La cancelación del proyecto de restauración costera por parte del gobernador Jeff Landry generó un terremoto político en Luisiana. La decisión privilegia medidas fragmentadas de bajo costo frente a una estrategia de largo plazo. Con ello, se pierden décadas de planificación bipartidista, apoyo científico consolidado y acceso a miles de millones en fondos federales ya comprometidos.