Como siempre me da por pensar raro, yo, cuando veo una construcción megalómana me da por pensar en el sudor, la sangre y el sufrimiento de los trabajadores que lo hicieron posible, porque no me veo a los siete enanitos cantando ¡Ay-ho, ay-ho! todo felices ellos.
Es lo que tiene el arte, que cabe todo, vandalizar un tren, torturar un toro o preparar un plato exquisito con carne humana como Hanibal Lecter. Madre mía, arte dice.
#1 Ese hombre se ha pasado toda su vida construyendo su mundo. No hay dinero que pague eso. Ya vendrán los herederos a joderlo, pero eso es otra historia.
#2 lo más importante no es donde uno está sino hacia donde va. China está subiendo a una velocidad increíble y no se le ve fin, EEUU va cuesta abajo y sin frenos. Y Europa descolocada.