Lo de la boda os lo cuento otro día. Al volver, con un pedal que parecían tres, nos dimos cuenta de que el gato se había quedado encerrado en un armario. Limpiar cagadas y meadas de gato, y cribar ropa, mientras aguantas una resaca de cien cañones por banda ha sido un ejercicio de resistencia de pareja.
Hay que ponerle nombre a esa sensación de revelación que te produce el escuchar a alguien, a quien respetabas intelectualmente y considerabas informado, hablar de lo que tú sabes mucho, y darte cuenta de la seguridad con la que dice estupideces.
Y piensas: "Espera, si dice esta tontería en A, de la que resulta que controlo, ¿no estará haciendo lo mismo sobre B, C y hasta W?"
Hoy ha venido al trabajo una abogada del gobierno catalán y tengo miedo.
Tengo miedo porque hemos hablado unos cinco minutos, muy bien hilados, de música,de la antigua Roma y de los años que ha vivido en Egipto, Qatar y Abu Dabi.
Muy poco tiempo e, intuitivamente, mucho que decir, o compartir; ya sabéis, una de esas situaciones en las que la magia de la atracción mutua se corta en el aire. Al separarnos le ofrecí un abrazo que aceptó y fue tan prolongado como sincero por entregado. Y, además, ¡olía muy bieeeen!
Tengo miedo porque nos hemos dado el teléfono, me ha llamado hace 95 minutos y hemos hablado con exquisita fluidez por el simple placer de comunicarnos. Acabo de colgar. Como nos ha sabido a poco a ambos hemos quedado mañana. Me encanta esa mujer y cómo me hace sentir. Apenas recordaba esa sensación.
Tengo miedo porque hoy es 17 de octubre y me ha venido a la memoria de repente que es el aniversario de boda contra la mamá de mi hijo mayor y, también, del inicio de la relación con la mamá del pequeño.
Y piensas: "Espera, si dice esta tontería en A, de la que resulta que controlo, ¿no estará haciendo lo mismo sobre B, C y hasta W?"
Tengo miedo porque hemos hablado unos cinco minutos, muy bien hilados, de música,de la antigua Roma y de los años que ha vivido en Egipto, Qatar y Abu Dabi.
Muy poco tiempo e, intuitivamente, mucho que decir, o compartir; ya sabéis, una de esas situaciones en las que la magia de la atracción mutua se corta en el aire. Al separarnos le ofrecí un abrazo que aceptó y fue tan prolongado como sincero por entregado. Y, además, ¡olía muy bieeeen!
Tengo miedo porque nos hemos dado el teléfono, me ha llamado hace 95 minutos y hemos hablado con exquisita fluidez por el simple placer de comunicarnos. Acabo de colgar. Como nos ha sabido a poco a ambos hemos quedado mañana. Me encanta esa mujer y cómo me hace sentir. Apenas recordaba esa sensación.
Tengo miedo porque hoy es 17 de octubre y me ha venido a la memoria de repente que es el aniversario de boda contra la mamá de mi hijo mayor y, también, del inicio de la relación con la mamá del pequeño.
Y dicen que no hay dos sin tres
¿No tendríais miedo vosotros también?
Que descanséis. A ver si yo puedo descansar...