"Los datos no apuntan a una volatilidad pasajera, sino a un cambio estructural. Europa edificó una industria intensiva en gas sin disponer de reservas propias suficientes y, cuando desapareció el suministro ruso, esa fragilidad afloró con una caída del 19 % en la producción de amoniaco que todavía no se ha recuperado plenamente. En ese contexto, producir amoniaco con gas europeo a 40-50 EUR/MWh difícilmente puede competir con hacerlo en el Golfo a 3-4 EUR/MWh."