La columna de material radiactivo superó los 1.500 metros de altura. En los días siguientes, los contaminantes viajaron por buena parte del hemisferio norte: desde Escandinavia hasta las islas británicas, desde el centro de Europa hasta el Mediterráneo oriental, Turquía y Egipto. Cuarenta años después del peor accidente nuclear de la historia civil, los análisis meteorológicos permiten reconstruir, paso a paso, por qué algunas regiones resultaron intactas y otras quedaron marcadas durante décadas.En las primeras horas tras el accidente, la diná