¿Qué empuja a tantos conciudadanos a elegir a quienes para los problemas persistentes, complejos y de difícil gestión prometen soluciones rápidas, sencillas, comprensibles y… falsas? Releo el Fascismo eterno de Umberto Eco. Y empiezo por constatar que los tipos de fachas y fachismos van cambiando con las épocas; pero todos siguen un guion similar.