12000 pavacos pagó mi exjefe por una sesión de estas. Encima un pelín más tarde que nuestro horario laboral. Yo no fui, aunque quizá por eso es mi exjefe y mi exempresa. Pues la comidilla era que si esos 12000 pavos los hubiera repartido como aguinaldo (era casi navidad) entre los 20, hubiéramos ido mucho más motivados al curro. Y no esa broza.