Pocos episodios en la historia del activismo de las celebridades estadounidenses provocaron tanta furia y tanto debate como el viaje de Jane Fonda a Vietnam del Norte en el verano de 1972. Fonda, una crítica abierta de la guerra durante años, ya se había convertido en una figura divisiva en su país a través de protestas, declaraciones públicas y su apoyo vocal a los veteranos que se oponían al conflicto.