Cuando Ainara y Roger decidieron abandonar la gran ciudad para asentarse en Corterrangel, en la provincia española de Huelva, aumentaron la población del municipio en casi un 20%. El contraste entre esta diminuta aldea de 15 habitantes y la Sevilla en la que vivieron durante tres lustros no puede ser más acusado. El pueblo, situado en el parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, está rodeado de bosques de castaños y dehesas de encinas y alcornoques, donde anidan aves rapaces y tienen su hogar ginetas y tejones.
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