La guerra en Irán ha dejado al descubierto un cambio silencioso pero cada vez más evidente: el avance imparable de los coches eléctricos. Mientras el precio del combustible vuelve a dispararse en todo el mundo, haciendo del paso por las gasolineras un acto todavía más doloroso, cada vez más países empiezan a ver en la electrificación una forma de proteger su economía frente a futuras crisis energéticas. Un reciente informe del centro de análisis energético Ember pone cifras a esta tendencia.