Hace 50 años, comenzó la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y el éxodo de la población civil a Tinduf, en Argelia. Casi al tiempo, la marca alemana inició la producción del W123, uno de los modelos que, pese a su coste, aún se utilizan para conectar los campamentos de un territorio inhóspito. Estos coches no se conservan por afición al coleccionismo, sino por necesidad material. Siguen operativos bajo condiciones extremas mucho después de haber desaparecido de las carreteras europeas.