(...) El contingente de las start-up prevé claramente un futuro marcado por las crisis, la escasez y el colapso. Sus dominios privados de alta tecnología son cápsulas de escape fortificadas, diseñadas para que un poco gente elegida aproveche todos los lujos y oportunidades posibles para la optimización humana, lo que le da a ella y a su descendencia una ventaja en un futuro cada vez más bárbaro. Para decirlo sin rodeos, las personas más poderosas del mundo se están preparando para el fin del mundo, un fin que ellas mismas están acelerando.