Obligaban a los camareros a depositar parte de sus propinas semanales en un fondo común obligatorio. El objetivo de este fondo no era repartir las ganancias entre el personal de servicio, sino sufragar los salarios de empleados que normalmente no reciben propinas, aliviando así los costos operativos de la empresa a costa del bolsillo de los trabajadores. “Los empleadores tienen prohibido por ley retener o desviar las propinas de sus empleados bajo cualquier circunstancia”.