Como suele acontecer en la Historia del Movimiento Obrero, a menudo lo más olvidado es la historia propia de quienes la protagonizaron. Así sucede en la cuestión de los inicios del 1º de Mayo en Extremadura, cuyo origen primigenio está en las movilizaciones mineras de lugares como Azuaga y Berlanga, en 1890, apenas un año después de que en julio de 1889, por cuestión de desavenencias, se celebraran simultáneamente en París dos congresos internacionales socialistas obreros.