Y aunque gire el suelo gris
y la pasarela y la valla, y el puente se rompan
y todos los salones queden desiertos,
¡canta tu canción y no temas!
La hora pasa, el grito se desvanece,
el martillo cae en el juicio con la sentencia...
Sin embargo, el corazón humano perdura
y el año de la Tierra, y la luz celestial.
Y no le hará ningún daño a nadie
responder esto a cualquiera que le pregunte:
¡Miré a la noche y a la muerte
y canté mi canción y no temí!
Bruno Frank.