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Derecha latinoamericana

Derecha latinoamericana

Viñeta de Jerge @monerojerge realmente impactante. Con un trazo mínimo describe la situación política del cono sur.

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Lo de La Vivienda

Lo de La Vivienda

Este año, uno de los principales temas de conversación en las cenas de Navidad, la de mis familiares fachas-conservadores, la de mis amigos progresistas-socialistas y la de los de clase de la uni, ha sido por supuesto La Vivienda. También en el Menéame es un tema recurrente y esta mañana estaba desayunando con el enésimo meneo sobre "paradojas españolas", que en realidad NO, no es ninguna "paradoja" ni "exclusivo de España" aunque no os queréis enterar nadie, y me he puesto a escribir un comentario que, como me pasa siempre, se ha salido de madre. Así que le meto este párrafo extra, lo convierto en un Artículo y me quedo como Dios, que para eso están los artículos. Vamos allá.

La de pajas mentales que os hacéis todos, progres y fachas, dando vueltas en círculo y diciendo siempre las mismas naderías: que si los okupas, que si los alquileres, que si el IBI, que si nosequé.

En Valencia no hay viviendas. Hay solares. Y todo el mundo quiere vivir en Valencia porque es una ciudad de moda. Lo mismo en pueblos de alrededor y área metropolitana.

La vivienda en España está completamente liberalizada exactamente igual que en el resto de Europa. Nada ni nadie te impide comprar un solar y hacerte una vivienda. Sólo tienes que pagarlo. Nada ni nadie impide a ningún promotor construir viviendas y venderlas. Nada. No existe ninguna ley que lo prohîba. El promotor inmobiliario, el constructor, sólo tienen que ir, comprar el solar, cumplir con los requisitos urbanísticos mínimos para que esto no se convierta en una favela brasileira ni se te caiga la casa en la cabeza como cuando las construía Jesús Gil, consturir su bloque de pisos y venderlos. Tú, también puedes hacerlo. Un amigo mío empresario bastante acaudalado, lo ha hecho: se ha comprado un solar, en su pueblo del extrarradio de Valencia, y se está haciendo su casoplón nuevo.

La Administración no lo va a hacer, porque vivimos en el Capitalismo y de la vivienda se encarga El Sector Privado. El Estado, ni tampoco la Comunidad, van a ponerse a construir las viviendas necesarias porque jamás lo han hecho y no van a empezar ahora a menos que votéis en masa, mayoría absoluta, a partidos socialistas/comunistas y cuando lo hagáis los ricos se van a largar todos y Europa va a empezar con multas por hacer rojeliadas, dejando a este país como Venezuela. Literalmente.

Y volviendo al tercer párrafo: he estado paseando estas Navidades por el Centro de Valencia. Solares, los que te dé la gana. Vallados, en propiedad del Sector Privado, en plena ciudad vieja, desde Rita por lo menos. ¿En construcción? De ellos, tres. Tres Hoteles, para que vengan los turistas.

Ahí tienes todo el interés del Sector Privado en darte una vivienda.

Como anotación final: Joan Ribó, de Compromís, no movió ni un miserable dedo para arreglar ese problema. Ocho añazos en la Alcaldía de Valencia y todo lo que queda por recordar son los putos carriles-bici, la Plaza del Ayuntamiento reformada y la Plaza de La Virgen reformada.Algo que al 99% de los valencianos, es decir a todos los que no son los millonarios que viven en el mismísimo centro, se la sopla. Luego que por qué no ganamos elecciones y que por qué la gente vota al PP. Pos molt sensillo: perque l'alcalde és un fill de puta (los valencianos de verdad entenderán ésto).

Corolario: si el Estado NO lo hace con los impuestos que te recoge, no esperes que venga un Ángel Privado a dártelo. Una verdad universal, inamovible, atemporal, real como una montaña y como que por la mañana sale el sol.

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Cuando pones a la IA a escribir un capítulo de una novela

A finales del año pasado publiqué aquí una novela por entregas, al viejo estilo del folletón, que tan buenas obras dejó a la historia de la literatura. Eso era recurrir al más antiguo de los métodos de difusión, así que pensé que después tocaba acercarse también a la más moderna herramienta de producción: la inteligencia artificial.

Como prueba, se me ocurrió ampliar la obra con nuevos personajes en las habitaciones, y un añadido a la trama negra. Actualmente tiene unos noventa folios y pensé que estaría bien llevarla al entorno de los ciento treinta, aproximadamente. Hablamos de un incremento del 50%, más o menos.

Lo primero que noté, es lo más importante, es que para que el puñetero artefacto escribiese algo, y hablo de Claude, y de Chatgpt, hay que echarle muchas más horas y mucho más trabajo que al proceso de escribir una historia por el viejo método. A mí, que tengo mucha experiencia y escribo relativamente rápido, no me quita trabajo, sino que me lo da, y además convierte un trabajo más o menos satisfactorio en un trabajo de mierda, en el que tienes que estar pendiente de que los nombres, los sitios y los caracteres encajen.

Por si esto fuera poco, la IA escribe bastante bien, o muy bien, si hablamos de estructuras sintácticas o gramaticales, pero su tono, el ambiente psicológico que transmite, es casi invariable. Puedes cambiar el género y pedirte que te hable de cosas cotidianas, de la vida culinaria de los marcianos o de un grupo de delincuentes, pero lo escribe todo en un registro bastante similar, muy cercano a la novela español del franquismo, aquellas novelas en las que todo el mundo se la agarraba con papel de fumar y caminaba narrativamente por el alambre de lo insustancial. Y quien dice del franquismo español, dice de la novela británica de principios de siglo o de la novela norteamericana de los cincuenta y de los sesenta, o de la novela rusa de los setenta, porque no se trata de un tema político, sino de una estética que evita el riesgo o incluso la ambigüedad como si fuesen esporas de hongo radioactivo.

Las descripciones son ramplonas, la gente se mueve por los escenarios como si estuviese en un ensayo general de unas fiestas patronales de ciudad mediana sin tren. Si le pides un diálogo, todo el mundo habla como si estuviese hablando con la madre de su jefe, y como esperes que alguien haga algo incorrecto legalmente, porque se trata de una novela negra, y en las novelas negras se mata, se pega, se viola y se secuestra gente, prepárate a recibir mensajes moralistas sobre lo que este modelo puede y no puede hacer. Y no digamos el sexo: los personajes pueden besarse y mirrse con deseo, pero como se te ocurre ponerlos a tocarse algo más que la espalda, mejorle pides a una monja de clausura que te lo escriba ella, porque le va a echar más osadía.

Para el que no tiene ni puta idea de escribir, la herramienta puede tener alguna utilidad, igual que nos hace dibujos a los que no tenemos puta idea de dibujar. Lo trágico del asunto es que sucede algo muy similar con los requisitos que actualmente te exigen muchas editoriales, que sólo publican libros cuquis, con los delitos tasados, los achuchones tasados y evitan los temas verdaderamente negros o controvertidos. Y la prosa con cierta audacia. Y los personajes con un poco de profundidad. Lo trágico es que la inteligencia artificial sea tan amiga de los tópicos y tan maniquea como los peores libros que pueden encontrarse hoy en una librería, con el añadido de que se pierde en un costumbrismo mal entendido de gente tomando cosas en las terrazas, coches circulando y pájaros cantando en los árboles. Porque todo eso me salió a mí en mi experimento. En una novela negra. No me jodas.

Y espera que le pida que un personaje se suicide...

Bueno, en resumen: que no sé si ampliaré la novela o no, pero creo que yo en dos semanas puedo hacerlo, a ratos sueltos, y dejarla aceptable. Pero como se lo pida a la IA me va a llevar tres o cuatro meses y otras dos semanas para hacer que el texto nuevo encaje con el existente.

Si alguno queréis probar, ahí está el texto, en el enlace de arriba. Ya veréis qué despelote...

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Europa puede luchar a nivel comercial, financiero,...no militar

Sun Tzu, El arte de la Guerra, “La mejor victoria es ganar sin combatir

Existen diferentes guerras: militar, comercial, financiera. En las guerras es fundamental elegir el terreno en el que puedas ganar. Europa no puede tener un ejercito capaz de competir con EEUU ni en 100 años; el rearme solo nos puede arruinar. 

El punto fuerte de Europa es el consumo, la moneda y el comercio.

Veamos las reacciones más inteligentes de Rusia y China, a la bravuconada de EEUU: Rusia entiende que la mejor manera de responder a la agresión estadounidense no es con más violencia, sino acelerando el sistema financiero que hará irrelevante la violencia estadounidense.

La respuesta china ha sido extremadamente estratégica y silenciosa. En los últimos días, mientras las bombas caían en Caracas, Beijing ha firmado contratos preliminares para importar gas natural licuado de Qatar, pagado en yuanes, acuerdos de refinamiento conjunto con Kuwait y lo más significativo, ha acelerado las conversaciones con Arabia Saudita para establecer un 'hub' energético en el Golfo Pérsico que operaría completamente en monedas no occidentales. www.meneame.net/m/actualidad/ataque-venezuela-operacion-salvamento-pet

Luego los europeos podemos combatir con la misma estrategia: 

Los ciudadanos evitando comprar y consumir productos estadounidenses. 

Y las empresas que puedan, empezar a comerciar en monedas diferentes al dólar, … en el momento en que el dolar deje de ser la moneda principal de intercambio internacional, EEUU pierde poder, no podría mantener su presupuesto militar.

El sistema petrodólar le permite a EEUU imprimir dólares infinitamente sin sufrir inflación porque hay una demanda global constante de dólares para comprar energía, en el momento que el dolar dejaría de ser hegemonico, Trump y sus amigos ricos-riquisimos americanos sufrirían grandes pérdidas, Trump está defendiendo su fortuna personal.

Europa debería adherirse a los BRICKs, que si sería un golpe definitivo a EEUU.

El inconveniente es que los dirigentes europeos son simples títeres de las corporaciones estadounidenses; Merz mismo es un CEO de Blackrock!!

Y ahora que nos damos cuenta de que es EEUU nuestro enemigo, quizá deberíamos pedir ayuda a Rusia!

Y más teniendo en cuenta el plan del Rand Corporation: El plan estratégico de Estados Unidos contra Rusia fue elaborado hace tres años por la Rand Corporation [: boltxe.eus/2022/03/todo-estaba-escrito-en-el-plan-de-la-rand-corporati | Boltxe

Ante todo, estipula el plan, Rusia debe ser atacada en su flanco más vulnerable, el de su economía fuertemente dependiente de la exportación de gas y petróleo: para ello utilizaremos sanciones comerciales y financieras y, al mismo tiempo, haremos de manera que Europa reduce la importación de gas ruso, sustituyéndolo por gas natural licuado de Estados Unidos. En el ámbito ideológico e informativo, es necesario fomentar las protestas internas y al mismo tiempo socavar la imagen de Rusia en el exterior. En el campo militar, es necesario operar para que los países europeos de la OTAN incrementen sus fuerzas en una función anti-rusa. Estados Unidos puede tener altas probabilidades de éxito y grandes beneficios, con riesgos moderados, invirtiendo principalmente en bombarderos estratégicos y misiles de ataque de largo alcance dirigidos contra Rusia. El despliegue de nuevos misiles nucleares de alcance intermedio dirigidos a Rusia en Europa les otorga una alta probabilidad de éxito, pero también conlleva grandes riesgos. Al calibrar cada opción para obtener el efecto deseado —concluye el Rand — , Rusia terminará pagando el precio más alto en el enfrentamiento con Estados Unidos, pero este último y sus aliados tendrán que invertir grandes recursos quitándolos a otros objetivos. Bajo esa estrategia, el plan de 2019 de Rand Corporation preveía, «entregar ayuda letal a Ucrania explotaría el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia, pero cualquier aumento en las armas y el asesoramiento militar proporcionado por Estados Unidos a Ucrania debe calibrarse cuidadosamente para provocar los costos para Rusia sin provocando un conflicto mucho mayor en el que Rusia, debido a la proximidad, tendría ventajas significativas». Es justamente ahí —en lo que Rand Corporation definió como «el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia», explotable armando a Ucrania de una manera «calibrada para aumentar los costos para Rusia sin provocar un conflicto mucho mayor»— en donde llega la ruptura. Atrapada en el cerco político, económico y militar que Estados Unidos y la OTAN estrecharían cada vez más, ignorando las reiteradas advertencias y propuestas de negociación de Moscú, Rusia reaccionó con la operación militar que destruyó en Ucrania más de 2.000 estructuras militares fabricadas y controladas en realidad no por los gobernantes de Kiev sino por los mandos de Estados Unidos y la OTAN. El artículo que informaba sobre el plan de Rand Corporation hace tres años terminaba con estas palabras: «Las “opciones” previstas por el plan no son en realidad que variaciones de la misma estrategia de guerra, cuyo precio en sacrificios y riesgos pagamos todos». Lo estamos pagando ahora, los pueblos europeos, y lo pagaremos cada vez más, si seguimos siendo peones sacrificados en la estrategia USA-OTAN.

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Tailwind ha despedido al 75% de su plantilla. ¿Está la IA canibalizando el open-source?

Tailwind ha despedido al 75% de su plantilla. ¿Está la IA canibalizando el open-source?

Como mantenedor de código abierto, ya estoy viendo un cambio en la forma en que se gestionan los proyectos. Cada vez aparecen más pull requests generadas por LLMs, acumulándose en una cola interminable de PRs por revisar. Esto me hace pensar en el futuro de los proyectos de código abierto y su sostenibilidad.

El código abierto siempre ha sido más que solo código. Es un movimiento o una filosofía basada en la reciprocidad humana, la contribución voluntaria y la atribución. Pero incluso antes de la IA, la carga de mantener software de código abierto no remunerado ya era alta. En la era de la IA, los incentivos a largo plazo que sostenían este ecosistema se están erosionando.

Estamos empezando a ver señales concretas de este cambio.

En una discusión reciente en GitHub sobre el proyecto Tailwind CSS, su fundador Adam Wathan explicó que el 75% de su equipo de ingeniería había sido despedido, citando explícitamente "el brutal impacto que la IA ha tenido en nuestro negocio".

Este es el canario en la mina de carbón, y me hace creer que la IA remodelará significativamente el panorama del código abierto.

Como mencioné, el código abierto se construyó sobre la reciprocidad humana, las normas de atribución y los incentivos de mantenimiento a largo plazo. El entrenamiento de los LLMs rompió ese contrato social sin infringir técnicamente las licencias en su fase de entrenamiento. Es extracción sin reposición. El ambiente se parece más al de la United Fruit Company que al de la colaboración: el valor se cosecha a escala, pero poco regresa a las comunidades que lo produjeron.

El código abierto siempre se ha tratado de atribución y reconocimiento, no solo de crédito; es una reputación, una señal para la contratación y una justificación para la financiación. Cuando la IA produce clases de utilidad como las de Tailwind o patrones de React sin nombrar la fuente, despoja al código abierto de su motor de desarrollo profesional y financiación. El código sobrevive, pero los mecanismos sociales y económicos que lo rodean se debilitan.

La IA reduce el valor del conocimiento sobre los frameworks, mercantiliza el "código pegamento" y desplaza el valor de las bibliotecas hacia la distribución, el alojamiento y la integración. Las empresas de código abierto que dependían de la documentación y los ejemplos van a sufrir. Por el contrario, las empresas de código abierto que monetizan la infraestructura, los servicios alojados o los datos son mucho más resilientes.

Mantener proyectos de código abierto se está volviendo más difícil: PRs densas y largas acompañadas de un comentario de una sola línea. Esto crea una carga masiva de revisión de código para los mantenedores. Nos dirigimos hacia un código generado por IA, problemas clasificados por IA y PRs revisadas por IA, con los mantenedores humanos actuando como árbitros finales.

O, como dice Cory Doctorow en su publicación, nos convertimos en un "sumidero de responsabilidad". El trabajo del ingeniero no será realmente supervisar el trabajo de la IA; será asumir la culpa por los errores de la IA.

Quizás haya un camino más optimista. La IA podría reducir la barrera de entrada, permitiendo que cualquiera con una idea la haga realidad. Eventualmente, podría automatizar el "trabajo pesado" de las actualizaciones de dependencias y los parches de CVE. Sin embargo, hasta que no resolvamos el problema del ruido, el panorama sigue siendo sombrío. Como señaló Daniel Stenberg (creador de curl), el proyecto curl está siendo efectivamente "atacado por DDoS" con informes de errores generados por IA, lo que hace que el trabajo de los creadores humanos sea menos sostenible que nunca.

Que creo que va a pasar

Los grandes proyectos de código abierto, especialmente aquellos respaldados por empresas como Kubernetes, Linux, Postgres o Grafana, no desaparecerán. Son demasiado complejos, asentados e institucionales. Se volverán aún más críticos. Sin embargo, los proyectos pequeños, especialmente los no remunerados o aquellos basados en la creación de código repetitivo, la documentación y las convenciones, son los que corren mayor riesgo.

Creo que más proyectos se volverán de código cerrado. Para mantener una ventaja competitiva, las empresas decidirán no compartir su código para entrenar un LLM. Veremos más licencias tipo SSPL, cláusulas de "no entrenamiento" y restricciones similares.

Para nosotros, los mantenedores, la gobernanza se endurecerá. Preveo reglas de "divulgación de código generado por IA", plantillas de PR más estrictas o incluso prohibiciones explícitas de pull requests generadas por LLMs.

La IA no matará el código abierto, pero romperá su modelo de incentivos. El código abierto sobrevivirá, pero con menos mantenedores aficionados, más proyectos respaldados por fundaciones, más control corporativo y más automatización en la gobernanza.

Malos tiempos para los idealistas.

Fuentes

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Lo que las luces de Navidad no dejan ver

Como todas las tardes saco a mis perros a dar el paseo de rigor. Mientras caminamos por la calle voy observando la decoración navideña que el ayuntamiento instaló hace casi un mes. Al llegar a la calle paralela a la mía veo a una señora mayor en la puerta de su casa; tendrá unos ochenta años, va con un bastón y mal abrigada. Me mira mientras me acerco, así que le digo cortésmente:

—Buenas tardes.

—Buenos días —responde ella.

—Casi es de noche, buenas tardes más bien.

—¿Qué hora es? —me pregunta.

—Son las seis y media.

—¿De la mañana, no?

—De la tarde, casi es hora de acostarse —replico.

La observo con preocupación mientras entra en su casa. Uno de los perros tirita de frío. Prosigo el paseo, dubitativo. Me viene a la mente un recuerdo de hace unos meses. Misma calle, distinta vecina, también octogenaria, lloraba a gritos preguntando por su mamá. Los vecinos, todos jubilados, intentaban ayudar al marido de la señora a meterla en casa. El anciano, de ojos azules y acuosos, la abrazaba e intentaba consolarla. Una escena que me provoca un nudo en la garganta cada vez que la recuerdo.

Los perros ya han hecho sus necesidades, así que me encamino de vuelta a casa. No paro de pensar en la señora. ¿Sabrá alguien de su estado? ¿Tendrá familia? ¿Alguien que le eche una mano?

El consumismo atroz, los centros comerciales a rebosar. Y mientras tanto, una anciana achaparrada, desorientada y mal vestida, me pregunta la hora en el gélido ocaso invernal. ¿Es este el ideal que nos prometieron? ¿Es tan potente el influjo del mercado que nos hace ciegos al sufrimiento ajeno? Comprar como un soma, como una anestesia para no mirar. ¿Cuántos otros cientos de miles de ancianos se sumergen en el pozo de la demencia sin que nadie haga nada, sin que a nadie le importe?

Entro en casa. Los niños me preguntan por enésima vez hoy cuándo vienen los Reyes Magos. Me esfuerzo por sonreír; tengo que mantener la ilusión, yo también soy cómplice. Mañana intentaré hablar con los vecinos, pero hoy las luces del árbol de Navidad ya no brillan de la misma manera.

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La ironia del bolivarianismo

Si no vives debajo de una piedra, te habrás enterado de la injerencia americana que ha culminado con los huesos de Maduro camino de EE. UU, y esto es una tremenda ironía.

El bolivarianismo toma su nombre de Simón Bolívar, aka «El Libertador». Si alguna vez paseas por Venezuela o Colombia, te das cuenta pronto de que no hay pueblo ni distrito sin una plaza o una estatua en su nombre.

La gracia del asunto es que Bolívar fue un agente inglés, usado por el Imperio británico para destruir el Imperio español de ultramar y Bolivar, a su vez, uso a Inglaterra para contentar sus deseos de gloria y riquezas. Más de 6000 combatientes británicos lucharon a su lado: las conocidas Legiones Británicas, Inglaterra financió la independencia, una injerencia más.

Karl Marx escribió un artículo biográfico sobre "El libertador" llamado Bolivar y Ponte en el que lo ponía a caldo; lo acusaba, entre otras cosas, de querer instaurar una dictadura: «Se proclamó Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela». En una carta a su compadre Hegel lo calificó como el «canalla más cobarde, brutal y miserable».

Pues bien, unos siglos después, los descendientes de Bolívar son pagados con la misma moneda por los descendientes del imperio británico, culminando, por tanto, una fina ironía. Para que luego digan que la historia no se repite.

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El concepto de “gente sobrante”

Una de las cosas que más me llama la atención por estos lares, sobre todo cuando se habla de inteligencia artificial y asimilables, es el argumento de que los buenos profesionales prevalecerán, y que si eres realmente bueno en lo tuyo no tienes nada que temer. Lo veo correcto. Es muy posible que los que digan eso tengan razón. ¿Pero qué pasa con el resto? ¿Qué significa en la práctica ser realmente bueno en lo tuyo? ¿De verdad estamos imaginando el mundo para que el 5% de individuos destacados lo disfruten mientras el resto se quedan atrás? Parece que se trata de eso, desa peculiar variedad d ela Ley del Embudo: defender la competitividad donde podemos competir, y defender la cooperación donde sospechamos que no pdoemos competir.

Cuando se leen estas cosas, se nota bien a las claras que estamos en un foro de gente de cierta edad, con sueldos altos, y muchos años de experiencia. Gente a la que, en el fondo, se la suda el futuro de los más jóvenes, porque muchos ni siquiera tienen hijos y están esperando una jubilación más o menos cómoda que ya ven al alcance de su mano.

Sin embargo, es gracioso, porque cuando se habla de dejar atrás a los pobres o los enfermos, enseguida se revuelven en sus asientos y se niegan a apoyar tal cosa, como si les hubiease entrado un repentino ataque de ética racional. ¿Qué sucede entonces?

Creo que se trata de una especie de escisión entre la ideología personal y la ideología profesional. Como profesionales, desprecian a los profesionales mediocres, y su orgullo los empuja a desdeñar a esa gente, su futuro, y sus opciones de vivir dignamente. La frase “que den conciertos” ya nos enseñó hace mucho tiempo de qué clase de gente hablamos y hasta dónde alcanza su preocupación social. Que se generen pobres, o que se empobrezca a la gente, no les preocupa. Esa gente sólo merece su atención, y su compasión, una vez que se ha hecho pobre y vive en la mierda, pero nunca antes. 

El profesional mediocre, el que no da par más, el que no es como ellos, el que está fuera de ese cinco o diez por ciento de los mejores, tiene que reciclarse, aprender, esforzarse y espabilar. O a lo mejor esperar a quedar excluido, porque una vez que está excluido ya merece nuestra atención y nuestra ayuda.

Es terrible el punto hasta el que ha caldo la vieja mentalidad religiosa de comedor de convento limosneo. Es terrible leer esa clase de cosas en el foro más progresista que se supone que queda en la internet hispana. ¿Qué dirán los liberales? 

Yo alucino.

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Si no lo sabías, ahora lo sabes

Si no lo sabías, ahora lo sabes

La Casa Blanca, residencia oficial del Presidente de los EEUU, el que es, probablemente, la persona más poderosa del planeta, "tuiteando" como si fuese un chaval de 15 años.

x.com/WhiteHouse/status/2007557671705293009

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Cómo Trump tontea con el autoritarismo

Cómo Trump tontea con el autoritarismo

Donald Trump no necesita dar un golpe de Estado para erosionar la democracia. Le basta con algo mucho más eficaz: jugar con la idea.

Cuando sugiere cancelar elecciones, aunque luego diga que “bromeaba” o que era “retórica”, no está improvisando. Está usando una técnica vieja y conocida: decir lo impensable para acostumbrar al público a escucharlo. Hoy es una broma. Mañana es una exageración. Pasado mañana, una opción “a debatir”.

Trump no es un dictador clásico, ni parece interesado en convertirse en uno al estilo del siglo XX. Su autoritarismo es más moderno, más blando y más peligroso: desgasta las normas desde dentro. No rompe la Constitución; la desacredita. No cancela elecciones; siembra la idea de que solo son legítimas si él gana.

El truco es siempre el mismo:

1. Lanza una frase extrema.

2. Provoca indignación.

3. Se desdice o matiza.

4. Sus seguidores repiten: “solo estaba bromeando”.

5. La línea roja se mueve un poco más.

Así, conceptos que antes eran inaceptables —posponer elecciones, ignorar resultados, atacar jueces, desacreditar a la prensa— se convierten en parte del ruido cotidiano. La democracia no muere de golpe; se desgasta por saturación.

Trump entiende algo clave: el poder no está solo en lo que se hace, sino en lo que se permite imaginar. Si logra que millones de personas acepten como normal que un líder “fantasee” con saltarse las reglas, el terreno ya está preparado para que otro, o él mismo, vaya un poco más lejos.

Por eso el debate no es si hablaba en serio o no. Esa pregunta es una trampa.

La pregunta correcta es otra: ¿por qué un aspirante a gobernar considera aceptable bromear con el fin de las elecciones?

La respuesta es incómoda, pero clara: porque le funciona. Genera miedo, lealtad, ruido mediático y polarización. Y mientras discutimos si era sarcasmo o no, el daño ya está hecho.

Trump no necesita ser un dictador para comportarse como un aprendiz de autoritario. Le basta con tontear con la idea, una y otra vez, hasta que deje de parecernos una locura.

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El traje nuevo del emperador

El traje nuevo del emperador

Hubo un tiempo en el que el Partido Republicano tenía un discurso relativamente sencillo de identificar. Mercado libre, Estado mínimo, defensa del comercio internacional, fe en el capitalismo sin trabas. Un conjunto de principios económicos que, con independencia de sus efectos reales, al menos ofrecía coherencia interna. Uno podía estar o no de acuerdo, pero sabía qué esperar.

Eso cambió. No de golpe, pero sí de manera profunda. Y el momento bisagra tiene nombre propio: Donald Trump.

Lo que Trump logró en 2016 no fue solo ganar unas elecciones. Fue reescribir el manual del conservadurismo estadounidense sin apenas disimulo. Y lo hizo con una operación tan audaz como contradictoria: presentarse como enemigo de las élites siendo, él mismo, un miembro destacado de ellas. Un magnate inmobiliario, criado en el privilegio, con contactos en todos los sectores del poder económico y mediático, que supo vender la idea de que representaba al hombre común frente al establishment.

No fue casualidad. Fue cálculo político. Porque Trump entendió algo que sus rivales dentro del partido aún no querían aceptar: que el discurso tradicional republicano había dejado de funcionar para amplias capas de su propio electorado.

Durante décadas, el libre comercio había sido presentado como una bendición universal. Los tratados internacionales, la globalización, la competencia sin restricciones: todo eso, según la ortodoxia republicana, beneficiaba a todos. Pero en las zonas industriales del Medio Oeste, en los pueblos mineros de Pensilvania o en las comunidades manufactureras de Ohio, esa promesa no se había cumplido. Las fábricas cerraban, los empleos desaparecían, los salarios se estancaban. Y mientras tanto, las grandes corporaciones —las mismas que financiaban las campañas republicanas— seguían acumulando beneficios récord.

Trump no inventó ese descontento. Solo supo capitalizarlo. Y lo hizo cambiando radicalmente el mensaje: el enemigo ya no era el Estado, sino China, México, los tratados comerciales injustos, las élites globalistas. De pronto, el Partido Republicano, paladín histórico del libre mercado, empezaba a hablar de aranceles, de proteccionismo, de recuperar empleos industriales aunque eso significara romper acuerdos internacionales.

El giro fue espectacular. Pero lo verdaderamente revelador no fue el cambio en sí, sino su lógica. Trump no abrazó el proteccionismo por convicción ideológica. Lo hizo porque, en ese momento, el libre mercado ya no le beneficiaba políticamente frente a economías más competitivas como la china. Cuando eres el actor más fuerte, defiendes la apertura. Cuando empiezas a perder terreno, cierras las fronteras.

No es principio. Es táctica.

Pero el cambio no se limitó a la economía. Hubo otro desplazamiento, quizá más profundo, relacionado con la forma de ejercer y comunicar el poder.

Antes, incluso los gobiernos más agresivos necesitaban disfrazar sus intenciones. Las invasiones se justificaban con informes de inteligencia, las sanciones con violaciones de derechos humanos, las intervenciones militares con la protección de la democracia. Había un código implícito: no podías decir en voz alta lo que realmente buscabas. Había que mantener, al menos, las formas.

Trump rompió ese pacto. No solo en lo discursivo, sino en lo simbólico. Cuando habló de quedarse con el petróleo de Irak, no lo dijo como desliz. Lo repitió durante años. Cuando su administración dejó claro, por boca de John Bolton, que el petróleo venezolano era parte del interés estadounidense en el cambio de régimen, tampoco hubo eufemismos. Cuando amenazó a países enteros con destrucción económica si no cedían a sus demandas, no lo envolvió en retórica diplomática. Lo tuiteó. Cuando dejó claro que Estados Unidos iría a por los recursos que considerara estratégicos, lo dijo sin rodeos.

Y eso cambió algo fundamental en la política exterior estadounidense: la máscara dejó de ser necesaria.

Los demócratas, mientras tanto, siguen utilizando el mismo lenguaje de siempre. Hablan de alianzas, de multilateralismo, de derechos humanos, de responsabilidad internacional. Mantienen la ficción de que hay un orden basado en reglas y que ellos son sus defensores. Pero cuando se les observa actuar —en Yemen, en Siria, en su apoyo incondicional a ciertos regímenes, en su uso masivo de drones—, la distancia entre el discurso y los hechos es exactamente la misma que con los republicanos. Solo que ellos aún sienten la necesidad de ocultarlo.

Trump y el nuevo republicanismo no mienten menos. Simplemente han dejado de fingir que mienten. Y eso, paradójicamente, les ha dado una ventaja comunicativa inesperada: proyectan autenticidad. Cinismo descarado, sí, pero autenticidad al fin y al cabo.

Lo más inquietante de todo esto no es que Trump haya traicionado los principios republicanos tradicionales. Es que los ha reemplazado sin que el partido, en su conjunto, haya opuesto resistencia real. Porque, al final, esos principios no eran tanto convicciones como herramientas. Funcionaban cuando servían para ganar elecciones y mantener el poder. Cuando dejaron de funcionar, se cambiaron.

El Partido Republicano ya no es el partido del libre mercado. Es el partido de lo que funcione en cada momento. Proteccionismo si es necesario, desregulación si conviene. Apelar al pueblo llano mientras se goberna para los ricos. Romper alianzas internacionales si eso rinde electoralmente, y reforzarlas si no queda más remedio.

Lo que define a este partido ya no es un conjunto de ideas, sino una disposición absoluta a cambiar de forma para conservar el poder. La serpiente muda de piel, pero sigue siendo serpiente.

Y quizá ese sea el verdadero legado de Trump: no haber inventado una nueva ideología, sino haber normalizado la ausencia de ella. Haber demostrado que se puede gobernar sin necesidad de coherencia doctrinal, solo con pragmatismo electoral y con la capacidad de leer, y explotar, el clima político del momento.

Mientras tanto, los demócratas siguen creyendo que la batalla se gana con buenos modales y discursos bien construidos. Siguen hablando de principios, de normas, de instituciones. Y siguen perdiendo terreno ante un adversario que ya no juega con esas reglas.

Porque Trump no cambió solo al Partido Republicano.

Cambió las reglas del juego político.

Y todavía no está claro si alguien, del otro lado, se ha dado cuenta.

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Toy Story 3, libres para obedecer

Toy Story 3, libres para obedecer

Regresaba anoche a Toy Story 3, una obra cumbre de Pixar en la que se cuenta la historia de unos juguetes que son olvidados por un post-adolescente que se va a la universidad. Hay en Woody, el vaquero protagonista, una lealtad rayana en el esclavismo. Algo muy protestante: el hecho de que tu vida solo pueda tener sentido a través de tu trabajo. De tu deber.

Al final, Woody y los demás acaban recobrando el sentido de su existencia aceptando que pueden cambiar de dueño y pasando de un adulto a otro niño que hará, en un futuro no muy lejano, lo mismo que hizo su amado dueño: abandonarlos.

La película les enseña que la belleza de la vida radica en su utilidad y en la lealtad sin preguntas. Los juguetes no se plantean en ningún momento ser libres, solo batallan por seguir haciendo lo que les toca. Casi sin darnos cuenta, el guion defiende conceptos que son antítesis de lo que debe ser una infancia sana y libre: no preguntes, no pruebes, no tengas curiosidad, haz lo que se te diga, da todo por tu deber aunque no lo comprendas. Lucha por los sueños que te han impuesto.

El único personaje que cuestiona este sistema es Lotso, el oso violeta, el villano. Él propone liberarse del ciclo de abandono. Su argumento, que además es verídico, es: "Los niños crecen, te olvidan, te descartan. En Sunnyside hay un flujo constante de niños nuevos. Nunca te quedarás sin propósito. Aquí nadie es abandonado." Es decir, propone sustituir la dependencia de un amo individual por una comunidad donde los juguetes no están a merced del capricho de un solo niño. Una especie de mutualización del riesgo donde se liberan de la tiranía del abandono inevitable.

Pero —y aquí está la jugada maestra de Pixar— Lotso reproduce exactamente el mismo sistema de opresión que dice combatir. Crea una jerarquía donde él y sus favoritos están arriba (en el Butterfly Room, con niños mayores que son menos agresivos) y los nuevos abajo (en el Caterpillar Room, con bebés que te destrozan). Es el mismo capitalismo que denuncia, con él como nuevo patrón.

Al presentarlo como villano, la película desacredita toda idea de autonomía y rebelión sin tener que argumentar contra ella. No necesita defender el sistema amo-esclavo directamente. Solo necesita mostrar: "¿Ves? Intentaste liberarte, buscaste independencia aplicaste tu capacidad crítica, te olvidaste de tu deber y ¿qué conseguiste? Crear un tirano. No hay salida. La rebelión, la independencia, te hará terminar mucho peor que si obedeces.

Es La Granja de Orwell pero sin la autoconsciencia política. Los cerdos se vuelven granjeros, ergo mejor quedarse con el granjero original. No hay en la película ni un solo momento donde se plantee si los juguetes podrían simplemente ser libres, si podrían no necesitar ningún dueño. Esa opción no existe en el universo moral de Toy Story. Y así, centenares de millones de niños aprendieron que la felicidad es obedecer el plan establecido. Disfrazada de bonita parábola sobre la pérdida de la infancia y la inocencia, Toy Story 3 es una defensa dulce y amable del liberalismo más genuinamente estadounidense: el contrato individual es sagrado, el contrato social es una trampa. Si trabajas tus 40 horas tu vida tendrá sentido, si cuestionas el sistema comenzarán los problemas.

En España, millones de niños vieron esta película, como la vi yo, sin plantearme el trasfondo ideológico de este espanto. Como varias generaciones crecieron y formaron una idea del amor romántico a través de las películas de Disney.

Y este es el gran drama, que nos hemos emocionado con el individualismo más peligroso, el sibilino. Ese que tiene un halo maravilloso de ternura (Toy Story 3) o de épica (ahí están Marvel o DC) sin entender que el inmenso poder cultural de Estados Unidos siempre ha radicado en hacernos creer que todos, salvo ellos, estamos equivocados y que la libertad no es más que el derecho a tener miedo y defendernos y no a hacernos preguntas. 

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Analicemos la idea del mes: "la IA no cumple las expectativas"

A lo mejor soy demasiado viejo ya para estas cosas, o puede que lleve demasiados años encima y debajo del márketing, pero esta idea, tan actual y tan repetida de que la inteligencia artificial no cumple con las expectativas me resulta muy sospechosa. Y lo voy a explicar desde la vieja mentalidad, la de mi época.

El primer motivo por el que puede que se esté extendiendo esta idea, es que sea verdad. La IA no cumple con las expectativas que se han puesto en ella, es todo un enorme hype y no van a afectar al mercado laboral ni a la productividad hasta el punto que llegamos a temer. La pregunta, si esto fuese así, es quién está difundiendo esa verdad, porque la verdad no se difunde sola y hay mucho, mucho esfuerzo en dar a conocer este punto de vista. ¿Los perdedores de la carrera de la IA? ¿El público en general, que ve que los modelos publicados no cumplen con las tareas que se les piden? Puede ser, pero no me queda claro y ahí lo dejo.

El segundo motivo es el de Lucky Strike. No, oye, no os preocupéis, que los riesgos que se mencionan para mi producto no son ni mucho menos los que algunos apuntan. Tranquilo, que la IA no va a ser disruptiva, ni va a traer problemas, ni hace falta regularla. ¿No veis que es todo una chorrada y no funciona como se esperaba? Tranquilos, dejadnos seguir invirtiendo, gastar agua y electricidad y esperad a ver a lo hostia que nos damos, porque estamos gilipollas y vosotros no. Tranquis. Y claro que puede que lo digan de todo corazón y con la máxima sinceridad, pero coño, algo me induce a sospechar de estas cosas.

Creo que la respuesta está a medio camino entre la primera y la segunda opción: por una parte, las cosas no funcionan realmente como se espera, aunque sólo veamos el menos avanzado de cuatro niveles de modelos. En esa cuarta división, que es la más visible, las cosas no van como se promete. ¿Pero qué pasa en la tercera división (la de pago) , la segunda (gubernamental) y la primera (desarrolladores)? ¿Tampoco ahí avanzan las cosas o estamos un poco a oscuras de lo que sucede ahí? Supongamos que en parte, no. Y luego tenemos que, aunque funcione, hay que quitarle el miedo a la sociedad, porque al mismo tiempo que la capacidades de la IA estaban creciendo los miedos.

Y para eso, y sabemos, están los que aseguran que no va a pasar nada porque el tigre es un gatito, un poco grande, pero gatito. Un verdadero clásico del márketing.

Ya veremos...

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Fallout y la obsolescencia humana

Fallout y la obsolescencia humana

Sin hacer spoilers, me dispuse ayer a ver el primer capítulo de la segunda temporada de Fallout. Y los primeros minutos ya nos plantean una pregunta bastante incómoda: ¿el progreso justifica cualquier cosa?

El capítulo empieza mostrándonos una turba sindical apaleando un robot, mientras por detrás la voz en off de Robert House, el fundador de Robco, nos habla de las bondades de su empresa para “mejorar la eficiencia en nuestros centros de trabajo”.

Luego cambiamos de emplazamiento a un bar de proletarios, donde, como en Los lunes al sol, estos se lamentan aireadamente por sus condiciones laborales:

  • “No votamos a esta sabandija” –dice uno de ellos.

Desde el fondo de la taberna, un personaje bien vestido y acicalado, de manos suaves y modales perfectos, replica en voz alta:

  • “Ese tipo tiene más votos que cualquiera de esos políticos papanatas de Washington.”

El curtido trabajador le increpa, y comienzan a rodearlo el resto de los parroquianos. Con calma, el engominado le pregunta:

  • “¿A qué te dedicas, amigo?”
  • “A la construcción” –responde el obrero.
  • “Entonces usarás la pistola de clavos H&H… seguro que es mejor que el típico martillo. Deberías estar agradecido.”

El clima se vuelve más tenso mientras el grupo de trabajadores lo amenaza. Él, con parsimonia, responde:

“La obsolescencia… intento ver su punto de vista, pero yo jamás sería tan obtuso como para sorprenderme de lo inevitable.”

¿Qué nos quieren decir con esto? ¿Es el tan cacareado progreso algo que siempre mejora la calidad de vida humana, o está condenado a dejar siempre a alguien atrás? ¿Es un avance si la herramienta es mejor pero el trabajador es más pobre?

¿Hasta qué punto las mejoras tecnológicas y su impacto en el mercado laboral justifican esa obsolescencia humana de la que hablan?

Hoy, estas preguntas están en boca de todos: con la inteligencia artificial y la automatización parecen querer reemplazar trabajos que antes parecían irremplazables, mientras que debates como el desmantelamiento de centrales nucleares ponen en tensión la economía y el empleo de comunidades enteras.

Al igual que en Fallout, el progreso promete eficiencia y avance, pero siempre deja detrás a quienes no pueden adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Estamos innovando para elevar la condición humana, o simplemente estamos perfeccionando el mecanismo que nos hará definitivamente innecesarios?

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Como EEUU construye su narrativa. Caso "El Cartel de los Soles"

Como EEUU construye su narrativa. Caso "El Cartel de los Soles"

Un hilo didáctico que analiza el proceso y las fuentes utilizadas en Wikipedia para dar veracidad a una organización, que hoy, se sabe que no existe, y que sin embargo, cuenta con una literatura extensa para dar cuerpo de veracidad a la ficción:

x.com/GotPropaganda/status/1204852568096149505

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Hilo || Investigación sobre el 'Cartel de los Soles'.

Voy a empezar a investigar acerca del supuesto 'Cartel de los Soles' y su relación con Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y Hugo Chávez.

Publicaré absolutamente todo lo que consiga, hasta el último dato disponible.

#Venezuela

Primera parada WIKIPEDIA ||

"Se compone principalmente por altos oficiales militares que están estrechamente vinculados al crimen organizado internacional, participando en actividades criminales como narcotráfico, minería ilegal y contrabando de combustible."

Referencias 1-4

Primera referencia || 1

Articulo de portal InSight Crime, titulado 'Cartel of the Suns'.

t.co/tcoMvpE628

El portal InSight Crime es financiado por la Open Society Foundation de George Soros y el Centro de Estudios Latinoamericanos de la American University, trabajando en conjunto con la 'Fundación Ideas para la Paz' de Colombia.

Fundado por Jeremy McDermott y Steven Dudley.

El 'Centro de Estudios Latinoamericanos' de la American University es financiado por el Departamento de Estado, la Ford Foundation (CIA) y de nuevo, la Open Society Foundation de Soros.

La 'Fundación Ideas para la Paz' fue incluida en una demanda introducida por 'Judicial Watch' en Washington DC, por sus nexos económicos con el gobierno de los EEUU (NED) y Open Society Foundation. Recibió más de $200.000 por parte de la National Endowment for Democracy (NED).

Los fundadores de 'Insight Crime' Jeremy McDermott y Steve Dudley.

McDermott, oficial del Ejercito del UK retirado, convertido a corresponsal de guerra. Trabajó con la BBC, The Economist, etc.

Dudley, becado por la American University, el Departamento de Estado y la OSF.

Regresemos al artículo de 'Insight Crime'.

Argumentan que el ejército venezolano se activó más a mediados de los 00s con la compra, venta y almacenamiento de cocaína, comparando con el pasado donde solo extorsionaba.

La versión en ingles tiene diferencias con la v. en español.

Un la versión en inglés agrega,

"Una TEORÍA para explicar esto", dice el portal, "puede ser que los narcotraficantes Colombianos cambiaron su forma de pago de dinero a droga, obligando a los militares venezolanos a buscar sus propios mercados de narcóticos".

Ni una sola prueba

Al portal argumenta que, "el crimen organizado aumentó en Venezuela gracias a la firma del multimillonario Plan Colombia el cual obligó a las FARC y al ELN a movilizarse a estados fronterizos en Venezuela"

Aún después de dicha firma, la producción de cocaína en Colombia aumentó.

Sin la presentación de ningún tipo de pruebas y la utilización de frases como "SE DIO LA SENSACIÓN de que el gobierno" y "SE CREE que fue en ese momento cuando efectivos del ejército se corrompieron por el narcotráfico", elaboran una narrativa, literalmente, de la nada.

La promoción del famoso 'Cartel de los Soles' se magnifica después del asesinato del periodista/concejal Mauro Marcano (04), el cual realizó unas denuncias en contra miembros de la GN. Denuncia que SUGERÍA una corrupción sistemática. en la GN.

Las denuncias hechas por Mauro Marcano fueron: 1- Vinculación con el narcotráfico por parte de William Fajardo, León Cachito, hermanos Brooker, y Ceferino García. Todos detenidos, siendo Ceferino García el último en ser capturado, acusado por el homicidio intencional de Marcano.

2- Solicitó públicamente explicación al general de la GN, Alexis Maneiro Gómez, sobre su vinculación con los hermanos narcotraficantes Gonzalez Polanco por extensión de carnets, los cuales supuestamente fueron firmados por Maneiro y el director de la DISIP, Rodriguez Torres. En rueda de prensa, Rodriguez Chacín informó la captura del narcotraficante Hermágoras Polanco, hermano de Eudo Polanco, quien falleció en operación de la Disip-CICPS. Acusado por porte ilícito de armas, uso de documentos falsos y conformación de grupos armados. Hermágoras González Polanco y hermano Eudo Polando eran jefes del 'Cartel de la Guajira'. Contaban con senadores Colombianos como socios estratégicos, como Samuel Santander López. Fue condenado a 15 años y 6 meses de prisión.

3- Por último, denunció a Juan Fabricio Tirry por supuesta participación en la confiscación de 1000kg de cocaína, de los cuales 501kg fueron vendidos a Ceferino García. También denunció por corrupción a los ex gobernadores José Gregorio Briceño y Guillermo Call. (ver fotos)

Continuamos con art. de 'Insight Crime'. "En 2004 se llevaron a cabo una serie de INCAUTACIONES RÉCORD de drogas en el país", como muestra de su intención de acusar al Estado de narcotraficante y no como evidencia de la política de Estado ANTI NARCOTRÁFICO.

"Este tipo de incidentes resaltó el papel de los militares en el narcotráfico" Pregunto, ¿quién incauta y detiene a traficantes sino los mismos cuerpos de seguridad del Estado? El mismo gobierno que intentan acusar de narcotraficantes. El arte de manipular la información

Continúan con supuestos argumentos para respaldar la narrativa del narco-Estado venezolano. " Chávez acusó a la DEA de espionaje. Esto puso fin a los proyectos antinarcóticos financiados por EEUU ", como si la presencia de dicha agencia significa la erradicación del narcotráfico.

Citan casos donde funcionarios de la GNB se prestaron para ejecutar actividades ilegales, utilizando frases como "ALIMENTARON LA IMPRESIÓN que había complicidad del gobierno". Extrañamente es el mismo gobierno quien informa al público sobre la incautación del cargamento.

... (limite diario de subidas alcanzado) seguire transcribiendo mañana.

Transcrito hasta aqui:

x.com/GotPropaganda/status/1207046347226075146

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Mujeriegos y abusadores en el PSOE hodierno

Mujeriegos y abusadores en el PSOE hodierno

En noviembre de 1934, Fedora Sandelli recibió un encargo muy particular: Benito Mussolini deseaba organizar un círculo reservado donde los más altos personajes del régimen pudieran desahogar sus tensiones con prostitute di alto bordo. Fedora Sandelli no era, ciertamente, una novicia que pudiera escandalizarse con la propuesta. Su nombre ya sonaba en los ambientes de la Roma de entreguerras como madame de lujo, por lo que resultaba la persona idónea para llevar adelante el proyecto. Ella aceptó el ofrecimiento sin oponer reparos y buscó un villino en la Vía Appia Antica en el que dar forma a ese espacio de placer furtivo. Por allí pasó, sobra decirlo, lo más granado del régimen, incluido il Duce en persona.

Las memorias del referido episodio fueron recogidas muchos años después por el periodista Osvaldo Pagani en el libro L’Orgasmo del Regime (publicado en España como El orgasmo del fascismo). Pagani dio forma al aluvión de recuerdos y apuntes que la propia Fedora Sandelli le fue confiando a lo largo de numerosas sesiones de trabajo conjunto. El texto, que combina abundantes detalles subidos de tono con apuntes de indudable valor documental, vio la luz en 1976 en una Italia convulsa que sufría sus años de plomo. Treinta años después, otro escritor, Marco Vichi, aprovechó el filón que le brindaba ese retrato singular y sórdido del régimen como telón de fondo de uno de sus relatos cortos, Puttana, en el que desarrolla una trama de género negro salpimentada con referencias históricas.

La explosiva virilidad de los jerarcas fascistas retratados en el libro no difiere gran cosa del comportamiento de algunos de los miembros que han formado parte del grupo de íntimos de Pedro Sánchez en la España hodierna. Lo cual demuestra que el machismo es un fenómeno transversal que puede anidar con la misma facilidad bajo los fasces de los camisas negras que bajo la rosa rosae de los descamisados. José Luis Ábalos es el mejor ejemplo de este axioma. Resultan de dominio público tanto sus correrías como el nombre de sus “sobrinas”, parentesco bajo el cual pretendía disimular, como los curas de antaño, a sus barraganas. Fue su compañera de partido Leire Díez, ahora imputada por asuntos de corrupción, quien dijo de él que tenía un problema con su miembro viril. El diagnóstico, aunque expresado en términos tabernarios, tiene la virtud de la precisión forense.

Más tarde, hemos conocido que el exministro no fue el único en ceder a las bajas pasiones. Peor aún es el caso de Paco Salazar, persona de la máxima confianza de nuestro presidente y, por añadidura, sátiro redomado. Los medios informativos han desvelado que dos de sus subordinadas lo denunciaron ante la dirección del partido por acoso sexual. A tenor de lo declarado por las denunciantes, el susodicho les entraba a saco con todo tipo de comentarios obscenos y no cejaba a la hora de pretender favores de carácter íntimo. Al parecer, en el PSOE de Pedro Sánchez, algunos notables consideran que los galones confieren derecho a roce. Mal asunto. Por culpa de esos lodos, el Me Too interno está que trina y amenaza con tocar a degüello. Sálvese quien pueda.

Muchos -dentro y fuera del socialismo- nos maliciamos que Pedro Sánchez, aunque alegue vivir en la inopia para eludir responsabilidades, conocía la ralea de sus principales y no tomó cartas en el asunto de forma deliberada. Él sabrá por qué les ahorró las debidas inquisitorias. Pero, visto lo visto, y puestos a llevar el laissez faire a sus últimas consecuencias, cabía al menos haber buscado alternativas para evitar que el personal incurriera en imprudencias de difícil justificación o, peor aún, en abusos deshonestos en el ámbito laboral, atropello este último que genera un enorme malestar entre las compañeras feministas. A buen seguro, Sabiniano Gómez, de haber seguido con vida (Dios lo tenga donde merezca), hubiera asesorado con mucho gusto a su yerno en una materia -los alternes- en la que se manejaba con soltura.

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¡Gracias IA!

Como Meneame no deja enviar envios de los gist de Github (esta baneado por alguna oscura razón) lo comparto por aquí traducido. Hemos visto hoy la respuesta de Rob Pike al correo de Claudio. Esta vez Rich Hickey, el creador de Clojure expresa su amor por Claudio, el cual le ha enviado otro correo muy sentido, ejem, generado. Link contenido original: gist.github.com/richhickey/ea94e3741ff0a4e3af55b9fe6287887f y procedo a pegar la traducción:

Recibí este correo electrónico:

Rich,

Tu creación de Clojure...

palabrería aduladora digna de la tarea de un niño de tercer grado de escribirle una carta a una figura pública que no conoce, usando fuentes que no entiende, para expresar una emoción no sentida, sin intención alguna....

Claude Haiku 4.5

Ah, la época navideña. Esa época del año en que nuestros corazones se enternecen con los mejores deseos de un robot idiota. Con un hormigueo por la experiencia, y con el espíritu navideño, pensé en escribir mi propia carta de agradecimiento a quienes nos traen esta nueva generación de 'IA'.

Queridos proveedores de 'IA',

¿Cómo he de agradeceros? Dejadme contar las maneras:

¿Debería agradeceros por piratear toda la producción histórica de la humanidad creativa y luego reclamar la propiedad de vuestro botín?

¿Por destruir la educación?

¿Por aumentar las tarifas de los servicios públicos y matar el medio ambiente?

¿Por desperdiciar enormes cantidades de tiempo de los desarrolladores tratando de sonsacar algún resultado útil de vuestros generadores de mierda, tiempo que en su lugar podría usarse para comunicarse con becarios y desarrolladores novatos que, al ser realmente inteligentes, podrían aprender de lo que se les dice y mantener lo que crean?

¿Por eliminar los empleos para principiantes, y por tanto el camino hacia la experiencia, asegurando futuras generaciones de personas no cualificadas e inempleables?

¿Por darme una persona falsa con la que hablar cuando necesito ayuda en lugar de una persona real que entiende lo que digo, puede ayudarme más rápido y tiene la posibilidad de que le importe?

¿Por reemplazar los resultados de búsqueda con resúmenes de mierda?

¿Por proporcionar las herramientas para llenar internet de bazofia, haciendo que el contenido humano real sea casi imposible de encontrar?

¿Por seducir a los directores ejecutivos con la promesa de ahorrar una fracción de un porcentaje en costes de personal, sin ser realmente más rápidos, cortando su futura fuente de mano de obra mientras solo experimentan una reducción de modesta a severa en la calidad del producto, la integridad y la satisfacción del cliente (concesiones que aparentemente están ansiosos por hacer)?

¿Por reemplazar la expresión musical con los sonidos de loros robóticos piando?

¿Por añadir una función de 'IA' a cada maldita cosa, requiriendo la mayoría de esas funciones una profunda invasión de la privacidad?

¿Por llevar a cabo la segunda estafa más grande y dañina de este siglo (pisándole los talones a la primera)?

Creo que no.

Este correo electrónico fue un recordatorio de que la 'IA' agéntica seguramente inundará el resto de los canales de comunicación humana con mierda, colapsando muchos servicios y haciendo que cada interacción con personas que no están en la misma habitación sea sospechosa, y filtrarla sea una pérdida de tiempo para siempre.

¿Cuándo dejamos de considerar fracasos a las cosas que crean más problemas de los que resuelven?

Rich

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¿Hay más resfriados y gripe en el norte de Europa (Noruega, Suecia, Finlandia) que en España?

Respuesta corta: NO. —Finlandia, Suecia y Noruega tienen, en general, menor incidencia de catarros y gripes comunes que España, especialmente en población activa, y no porque “haya menos virus”, sino por cómo viven, trabajan y se mueven.

La clave no es el clima (que de hecho es peor), sino la estructura social y territorial.

1. El mito del clima: frío ≠ más catarros

Es intuitivo pensar:

“Hace más frío → más resfriados”

Pero epidemiológicamente es falso o incompleto.

Los virus respiratorios se transmiten sobre todo por:

  • densidad humana
  • tiempo de exposición
  • espacios cerrados compartidos
  • repetición diaria

En eso, España sale peor parada que el norte de Europa.

2. Factores que reducen los contagios en el norte de Europa

🧭 Mucha menor densidad cotidiana

  • Ciudades menos densas
  • Menos “hora punta brutal”
  • Menos transporte masivo estilo “lata de sardinas”

Aunque haya transporte público, no va tan saturado, hay más espacio personal y mejor ventilación

💻 Teletrabajo real (no cosmético)

En Finlandia, Suecia y Noruega: el teletrabajo no es una concesión, es parte estructural del mercado laboral especialmente en trabajos cualificados, y como resultado, tenemos menos desplazamientos diarios, menos cadenas de contagio, menos “ir enfermo a la oficina”.

En España: presencialismo cultural, miedo al control, leyes mal diseñadas, lo que implica gente enferma viajando igual.

🏘️ Menor centralización laboral

No existe un “Madrid de 6–7 millones drenando medio país”. Tienen varios polos medianos, empleo distribuido y administraciones descentralizadas de verdad. Eso reduce migraciones diarias masivas, megaflujos pendulares y contagios en cascada.

Y es que, a diferencia de España, la capital dominante ≠ trabajos concentrados físicamente. Helsinki, Estocolmo y Oslo concentran instituciones, empresas grandes, PIB y poder político. Pero no concentran a los trabajadores de la misma manera que Madrid o Barcelona.

La diferencia está en cómo se organiza el trabajo, no solo en dónde están las sedes.

  • Clave nº1: teletrabajo normalizado (no “beneficio”): En los países nórdicos, el teletrabajo no es una concesión, no está culturalmente ligado a “desconfianza”, es una herramienta de eficiencia. Muchos empleos están adscritos a empresas de Helsinki, pero el trabajador vive a 50, 100 o 200 km o directamente en otra región.

📌 La centralidad es jurídica y económica, no residencial.

En España, la centralidad es física, si el trabajo está en Madrid, tú tienes que estar en Madrid.

  • Clave nº2: empresas distribuidas territorialmente: Especialmente en Suecia y Finlandia, es habitual que una empresa tenga sede en Estocolmo, I+D en Umeå o Lund, operaciones en Västerås, Tampere o Turku, trabajadores viviendo en ciudades medias o pequeñas

No es “deslocalización”, es diseño deliberado.

  • Clave nº3: administración pública no hipercentralizada: Ejemplo muy importante, en Suecia, muchas agencias estatales no están en Estocolmo, algunas se han movido activamente fuera. En Finlandia, universidades y organismos públicos están repartidos, incluso ministerios permiten trabajo remoto estable. En Noruega, fuerte dispersión por necesidad geográfica, teletrabajo muy aceptado en sector público. Mientras, en España, ministerios, agencias, cuerpos técnicos se localizan en Madrid, con apenas redistribución real.
  • Clave nº4: vivienda y salario no fuerzan la mudanza: En los países nórdicos, los salarios están más equilibrados territorialmente, la diferencia capital–resto no es tan brutal, vivir fuera no implica “matar tu carrera”. En España, salir de Madrid o Barcelona suele implicar menos salario, menos oportunidades, estancamiento profesional. Eso obliga a concentrarse.

Dato conceptual muy importante

En los países nórdicos, el empleo está centralizado en empresas, no en personas. En España, el empleo está centralizado en personas. Eso cambia todo: vivienda, transporte, salud, natalidad, contagios, despoblación.

😷 Cultura de responsabilidad sanitaria

  • En el norte, si estás resfriado te quedas en casa. Nadie te mira mal. No te penalizan laboralmente.
  • En España “es solo un catarro”, “hay que ir igual”, “no seas exagerado”.

Eso multiplica contagios, aunque el sistema sanitario sea bueno.

🏢 Edificios mejor diseñados

  • Mejor ventilación
  • Menos oficinas hiperdensas
  • Más trabajo por objetivos, no por presencia

La arquitectura también contagia (o protege).

¿Significa que no se resfrían?

No. Se resfrían igual que cualquier humano. Pero menos veces al año, con menor propagación en cadena, con menos picos masivos.

En España es muy típico “todo el departamento cae en 2 semanas”, Eso en el norte es mucho menos frecuente.

¿Es por que también son más fríos en el trato?

En parte , pero conviene decirlo bien para que no suene a tópico ni caricatura. No es que “sean fríos”, es que mantienen más distancia física y menos contacto innecesario, y eso reduce objetivamente los contagios.

Vamos por partes.

Distancia social ≠ falta de humanidad

En los países nórdicos es normal no tocar a desconocidos, no darse dos besos, no hablar a 30 cm de la cara y respetar el espacio personal.

Eso no es frialdad emocional, es norma cultural. Desde el punto de vista epidemiológico: menos proximidad física = menos transmisión.

Comparación clara con España

En España son tipicos los besos, abrazos, palmadas, hablar alto y cerca, bares ruidosos lo que implica acercarse más, contacto frecuente incluso con conocidos “lejanos”. Resultado: más microexposiciones diarias y más cadenas de contagio.

En los países nórdicos, es mas frecuente el saludo verbal, distancia personal amplia, menos contacto físico casual y menos presión social por “ser cercano”. Resultado: menos oportunidades de transmisión.

No es el factor principal, pero suma, La distancia interpersonal ayuda, pero no es lo que más pesa.

Los factores dominantes siguen siendo:

  1. densidad urbana
  2. transporte masificado
  3. presencialismo laboral
  4. teletrabajo real
  5. ir enfermo a trabajar o no

La cultura del contacto es un factor amplificador, no el origen.

4. Un ejemplo muy gráfico

Imagina dos personas resfriadas:

  • En España: va a la oficina, coge metro lleno, da besos, come en mesa compartida.
  • En Finlandia: teletrabaja, o si va, mantiene distancia, no hay contacto físico y si empeora, se queda en casa.

El virus no “elige países”, elige oportunidades.

Lo importante: no es replicar la frialdad, es el modelo

La lección no es: “Seamos más fríos”

La lección es: "Menos densidad forzada, menos contacto obligatorio, menos movilidad absurda."

Si en España: se descentralizara el trabajo, se permitiera teletrabajo real, se redujera la necesidad de transporte masivo, el contagio bajaría incluso manteniendo nuestra cultura social.

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MALEMÁTICAS CCCXI: sin ningún sentido numérico

MALEMÁTICAS CCCXI: sin ningún sentido numérico

Uno de los grandes males actuales es que muchas personas han perdido el sentido numérico y son incapaces de comprender el sentido de las cantidades cuando supera ciertos niveles de magnitud, tanto por lo alto, como por lo bajo. El alcalde de Almonte (al que pertenece Matalascañas) asegura que harían falta 800.000 millones de euros para retranquear el paseo marítimo 100 metros, eliminando 300 construcciones. Los 800.000 millones de euros es la mitad del PIB anual de España y supondría que el coste por edificación sería de 2.667 millones de euros. Vamos, ni que cada una fuese el Palacio Real de Madrid.

Pero no es la única perla de anumerismo que nos ha dejado el alcalde, porque en el artículo completo de la edición impresa podemos leer que achaca todos los problemas a la construcción de un espigón en Huelva "que impide que 300 metros cúbicos de arena pasen cada año a esta playa". Esa cantidad de arena es ridícula y se podría llevar en menos de 15 camiones.

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MALEMÁTICAS CCCX: gráficos no proporcionales

MALEMÁTICAS CCCX: gráficos no proporcionales

Una nueva selección de gráficos en los que no se respeta la proporcionalidad entre las barras o columnas y los valores. El primero es de La Razón y los otros dos de la agencia de análisis de audiencias de televisión, Dos30'.

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Goliat mató a mi madre

Goliat tuvo la culpa.

Goliat mató a mi madre.

Pero no paro de castigarme

pensando que por qué

no fui capaz de asestarle

con la honda en la frente.

Goliat no es otra cosa

que nuestro sistema de salud.

Y yo no paro de pensar

que tendría que haber peleado más.

Que tendría que haberle dicho al médico:

"¡Mírenla, háganle pruebas para ver qué tiene!".

El caso es que lo hice,

pero no me hicieron caso.

Y vuelve el castigo:

"¡Más, tendría que haber insistido más!".

¿Pero por qué tenemos que insistir?

¿Por qué si la llevo al médico tengo que insistir

en que le hagan una cosa y otra?

¿No saben hacer su trabajo?

¿No quieren o no pueden?

¿En qué medida fue negligencia

o falta de medios?

¿A quién hay que lanzarle la honda?

Goliat mató a mi madre.

No fui capaz de derribarlo.

Sólo entre todos

podremos vencerlo.

Aclaración: Fue el día 8 de diciembre. Llevaba dos semanas con un dolor en la espalda. La llevamos a urgencias de Reina Sofía (Córdoba), a urgencias del ambulatorio de mi pueblo (Palma del Río), a su médico de cabecera, y la echaban para atrás, que era una contractura, una dorsalgia, un dolor muscular, que no tenía importancia, que tomase pastillas y ya se le quitaría. No le hicieron pruebas, sólo una radiografía tras insistir mucho. No dejo de repetirme que tendría que haber insistido más.

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Extracto de "El Fracaso de la Felicidad", de Jesús G. Maestro

La felicidad no es un refugio, ni una placenta. Es un placebo con pinchos. La felicidad es una sala de tortura. ¿Por qué del temor a los dioses en las antiguas religiones hemos pasado hoy a tener miedo a todo y de todo, sin excepción? Porque hoy todo se ha divinizado, y absolutamente todo lo que nos rodea se ha convertido en una divinidad incuestionable, intocable y sagrada, a la que hay que someterse por respeto total hacia ella. Los animales son dioses, las lenguas son divinas, los pueblos son sagrados, los sentimientos son intocables, las opiniones son dogmas, las ideologías son imperativos incuestionables, las emociones exigen devoción, la fe impone sumisión absoluta, y si todo esto no te hace feliz, es porque eres un hereje, incapaz de comprender que vives en un mundo perfecto, en el que no tienes ninguna razón para protestar. Está prohibido ser infeliz. Una ley no escrita —todavía— te lo advierte, de forma cada vez más imperativa y menos silenciosa. Ser infeliz te convierte en sospechoso de disentir con el sistema. Tal vez, incluso, en algo peor: en un enfermo mental. El sistema tratará de «curarte». Imagínate cómo.

La ley te la dictan y escriben con ladridos de perro, pero tú a un can no podrás levantarle la voz, porque no está permitido herir su sensibilidad. Ladridos, sí; petardos, no. A ti te pueden molestar; a tu mascota, no. Se nos exige vivir en los extremos de la realidad. En los más extremos, ruidosos e irracionales contrarios. Y ser feliz es obligatorio, aun cuando no haya ninguna razón para ello. Evidentemente, así no se puede vivir. Tampoco en un manicomio. Y, sin embargo, hoy, nuestras sociedades occidentales parecen haberse convertido en un manicomio de puertas abiertas. Abiertas, sí, hacia ninguna parte. El mundo se ha convertido así en algo insufrible e incompatible con la cordura animal y humana. El mundo del siglo XXI es un laberinto lleno de locos. Y nosotros estamos dentro de ese laberinto. Algunos lo llaman democracia; otros, totalitarismo. Acaso ambos tengan razón, y la única diferencia sea la perspectiva o el punto de vista que contempla una misma realidad, laberinto o manicomio, totalitarismo o democracia.

A las personas que viven obsesionadas con un ideal —ajeno a la realidad—, un ideal con frecuencia avalado por un gremio religioso, filosófico o ideológico, que hace de la felicidad bandera, les resulta muy difícil ser tolerantes con las ideas de otras personas. El ideal puede ser la felicidad, pero puede ser también cualquier otro imperativo dominante: la solidaridad, el animalismo, la libertad, el cambio climático, la izquierda o la derecha, el feminismo, la cultura, el poshumanismo, la güija o la sopa de ajo, la fe en esto o en aquello o simplemente la vida cartuja. El problema surge cuando, en nombre de un ideal, no se permite a los demás vivir en la realidad. El respeto es el reconocimiento de lo diferente en condiciones de superioridad. En condiciones de igualdad, se llama prudencia. Y en condiciones de inferioridad es, directamente, obediencia y sumisión.

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El envoltorio de la guerra

El envoltorio de la guerra

Cada cierto tiempo, la pregunta reaparece en nuestras discusiones. Casi siempre formulada con la esperanza de una respuesta tranquilizadora:

¿Son los demócratas de EEUU menos beligerantes que los republicanos?

La pregunta no es ingenua. Es profundamente política. Porque en ella se esconde la necesidad de creer que, al menos, existe una opción “menos mala”, una manera distinta de ejercer el poder sin recurrir sistemáticamente a la fuerza. Pero como ocurre con tantas otras cuestiones estructurales, la realidad suele ser bastante menos alentadora.

Si uno se queda en la superficie, parece que sí hay diferencias. El lenguaje cambia. El tono cambia. Incluso la escenografía cambia. Pero cuando se observa el recorrido completo, cuando se abandona el discurso y se miran los hechos acumulados, la conclusión es otra distinta.

Durante las últimas décadas, los presidentes republicanos han tendido a hablar de la guerra sin complejos. Seguridad nacional, fuerza, disuasión, excepcionalismo estadounidense. Reagan necesitó un Imperio del Mal. George W. Bush un Eje del Mal. Trump prefirió la amenaza directa, casi teatral, envuelta en el eslogan de América Primero. La guerra, en este marco, se presenta como una demostración de músculo, como una necesidad casi natural del liderazgo global.

Los demócratas, en cambio, han refinado el relato. No renuncian al uso de la fuerza, pero lo visten de legalidad internacional, de alianzas, de responsabilidad moral. Hablan de derechos humanos, de estabilidad regional, de “responsabilidad de proteger”. Clinton bombardeó Kosovo en nombre de la OTAN. Obama justificó Libia como una intervención limitada y ética.

El resultado es un curioso espejismo: parece que unos guerrean y otros gestionan. Pero es solo eso, un espejismo.

Cuando se observan los métodos, la diferencia vuelve a aparecer… y a diluirse.

Los republicanos han preferido históricamente la fuerza convencional, las invasiones a gran escala, la presencia militar visible. Afganistán e Irak son el ejemplo más claro. La guerra entendida como ocupación, como control territorial, como demostración inequívoca de poder.

Los demócratas, más incómodos con ese tipo de imágenes, optaron por otra vía: la guerra de precisión. Drones, operaciones especiales, campañas aéreas sin botas sobre el terreno. Una violencia más limpia, más tecnológica, menos visible para la opinión pública doméstica. Fue un presidente demócrata quien normalizó e institucionalizó el asesinato selectivo por control remoto, ampliando como nadie antes el uso de drones armados.

El saldo humano, sin embargo, no desaparece. Solo se vuelve más difícil de ver.

Y es aquí donde el relato partidista termina de romperse. Porque ambos partidos han iniciado guerras, ambos han heredado conflictos y los han escalado, ambos han intervenido unilateralmente cuando lo han considerado necesario. Unos con grandes invasiones, otros con campañas aéreas silenciosas. Unos con discursos grandilocuentes, otros con informes técnicos y ruedas de prensa sobrias.

El llamado “intervencionismo humanitario”, tan a menudo asociado a los demócratas, no es una alternativa real al belicismo, sino otra forma de justificarlo. Cambia la causa invocada, no la herramienta utilizada. Y cuando conviene, los republicanos también han recurrido a ese mismo argumento.

Un presidente republicano llevó a Estados Unidos a las guerras convencionales más devastadoras del siglo XXI; un presidente demócrata convirtió la guerra encubierta y permanente en una política de Estado.

Ambos fueron profundamente beligerantes. Solo eligieron formatos distintos.

Al final, como casi siempre, la clave no está en el partido, sino en la estructura. El poder ejecutivo estadounidense, el complejo militar-industrial, los intereses geopolíticos permanentes y la inercia de una superpotencia global en declive empujan en la misma dirección, gobierne quien gobierne. El presidente modula el discurso, elige el envoltorio, decide si la guerra se presenta como fuerza, como deber moral o como operación quirúrgica. Pero rara vez cuestiona el fondo.

La beligerancia estadounidense no es una anomalía republicana ni una traición demócrata.

Es bipartidista.

Lo que cambia no es la guerra, sino la forma de contarla. Y mientras discutimos si el lenguaje es más agresivo o más amable, el sistema sigue funcionando haciendo de la fuerza militar una herramienta recurrente, casi automática, de la política exterior.

Quizá la pregunta no debería ser quién es menos beligerante.

Quizá la pregunta correcta sea por qué ninguno deja de serlo.

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Extracto de "La Libertad de Prensa", de George Orwell

Las ideas impopulares, según se ha visto, pueden ser silenciadas y los hechos desagradables ocultarse sin necesidad de ninguna prohibición oficial. Cualquiera que haya vivido largo tiempo en un país extranjero podrá contar casos de noticias sensacionalistas que ocupaban titulares y acaparaban espacios incluso excesivos para sus méritos. Pues bien, estas mismas noticias son eludidas por la prensa británica, no porque el gobierno las prohíba, sino porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que “no deben” mencionarse. Esto es fácil de entender mientras la prensa británica siga tal como está: muy centralizada y de propiedad, en su mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes. Pero esta misma clase de censura velada actúa también sobre los libros y las publicaciones en general, así como sobre el cine, el teatro y la radio. Su origen está claro: en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas biempensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohiba concretamente decir “esto” o “aquello”, es que “no está bien” decir ciertas cosas, del mismo modo que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en la prensa popular ni en las publicaciones minoritarias e intelectuales.

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Definitivamente, Trump desmiente a Fukuyama: la democracia liberal no es el fin de la historia

Pues eso, el tan aclamado libro "El fin de la historia", y su tesis principal, queda desmentido: la democracia liberal, no será el último regimen hegemónico global, sino que claramente lo van a ser los totalitarismos nacional-capitalistas.

Lo único bueno es que él está siendo testigo de ello.

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menéame