Yo estuve tres años cargando aviones para DHL y movíamos un montón de animales, monos, tucanes... y sobre todo ratones y grillos para alimentar reptiles mascota en Mallorca.
En una obra en la que estuve trabajando, que estaba entre dos poblados gitanos, se contrató a un guarda de uno de los poblados con la condición de que no desapareciera ni un mal clavo. Un día que nos faltó un compresor se lo dijimos al guarda y nos dijo "eso han sido los portugueses, espérame que ahora te lo devuelven". Empezaron a salir gitanos del poblado del guarda armados con palos y en un plisplás nos trajeron no uno sino dos compresores. Yo le dije "el nuestro es el de color naranja", y el gitano: "Pues ya quedaros con los dos, no vamos a ir ahora a devolverlo"
Sí milagrosamente no te jode, y ese pedazo de malla qué.
Me ha recordado el chiste del beato aquel que se ahogó porque confiaba tanto en dios que no se quiso subir a la barca que venía a salvarle.