Los chicos no están bien. A lo chicos les va mal. Empeñarse en negarlo no va a solucionar nada. Las estadísticas nos muestran que, no sólo en España sino en gran parte de Occidente, los chicos arrastran problemas graves y enquistados en la educación, tienen un porcentaje mayor que las chicas en abandono escolar temprano (en España con una brecha persistente pese a la mejora indudable de las cifras generales desde la Gran Recesión), y también llegan cada vez menos a completar los estudios superiores.