La serpiente de cascabel se acerca a un grupo de gatitos de las arenas, que tiemblan, y de un solo golpe acaba con uno de ellos. Es entonces cuando aparece su madre enfurecida, aparta a su hijo fallecido y se abalanza contra la serpiente. La serpiente finalmente acaba por retroceder pero la madre no cede, lo persigue. Ella sólo quiere un resultado, su muerte.