Mi Compostela ya no es mi Compostela. Ya no sé dónde quedar con mis amigos porque mis bares favoritos ya no están. Me han cambiado los estancos y los cajeros de sitio y casi todos los locales de la zona vieja son ahora tiendas de recuerdos. Con la subida de las temperaturas, vuelve a la palestra un tema que nos acucia todos los años. Se habla mucho de ‘turismofobia’ cuando, en realidad, el enemigo es el de siempre: el subnormalis común.
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etiquetas: turismo , turismofobia , derechos , ciudadanos
Toda esa gente que se queja, espero que no se muevan para nada que no sea ir a trabajar
Fobia debe de ser que toda la ciudad sea un atasco permanente y no pueda ir a trabajar en coche , todo es fobia