Desde 2014 la mayor parte de los miembros del Senado y la Cámara de Representantes de EE.UU. son millonarios, es decir tienen un patrimonio declarado, por ley, de más de un millón de dólares. En realidad, el porcentaje podría ser mayor, ya que no declaran las residencias personales que no generan ingresos, ni automóviles y obras de arte que no se han adquirido con fines de inversión. Tampoco declaran las cuentas de jubilación provenientes del empleo en el gobierno federal ni el salario anual de los miembros del Congreso.
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