Me recuerda a un monólogo de Leo Harlem en el que proponía que los ciclistas pararan en un merendero. O cuando se paraban los partidos de pelota a las 12 y salía un cura a rezar el ángelus. Para llorar.
Recuerdo un control especialmente surrealista que viví hace algunos años y tras el cual registré a fondo mi coche por si aparecía algo que antes no estaba. No había nada raro.
#3 Suena a la historia de vualquier minoría inadaptada a la vida oficial capitalista moderna. Luego los daneses se echan las manos a la cabeza cuando los groenlandeses les miran mal, por ejemplo.