Nos sentamos en la terraza
del café de Levante
y con parsimonia y lentitud
nos tomamos una leche merengada
desbordaa de canela.
El calor, adobiante, no nos permite
hablar de nada ni de nadie.
El camarero,un muchacho rumano,
nos sonrie detrás de su rostro sudorso
y se esconde en el interior
donde el aire acondicionado
salva de la angustia de la calle.
Al atardecer una brisa suave se levanta
y las mesas vacias se llenan
de parejas que se aman ardorosamente.
Es, en ese momento, cuando
abandonamos la terraza
porque a nuestra edad
no estamos ya para contemplar
amores desenfrenados.
José Antonio Labordeta
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Todo ser humano tiene que andar a tientas por ese túnel, desde la estación Nacimiento hasta la estación Muerte. Quien busca la fe, busca corredores laterales en ese túnel. Pero lo único que existen son esas dos estaciones, y el túnel se ha construido tan solo para unirlas…
Metro 2033. Dimitry Glukhovsky
Lo cierto es que conocí a una joven, de la penúltima generación «romántica», que después de algunos años de profesar un enigmático amor a un señor con quien, dicho sea de paso, bien podría haberse casado con toda tranquilidad, acabó, sin embargo, imaginándose toda clase de impedimentos insalvables y una noche tempestuosa se arrojó desde una escarpada orilla, una especie de acantilado, a un río bastante profundo e impetuoso y pereció en él, sin duda alguna por culpa de sus propios antojos, solo para imitar a la Ofelia de Shakespeare, hasta el punto de que, si aquel acantilado, escogido y preferido por ella desde hacía mucho, no hubiera sido tan pintoresco y en su lugar se hubiera encontrado una prosaica orilla llana, es posible que el suicidio nunca se hubiera consumado.
Los Hermanos Karamazov. Fiodor Dostoievski.
Vino desde allí y va hacia allá… La sombra que proyecta sobre el piso jamás se borra, A su paso va dejando cicatrices en la mente de quien la mira........

Trataste de someter a todos los que se te acercaron. Y al marcharse, cada uno se llevó un pedazo de ti en sus cadenas.
Lilith. George McDonald
menéame