Sintiendo ganas de lllorar de tristeza e impotencia. Y la vergüeza ajena de pertenecer a un país miembro de la UE que todavía sostiene a estos salvajes genocidas.
Un país donde con una Ley de amnistía aprobada por el Parlamento se sigue persiguiendo al líder de un referéndum (por más ilegal que fuese) y se perdona a los matones con placa que aporrearon a ciudadanos pacíficos que iban a votar