Anexadas por Estados Unidos en 1898, las islas pasaron más de seis décadas como territorio estadounidense, moldeadas por acontecimientos globales, intercambio cultural y un creciente sentido de conciencia política entre sus residentes. A lo largo de la primera mitad del siglo XX, los residentes de Hawái solicitaron repetidamente la condición de estado, buscando los mismos derechos democráticos que disfrutaban los ciudadanos del continente.