Para el imaginario colectivo, esta orden católica suele reducirse a la caricatura del "monje asesino", el uso del cilicio o conspiraciones de pasillo alimentadas por la ficción cinematográfica. Sin embargo, la mirada del sociólogo y el periodista de investigación revela una realidad mucho más terrenal y, por ende, más inquietante: una estructura económica y jurídica que opera con la sofisticación de una multinacional y la opacidad de una sociedad secreta.
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por eso el mundo va mal…
A ver si rescatamos este trocito tan bueno de 1931, que por ésta razón tanto odian la II república:
"Quedan disueltas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes."