#19 mi padre compró el piso donde me crié, a mediados de los 80 por medio millón de pesetas.
Según las nóminas amarillentas que aparecieron en una caja de galletas por entonces cobraba unas 40.000 ptas (solo un 7% de IRPF) , eso son 12 meses de sueldo y lo pagó a base de ahorro porque no le gustaba deber dinero.
Para acceder al mismo piso, que hoy es 40 años más viejo, calculando el sueldo medio de 1.600€ y que no hay nada habitable por debajo de 180.000€, hoy harían falta 112 meses de sueldo, y con un 19% de IRPF.
Edit: y otro tanto de intereses con hipotecas tan largas.
El esfuerzo se ha multiplicado x10.
Si tienes dudas, pregunta en tu entorno, vas a recibir cifras similares hasta bien entrados los 90.
No era raro que los padres comprasen más de un piso para los hijos "para cuando se casen"
#19 Chueca fue el primer barrio en gentrificarse de Madrid.
De hecho en los 80-90 era un barrio conflictivo y cuando alguien decidió que iba a convertirse en el barrio gayer de Madrid, los comerciantes estaban encantados.
Familias con dos sueldos, generalmente altos y sin hijos, con ganas de gastar en ocio y con gustos caros.
#30 lo del Google Maps es un juego que consiste en soltar el muñeco de street view en algún sitio habitado y hacer una panorámica 360, si no hay basura, ruinas o escombros ganas.
#89 tú eres consciente de que los usuarios de esas mesas son precisamente los ciudadanos y que esas calles y esas plazas se construyen con los impuestos que salen de que los ciudadanos tengan negocios verdad?
#9 y compraste algo o solo fuiste a echar el rato? Porque a lo mejor el problema es ese.
Con lo que habré pateado, comido, bebido y golfeado por Malasaña en los 90, hace un par de meses fuimos a dar una vuelta para recordar viejos tiempos y todo lo que hay son bares de Bubble tea, cevicherías, ramen, pastelerías japonesas, pollo coreano, gastronomía vietnamita y peluquerías de barbudos tatuados con guantes de látex.
La gentrificación de Malasaña no viene del turismo (que también hay) viene de los pijiprogres que se creen bohemios, como los libreros de la noticia.