Esta tendencia deriva en un aumento de las familias uniparentales y de personas que viven solas. Además, existe una percepción generalizada entre los jóvenes de que vivirán peor que sus padres, lo que les desincentiva a tener hijos ante un futuro incierto. A este panorama se suma que España está a la cola de Europa en ayudas a la familia. La edad media para contraer matrimonio ha subido ocho años, situándose ya en los 38.