Esta noche, después de dos años y medio en órbita, la nave OSIRIS-REx de la NASA abandonará el asteroide Bennu, situado a unos 300 millones de kilómetros, para poner rumbo a la Tierra con una preciada carga a bordo: más de 60 gramos de material de gran interés científico. La secuencia de salida será la maniobra más arriesgada de la misión desde su llegada en 2018 y el viaje de regreso también supondrá un desafío, ya que la sonda deberá dar dos vueltas al Sol antes de llegar a nuestro planeta en 2023.