La amenaza de Donald Trump de cancelar las elecciones de medio término no es un amague. Ya intentó revertir el resultado de las elecciones de 2020 y dijo que no aceptaría el de 2024 si perdía. Fantasea con desafiar la Constitución para quedarse un tercer mandato. Está decidido a conservar un control absoluto —apuntalado por una mayoría republicana servil— en el Congreso. Teme que, si pierde el control del Congreso, llegue el juicio político. Teme los obstáculos a la rápida reconfiguración de Estados Unidos como un Estado autoritario. Teme perder los monumentos que está erigiendo a su propia gloria: su nombre estampado en edificios federales, incluido el Kennedy Center; la eliminación de la entrada gratuita a los Parques Nacionales el día de Martin Luther King Jr. para reemplazarla por su propio cumpleaños; la anexión de Groenlandia y, quién sabe, quizá Canadá; su capacidad para poner ciudades como Minneapolis bajo sitio y secuestrar residentes legales en plena calle.
A los dictadores les encantan las elecciones, siempre que estén amañadas. Las dictaduras que cubrí en América Latina, Medio Oriente, África y los Balcanes montaban espectáculos electorales minuciosamente coreografiados. Eran una utilería cínica con resultados predeterminados. Servían para legitimar el control férreo sobre una población cautiva, encubrir el enriquecimiento del dictador, su familia y su círculo íntimo, criminalizar toda disidencia y prohibir a los partidos opositores en nombre de “la voluntad del pueblo”.
Cuando Saddam Hussein organizó un referéndum presidencial en octubre de 1995, la única pregunta en la boleta era: “¿Aprueba usted que el presidente Saddam Hussein sea el presidente de la República?”. Los votantes marcaban “sí” o “no”. Los resultados oficiales le dieron a Hussein el 99,96% de unos 8,4 millones de votos, con una participación del 99,47%. Su par en Egipto, el ex general Hosni Mubarak, fue reelegido en 2005 para un quinto mandato… » ver todo el comentario
"(...) Por último, aunque no mencionan a ningún Estado que pudiera amenazar a Estados Unidos, los autores sí se centran en una ideología enemiga. No se trata del comunismo chino, la autocracia rusa ni el extremismo islámico, sino de la democracia liberal europea. Esto es lo que realmente teme esta facción radical: personas que hablan de transparencia, rendición de cuentas, derechos civiles y el Estado de derecho."
"(...) El Consejo de Ministros ha aprobado un plan de ayudas por valor de 124,5 millones de euros a medios de comunicación privados para fortalecer su digitalización, incluyendo 10 millones de euros para la integración de la IA en su cadena de valor. ¿Será casualidad que diarios como El País, El Español y elDiario.es enfaticen la contribución imaginada de los DC al PIB, al empleo, la productividad o la innovación?"
#3 Supera tus prejuicios. El artículo es interesante, profundo, bien escrito y muy entretenido, precisamente varias de las virtudes de algunos (que no todos) los escritos de JotDown.
#3 Obviamente, el amigo #1 se ha pasado de frenada. Como bien dices, cualquiera puede salir muy mal parado con 7gr de honguitos. En cuanto a la compañía de un amigo... mejor, que sea un psiconauta, un psicólogo o cualquier palabra que empiece por psico menos psicópata.
Por más que miro las fotos no veo ninguna cabeza de animal sacrificado. Más bien un altar un tanto cutre de frutas. Votaría sensacionalista pero odio poner votos negativos a las noticias.
#10 Me sumo con mi propia experiencia viajera: en India era fácil detectar a los israelíes: iban en comandilla de 20 o 30, muy jóvenes, recién salidos del servicio militar, bravucones, ruidosos y altamente racistas; despreciaban a los indios igual que hacen con los palestinos. Gentuza, por resumir, aunque de vez en cuando había alguno majo que se dignaba a hablar con un europeo "como ellos". Ja.
#5 Es histórica porque hasta la fecha las sentencias estaban dictadas por tribunales de menor jerarquía, como las Audiencias Provinciales. Esta sentencia la firma un Tribunal Superior de Justicia, que hay que explicaros todo.
#2 Exacto. Eso recoge la sentencia del TSJ y las 30 sentencias absolutorias previas de las Audiencias Provinciales: ni la ayahuasca ni las plantas que contiene están sujetas a fiscalización por la ONU. Game over.
La última elección
La amenaza de Donald Trump de cancelar las elecciones de medio término no es un amague. Ya intentó revertir el resultado de las elecciones de 2020 y dijo que no aceptaría el de 2024 si perdía. Fantasea con desafiar la Constitución para quedarse un tercer mandato. Está decidido a conservar un control absoluto —apuntalado por una mayoría republicana servil— en el Congreso. Teme que, si pierde el control del Congreso, llegue el juicio político. Teme los obstáculos a la rápida reconfiguración de Estados Unidos como un Estado autoritario. Teme perder los monumentos que está erigiendo a su propia gloria: su nombre estampado en edificios federales, incluido el Kennedy Center; la eliminación de la entrada gratuita a los Parques Nacionales el día de Martin Luther King Jr. para reemplazarla por su propio cumpleaños; la anexión de Groenlandia y, quién sabe, quizá Canadá; su capacidad para poner ciudades como Minneapolis bajo sitio y secuestrar residentes legales en plena calle.
A los dictadores les encantan las elecciones, siempre que estén amañadas. Las dictaduras que cubrí en América Latina, Medio Oriente, África y los Balcanes montaban espectáculos electorales minuciosamente coreografiados. Eran una utilería cínica con resultados predeterminados. Servían para legitimar el control férreo sobre una población cautiva, encubrir el enriquecimiento del dictador, su familia y su círculo íntimo, criminalizar toda disidencia y prohibir a los partidos opositores en nombre de “la voluntad del pueblo”.
Cuando Saddam Hussein organizó un referéndum presidencial en octubre de 1995, la única pregunta en la boleta era: “¿Aprueba usted que el presidente Saddam Hussein sea el presidente de la República?”. Los votantes marcaban “sí” o “no”. Los resultados oficiales le dieron a Hussein el 99,96% de unos 8,4 millones de votos, con una participación del 99,47%. Su par en Egipto, el ex general Hosni Mubarak, fue reelegido en 2005 para un quinto mandato… » ver todo el comentario