Carlos es un apasionado de las matemáticas; después de estudiar el grado en la universidad, decidió prepararse para enseñarlas en secundaria. Lleva un par de años en un instituto público de Valencia, y todavía no ha conseguido cogerle el tranquillo a las dinámicas de la clase, a lo distintos que son unos alumnos de otros, y unos grupos de otros. Y, sobre todo, a lo difícil que es transmitir su pasión por las matemáticas a los adolescentes y lo complicado que resulta, a menudo, explicar a estudiantes de 12, 13 o 14 años conceptos.