Pues usé uno de estos para ir desde el Mercado de San Miguel hasta el Prado la última vez que fui a Madrid, y una maravilla. Mejor que ir en Taxi, con música rancia y además puedes saludar a la peña cómo un puto mono borracho.
Digo yo, que cómo padre también intentaré anteponer a mi hijo que lo que diga el político que prefiere que muramos todos antes de perder un día de colegio lectivo.
A mí me encanta la serie de Fundación, y gracias a la primera temporada, me lei todos los libros, pero obviamente hay que tomárselo cómo algo diferente.
Lo de los jóvenes, la misma mierda, diferente medio.
Un saludo.