Cuando toda la legislatura se viene caracterizando por un enfrentamiento frontal y buscado con las autonomías y una falta de entendimiento entre los dos partidos que forman el gobierno, no parece que todo esto vaya a cambiar ahora, especialmente si no hay la más mínima voluntad de que así ocurra. Ante esta situación, la pregunta es obvia: “Pero entonces, ¿para qué sirve el ministerio?".
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