#1Pues en mi opinión no, esta es una columna de opinión y el otro un artículo, cierto que tratan del mismo caso pero votarle duplicada a #0 me parece perder la diversidad, son enfoques distintos.
#0 Interesantísimo artículo. Muchas cosas a destacar, por ejemplo, esta: Si la sensibilidad lingüística, el tono y la interpretación cultural han caído, ¿qué me hace pensar que la escritura creativa, el periodismo o el análisis crítico están a salvo? Es muy probable que después desfilemos los demás..
#1 A mí lo que me parece es que es de ser MUY subnormal el regalarle 124 millones a los mismos medios que te están poniendo a parir día sí y día también.
#1 El artículo se refiere a cobrar "demasiado"... un consejero delegado cobra lo que tiene que cobrar, ni más ni menos...
Me ofrezco de consejero delegado de cualquier empresa, cumplo los requisitos: peloteo, no protesto y no hago nada de nada, por lo que no puedo causar problemas.
#10 pues los limites de esa estan tambien bastante difusos, eh? Vete a usar humor acido o humor negro con segun qué personas y ya veras el jardin en el que te metes...
#9 Estás confundiendo competencias, que hay que explicarte todo. El TSJ es la segunda instancia de lo contencioso, igual que la AP es la segunda instancia de otras ramas y primera para algunos casos.
#10#11 Sí, por supuesto. No digo que lo vayan a hacer, sólo que sería factible, aunque por ahora no tiene pinta.
El todo caso, España mantiene su propia lista de estupefacientes, que es más restrictiva que la de la JIFE y que ya se ha adelantado a ésta en varios casos, como con la mefedrona o los NBOMes.
Además es más cómodo para fiscales y jueces
Ellos tienen que atenerse al listado del estado español que, además de la JIFE, cuenta con fuentes propias, como la AEMPS y que, como comentaba, en algunos casos va por delante de la fiscalización de la JIFE.
#2#4 La JIFE establece mínimos, no máximos. De hecho, sus quejas por incumplimiento son, por ejemplo, hacia países que permiten el uso recreativo del cannabis, pero no hacia países que prohíben sustancias no listadas como fiscalizalizables por la JIFE, como la ayahuasca, como es el caso de Francia o de Suecia.
En resumen. Los pactos comprometen a los países a fiscalizar las sustancias que la JIFE determine, pero nada les impide establecer una legislación más restrictiva.