Desde una perspectiva antropológica, lo que vemos en Badalona es un proceso clásico de reordenación urbana: limpieza social, control del espacio público y producción de una identidad urbana excluyente. El conflicto no es accidental, es estructural. Gobernar la ciudad se convierte en administrar quién puede quedarse y quién debe irse. García Albiol no gobierna solo con decretos y desalojos, sino con símbolos, relatos y miedos.
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