En Tudela (Navarra) las cañas se recogían para numerosas utilidades como la albañilería, el secado de frutas o tejer los abrigos de las famosas huertas que existen en esta ciudad. En el año 2003 conocí todos los detalles del oficio con el cañicero Jesús Álava. Monesma documentales
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Y es sabido que las personas que trabajaban con cañas sufrían alergias y dermatitis, probablemente debido a los hongos parásitos de las cañas (Sporotrychum). Y las heridas producidas por las cañas o sus hojas se infectan frecuentemente por lo mismo.
Y cuando se andaba entre ellas, con el calzado y ropa de entonces, pues pasaba a menudo.
La caña, cuando ya está seca, con el tiempo se pone con manchas negras de esos hongos y es muy chunga de respirar.
En cambio la caña verde tiene menos problemas, incluso un pequeño corte que se tenga al recolectarlas se puede parar bien usando los hilillos blancos… » ver todo el comentario