En 2004, el sistema de Seguridad Social de España experimentó uno de los mayores saltos en recaudación de su historia reciente, impulsado por una decisión política inesperada tras los atentados del 11 de marzo en Madrid. El entonces recién elegido gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero puso en marcha una regularización masiva que permitió a cerca de 600.000 inmigrantes obtener la documentación necesaria para trabajar legalmente. Esta medida implicó que toda esta cantidad de personas que hasta el momento no cotizaban empezaran a hacerlo.