Las herramientas en materia de movilidad y transporte no pueden categorizarse como buenas o malas por su simple utilización. En el método de su uso, los motivos de la aplicación, los objetivos finales y la ingente cantidad de variables a controlar se esconde la batuta que marca las políticas. Construir una plaza, ampliar una línea de metro, eliminar o poner un peaje no pueden evaluarse sin un contexto, unas intenciones y el objetivo final buscado.
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