#1 Sé una historia. Es de estas que no sabes si te has inventado, has soñado, has leído o una mezcla de ambos.
Dos reyes sabios discuten en el desierto sobre qué impulsa realmente a un hombre. Deciden apostar: cada uno mandará a un mensajero a un mismo punto, luego de haberlo motivado. El que primero llegase, ganaría.
El primer rey le dice a su mensajero: "Si llegas antes que el otro, te daré una enorme casa, cinco bellas concubinas, te haré conde y te llenaré de oro".
El mensajero se pone a correr a toda velocidad.
El segundo rey le susurra algo al suyo, el cual empieza a correr como impulsado como el demonio y pronto adelanta al mensajero del primer rey.
Éste se queda sorprendido. "¿Qué le prometiste a tu mensajero para que corriese más que el mío? ¡Al mío le prometí todo lo que quería!"
El segundo rey sabio responde: "No prometí darle nada, sino quitarle. No le ofrecí una mansión, sino quitarle su choza. No darle cinco esclavas, sino quitarle a su mujer. No darle oro, sino quitarle las pocas monedas que tiene".
La moraleja: la gente hace más para evitar lo que teme que para conseguir lo que desea. O dicho de otro modo, "La gente no reza para llegar al cielo, sino para evitar el infierno"