La acosaron, la echaron de su puesto de trabajo, la denunciaron, la arruinaron, la obligaron a vivir de la bisutería que hacía ella misma y vendía por internet. El mensaje como el de cualquier mafia era claro: si estás con nosotros no te pasará nada, si vas contra nosotros te vamos a hundir. Por supuesto ningún político, ni de izquierdas ni de derechas, movió un dedo ni alzó la voz por ella. Los mismos políticos de m que tenemos en este país y se ponen muy dignos hablando de tolerancia cero contra la corrupción.