La quiebra de iRobot y su venta a un fabricante chino es solo el último ejemplo de un patrón difícil de digerir: las empresas occidentales innovan, China perfecciona y acaba dominando mercados enteros. iRobot, pionera de la robótica doméstica y creadora de las Roomba, ha quebrado y acaba en manos de Picea, un fabricante chino. No es un caso aislado sino el símbolo de una tendencia demoledora en la que las empresas occidentales desarrollan tecnologías durante décadas y China termina apropiándose de industrias enteras.
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