El cómix underground fue el punto de inflexión en el que los cómics perdieron su inocencia naif. Fue la transición del cómic para niños y para todos los públicos al cómic para adultos y, como rezaban en algunas de sus portadas, “Cómix para adultos intelectuales”. El cómix introdujo nuevos temas orientados a un público adulto, y fue tanto una vía para expresar opiniones de disconformidad personales de los propios autores, como una vía para experimentar nuevas formas de narrar no sujetas a los clichés de los cómics convencionales.