Un pueblo que lee es un pueblo constructor de pensamiento crítico, un promotor de utopías. Un pueblo que conoce su historia y se apodera de ella, se sentirá orgulloso de sus raíces. La lectura socializa, comparte experiencias e informaciones. Los libros nos permiten entender la razón que nos constituye, nuestra historia y hacen crecer nuestra conciencia más allá del espacio y el tiempo que fundamenta nuestro pasado y presente. La lectura influye en el desarrollo personal y social de los individuos y sin ella no hay sociedad que pueda progresar.