Que sí, que la pornografía infantil es una guarrada y un delito perseguible, en tanto utiliza a menores para explotarlos sexualmente. Hasta ahí, todos de acuerdo. ¿Pero es un delito tan importante como para permitir que se use como pretexto para vigilar todas nuestras comunicaciones? ¿En qué clase de trampa moralista estamos a punto de caer?
Hay muchos delitos iguial de horribles, o incluso más, y no por eso hemos entregado nuestros derechos ciudadanos en bandeja para que nos conviertan en mascotas. Y también importa, por cierto, a quién se los entregamos. ¿De verdad porque cuatro degenerados fotografíen a niños desnudos, o creen imágenes de actos deleznables con ellos, vamos a entregar toda nuestra información a magnates y milmillonarios extranjeros? ¿Vamos a entregárselos a cualquier gobierno, nuestro o ajeno? ¿qué pensáis que van a ahcer luego con esos datos?
En un momento en que el verdadero tesoro que explotar son nuestros datos, no podemos entregar la privacidad de las comunicaciones, que será utilizada para vigilarnos, controlarnos, e influirnos, porque haya por ahí media docena de mierdas maltratando niños. Creerse que es por eso es tan naive, tan mentecato, tan toscamente meapilas que hasta los más acérrimos seguidores de Marcco, Heidi y el comeflorismo ilustrado deberían darse cuenta.
A los que quieren poder escanear nuestros mensajes, los niños les importan una puta mierda. No les importó el tráfico de armas, la corrupción, el fraude fiscal y el terrorismo, porque nunca estas lacras llevaron a pedir la intervención general de las comunicaciones. No les importó el tráfico de seres humanos, ni el de órganos, ni el acoso escolar, pero les importa que a un menor le toque la pilila ante una cámara. ¿Y nos lo creemos?
La pornografía infantil es un delito más, y ya está bien de generar estados de excepción por temas morales. La pobrez ainfantil también está ahí y nadie genera un estado toitalitario de excepción para atajarla. ¿Qué dirían los partidarios de violar nuestra comunicaciones si, para combatir la pobreza infantil, se violase el derecho a la propiedad privada y se comenzara mañana mismo con las expropiaciones?
Pues lo que intentan es eso mismo, pero apoyándose en el asco fácil, la lágrima fácil y un sentimenralismo ramplón e idiota orientado a los que sienten pero no piensan: esos hervíboros.
No podemos consentirlo. No podemos tolerarlo. Frente a los derechos civiles, cualquier delito debe importarnos una mierda: que se combata como cualquier otro delito y ya está. No hay excepciones cuando se trata de defender nuestras libertades.
Con la invasión estadounidense en Venezuela hemos podido leer multitud de cuentas en redes sociales asociadas o relacionadas con Vox pidiendo a Trump que tumbe al presidente de España.
"Trump por favor, haz lo mismo con Pedro Sanchez" se lee en multitud de redes sociales, "Ojalá España la próxima". Todo español que, desde la comodidad de su teclado, pide públicamente a Donald Trump o a cualquier potencia extranjera una invasión militar para derrocar al Gobierno legítimo de España está cometiendo un delito grave.

Es apología de la violencia, incitación a un golpe de Estado y promoción de la rebelión o sedición. El Código Penal es clarísimo al respecto:
Pedir una intervención armada extranjera contra nuestro propio país no es opinión política; es traición a la soberanía nacional y un ataque directo a la democracia. Pero como siempre lo grave en este país será hacer chistes sobre Goku vive la lucha sigue y que Carrero Blanco es el primer astronauta español de la historia. Eso sí es peligroso, lo de incitar a la sedición, cuando son los fascistas y patriotas entonces no pasa nada.

Foto: EUROPA PRESS
En una rueda de prensa sorpresa que ha pillado a todos los medios a contrapié, el Partido Popular acaba de anunciar esta mañana su disolución inmediata tras quedarse sin sus dos principales pilares programáticos: ETA y Venezuela. Fuentes internas confirman que, al no poder mencionar ninguno de los dos en ruedas de prensa, mítines o debates parlamentarios, sus portavoces han entrado en un estado de catarsis.
Según el comunicado oficial, redactado en un folio en blanco “por coherencia ideológica”, la dirección del partido reconoce que la desaparición de ETA y el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos han provocado un “vacío argumental insalvable”. “Hemos intentado probar con ideas propias, pero no ha funcionado”, admite el texto con visible desánimo tipográfico.
La crisis se desencadenó a primera hora de la mañana, cuando un dirigente popular intentó iniciar una entrevista diciendo “ETA, Bildu, Venezuela…” y, al darse cuenta de que ninguna de esas palabras servía ya como comodín universal, pidió un vaso de agua, un receso publicitario y un máster acelerado en propuestas políticas.
En la sede de Génova, el ambiente es de luto. Varias fotos enmarcadas de titulares de los últimos veinte años han sido cubiertas con crespones negros, mientras militantes veteranos se preguntaban en voz baja si “economía”, “sanidad” o “vivienda” son temas de los que se puede hablar, pero no contemplan de momento entrar en terreno desconocido. “Habría que estudiarlo”, señaló un asesor con gesto preocupado.
Los equipos de estrategia trabajan ahora a contrarreloj para encontrar nuevos conceptos que sustituyan a los clásicos. Entre las opciones sobre la mesa figuran otros comodines más recinetes como “woke”, “okupa” o “menores extranjeros”, aunque los expertos advierten de que ninguno ofrece la versatilidad narrativa de ETA o Venezuela, capaces de explicar desde una subida de impuestos hasta un resfriado.
Mientras tanto, el PP ha recomendado a sus cargos públicos mantener un perfil bajo y evitar micrófonos hasta nuevo aviso, por riesgo de tener que hablar de gestión. “Es una etapa difícil”, reconocen desde la dirección, “pero confiamos en que, tarde o temprano, aparezca otra amenaza eterna que nos devuelva el sentido… y los argumentarios”.
Noticia en ampliación...
Pablo Gil, uno de los expertos en Bolsa, trader e inversor, es fundador del fondo de BBVA, analisis técnico del Banco Santander lo dice hoy en sus redes sociales: "El gráfico muestra que la parte del ingreso total de la economía que va a los trabajadores (salarios y sueldos) está en mínimos históricos.En la práctica:
- Los salarios pesan cada vez menos en el reparto de la renta.
- Una mayor parte se queda en beneficios empresariales, rentas del capital e intereses.
- Aunque haya empleo o crecimiento del PIB, los trabajadores capturan una porción menor de ese crecimiento.
Implicaciones clave:
- Desigualdad al alza: el capital gana peso frente al trabajo.
- Menor poder adquisitivo de las clases medias si los salarios no compensan inflación y productividad.
- Consumo más frágil a medio plazo, porque el consumo depende sobre todo de salarios.
Refuerza la idea de que el problema no es solo crecer, sino cómo se reparte el crecimiento. A ver si alguien se lo explica al gobierno de España...
En resumen: la economía puede ir bien “en agregado”, pero el trabajador medio recibe una porción cada vez más pequeña del pastel.

El otro día os lo contaba con una anécdota casi personal, y hoy toca mirarlo un poco más de frente. Al fin y al cabo, el viejo aquel era un nazi, uno reconocido, con años de guerra a sus espaldas y décadas para haber asimildo la derrota, lo que genera siempre más cinismo que sentimientos humanitarios.
Pero el caso es que ahora, un presidente norteamericano ha decidido secuestrar al presidente de otro país y ha dicho, públicamente, que el objetivo es quedarse con los recursos de ese país para que las empresas del suyo hagan buenos negocios. No es una novedad, por supuesto, pero lo que sí es nuevo es que no sienta siquiera la necesidad de justificarse, y más aún la absoluta indiferencia con que se ha acogido esta noticia en la mayor parte del mundo.
Porque salvo cuatro voces contadas, en España, por ejemplo, le importa a todo el mundo un carajo lo que ha pasado. Puedo entender que el tío caía mal, que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con su legitimidad, pero eso no deja de suponer que el acto ha sido intolerable.
Lo peor del asunto es que los que se oponen no lo hacen mayoritariamente porque crean en la justicia internacional y en la soberanía de los estados. Se oponen porque, de alguna manera, lo consideran uno de los suyos, pero hubiesen estado encantadísimos de que alguien se hubiese llevado a Franco o a Pinochet en un avión, para meterlo en una cárcel extranjera.
Los que nos oponemos a estas cosas, en general, sea quien sea el secuestrado, somos cuatro putos gatos. Esto me parece igual de mal que la detención de Eichmann en Argentina. ¿Cuántos pueden estar conmigo en eso? Casi nadie, lo sé. Y cuando el delito se juzga según la simpatía o antipatía que nos despierta la víctima, estamos listos para el yugo, para la ley de la selva, para regresar a un mundo de horca y cuchillo donde los poderosos hacen lo que quieren y los demás se joden y aplauden.
De momento el aplauso no es obligatorio, peor tampoco falta mucho para eso.
Al tiempo.
Estaba navegando por reddit y me saltó una publicación del la comunidad de Grok, la inteligencia artificial de Twitter ahora X. Me quedé impactado, pura pornografía. ¿Cómo puede ser? Si esto es la comunidad de una IA. Entré a investigar y todo el mundo está usando la IA de Elon Musk para hacer porno.
Entras en la comunidad de Grok y todo es porno, porno y más porno. Gente compartiendo consejos de como generar mejor porno, como hacer una cosa o la otra con la IA. Te cuento.
Actualmente puedes generar vídeos e imágenes con Grok casi sin restriccion creando de la nada imágenes, vídeos para adultos. Pero no queda la cosa ahí, la historia que están haciendo todos es utilizar imágenes, generalmente de mujeres normales, mujeres que no muestran nada, para convertirlas en pornografía.
Subes una foto normal que cualquier persona puede subir a sus redes sociales, sin mostrar nada y con los prompts adecuados puedes convertirlo en una escena erótica. Cierto es que hay limitaciones pero las comunidades están llenas de formas de esquivar o hackear esas limitaciones. Es decir si tienes una foto tuya en internet, alguien puede convertirte en una escena sexual.
Y la mierda es adictiva, puedes decirle a la inteligencia artificial que la cantante que siempre te ha gustado haga lo que tu deseas, no solo una vez, sino hasta 20 veces en el mismo día que es el límite gratuito. 20 Clips pornográficos por día por cuenta. La gente acumula cuentas, vídeos, imágenes que luego convierte en porno y la cosa es adictiva, casi sin límites. (Aunque irán aumentando)
Esto es el final del negocio de OnlyFans y el porno tradicional ya que en estas redes sociales el consumidor es pasivo y con la IA se convierte en el director, en alguien activo dentro de la escena que cumple sus deseos. Todo esto mientras se viola la privacidad de miles de mujeres (no he visto un solo vídeo en 2 días de un hombre) convertidas sin su consentimiento en actrices pornográficas, sin apenas restricciones ya que las que existen se pueden saltar si lees un rato los foros al respecto.
Y este es el futuro, tu cabeza, tus receptores de dopamina más fritos que con el scroll infinito con la IA gracias a la violación de la privacidad y los derechos de otras personas, entre medio la industria del porno que o se adapta o muchos morirán cual videoclubs y las personas que ahora viven de OnlyFans saltarán por los aires ya que con una simple foto puedes montarte tu propia película porno.
Por aquí y por medio mundo se han leído infinidad de chistes sobre el hecho de que Trump va a arrinconar a Corina Machado por haberle quitado el Premio Nobel de la Paz. Pero sin descartar esa hipótesis, conociendo al personaje, creo que la razón de que Trump y su gabinete hayan preferido, de momento, a la chavista Delcy, tiene razones más profundas.
En primer lugar, y hay que dejarlo claro, porque la administración norteamericana quiere dejarlo claro, esto envía el mensaje de que la democcracia les importa una mierda, y van a dejar en el poder a quien les de la puñetera gana. Esto aleja los debates, tan queridos por aquí, de qué pasó con las actas, quién es el Presidente legítimo, quién es un golpista y quién debe ocupar el cargo. Les importa un huevo la legitimidad, las actas, la democracia y el derecho que pueda tener no sé quién, y están decididos a dejarlo claro.
En segundo lugar, quieren extraer recursos en abundancia y cuanto antes, y para eso, lo más rápido y lo más eficaz es dejar el poder en manos de las camarillas y las élites que ya lo disfrutan actualmente. Ya lo hicieron en Japón tras firmar la paz en la II Guerra Mundial, donde dejaron al Emperador en su puesto, y hasta pusieron a soldados japoneses a vigilar los arsenales, como muestra de confianza, cosa que muy poca gente sabe. En Alemania también es sabido que juzgaron a cuatro prebostes en Núremberg y dejaron al aparato del Partido Nazi al mando del país, especialmente de la seguridad y las fuerzas armadas. Y lo que hicieron en Alemania y Japón lo van a repetir aquí. Es su manera de actuar y casi siempre funciona.
En tercer lugar, Trump está pensando en hacer un enorme daño poilítico a la izquierda global. Cundo se vea lo vendidos, comemierdas y chaqueteros que eran realmente los bolivarianos, medio mundo se va a partir el ojal señalando a esa izquierda libertaria que hace felaciones al gran hombre a cambio de recursos robados al pueblo, buenos palacetes y un barniz de legitimidad. Imaginaos lo que pasará si llega el caso de que Delcy acepte convertirse en la marioneta de Trump: va a haber risas hasta en Júpiter. Trump no quiere la cabeza de los chavistas, que ya la tiene: ahora quiere su culo, para usarlo como aliviadero personal y bebedero de patos. Y la gente que hablaba de dignidad bolivariana va a tener que hacer verdaderos números de trapecista para sostener su discurso, con el coste que eso implica. Suerte, amigo Zapatero.
Sin petróleo y sin amigos, que se prepare Canel... Con este precedente, a lo mejor le sale un vicepresidente o un ministro dispuesto a asumir la transición de Cuba hacia la democracia.

Una nueva selección de gráficos en los que no se respeta la proporcionalidad entre las barras o columnas y los valores. El primero es de La Razón y los otros dos de la agencia de análisis de audiencias de televisión, Dos30'.


Creo que ya lo he contado alguna vez, pero ahora que con el tema de Maduro regresan los debates sobre el Derecho Internacional y asimilables, me parece que es el momento de compartir uno d elos momentos más importantes de aquella entrevista que hice en los noventa a un anciano, antiguo general de las SS.
R— Yo nunca he dejado de reconocer que hicimos cosas muy malas. Una de ellas, realmente horrible.
P—Según su opinión, ¿qué fue lo peor que ustedes hicieron?
R—¿Se refiere a mí? ¿A mi División?
P— No, al régimen nazi.
R—Dígamelo usted (sonrisa)
P— Quizás lo de los judíos y toda esa gente, en los campos de exterminio. Gitanos, homosexuales...
R—No. Eso estuvo mal, pero hubo algo mucho peor.
P—¿Usar millones de esclavos?
R—¡Peor, mucho peor!
P—¿Desencadenar una guerra que se llevó por delante medio mundo?
R—¡Aún peor!
P—Pues dígame...
R—¡Perder! eso fue lo peor que pudimos hacer. Sin eso, todo lo demás sería perdonado enseguida. Pero eso no se perdona jamás, te cuenten lo que te cuenten. Cuando has perdido, hasta tus hijos dejan de escuchar tus consejos. Por eso en los países vencedores, los jóvenes no pueden hacer nada para cambiar las cosas, porque sus padres ganaron, y se impondrán siempre. Pero en los países perdedores todo cambia más deprisa, porque los jóvenes pueden mandar callar a su padres.
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Pues ese es todo el Derecho Internacional que existe. Nunca he conocido otro.
Como todas las tardes saco a mis perros a dar el paseo de rigor. Mientras caminamos por la calle voy observando la decoración navideña que el ayuntamiento instaló hace casi un mes. Al llegar a la calle paralela a la mía veo a una señora mayor en la puerta de su casa; tendrá unos ochenta años, va con un bastón y mal abrigada. Me mira mientras me acerco, así que le digo cortésmente:
—Buenas tardes.
—Buenos días —responde ella.
—Casi es de noche, buenas tardes más bien.
—¿Qué hora es? —me pregunta.
—Son las seis y media.
—¿De la mañana, no?
—De la tarde, casi es hora de acostarse —replico.
La observo con preocupación mientras entra en su casa. Uno de los perros tirita de frío. Prosigo el paseo, dubitativo. Me viene a la mente un recuerdo de hace unos meses. Misma calle, distinta vecina, también octogenaria, lloraba a gritos preguntando por su mamá. Los vecinos, todos jubilados, intentaban ayudar al marido de la señora a meterla en casa. El anciano, de ojos azules y acuosos, la abrazaba e intentaba consolarla. Una escena que me provoca un nudo en la garganta cada vez que la recuerdo.
Los perros ya han hecho sus necesidades, así que me encamino de vuelta a casa. No paro de pensar en la señora. ¿Sabrá alguien de su estado? ¿Tendrá familia? ¿Alguien que le eche una mano?
El consumismo atroz, los centros comerciales a rebosar. Y mientras tanto, una anciana achaparrada, desorientada y mal vestida, me pregunta la hora en el gélido ocaso invernal. ¿Es este el ideal que nos prometieron? ¿Es tan potente el influjo del mercado que nos hace ciegos al sufrimiento ajeno? Comprar como un soma, como una anestesia para no mirar. ¿Cuántos otros cientos de miles de ancianos se sumergen en el pozo de la demencia sin que nadie haga nada, sin que a nadie le importe?
Entro en casa. Los niños me preguntan por enésima vez hoy cuándo vienen los Reyes Magos. Me esfuerzo por sonreír; tengo que mantener la ilusión, yo también soy cómplice. Mañana intentaré hablar con los vecinos, pero hoy las luces del árbol de Navidad ya no brillan de la misma manera.
Donald Trump no necesita dar un golpe de Estado para erosionar la democracia. Le basta con algo mucho más eficaz: jugar con la idea.
Cuando sugiere cancelar elecciones, aunque luego diga que “bromeaba” o que era “retórica”, no está improvisando. Está usando una técnica vieja y conocida: decir lo impensable para acostumbrar al público a escucharlo. Hoy es una broma. Mañana es una exageración. Pasado mañana, una opción “a debatir”.
Trump no es un dictador clásico, ni parece interesado en convertirse en uno al estilo del siglo XX. Su autoritarismo es más moderno, más blando y más peligroso: desgasta las normas desde dentro. No rompe la Constitución; la desacredita. No cancela elecciones; siembra la idea de que solo son legítimas si él gana.
El truco es siempre el mismo:
1. Lanza una frase extrema.
2. Provoca indignación.
3. Se desdice o matiza.
4. Sus seguidores repiten: “solo estaba bromeando”.
5. La línea roja se mueve un poco más.
Así, conceptos que antes eran inaceptables —posponer elecciones, ignorar resultados, atacar jueces, desacreditar a la prensa— se convierten en parte del ruido cotidiano. La democracia no muere de golpe; se desgasta por saturación.
Trump entiende algo clave: el poder no está solo en lo que se hace, sino en lo que se permite imaginar. Si logra que millones de personas acepten como normal que un líder “fantasee” con saltarse las reglas, el terreno ya está preparado para que otro, o él mismo, vaya un poco más lejos.
Por eso el debate no es si hablaba en serio o no. Esa pregunta es una trampa.
La pregunta correcta es otra: ¿por qué un aspirante a gobernar considera aceptable bromear con el fin de las elecciones?
La respuesta es incómoda, pero clara: porque le funciona. Genera miedo, lealtad, ruido mediático y polarización. Y mientras discutimos si era sarcasmo o no, el daño ya está hecho.
Trump no necesita ser un dictador para comportarse como un aprendiz de autoritario. Le basta con tontear con la idea, una y otra vez, hasta que deje de parecernos una locura.

En noviembre de 2022 se aprobaron los últimos Presupuestos Generales del Estado. Se dice pronto, ¿eh? Pero es lo que hay. Desde entonces, se vienen prorrogando esas cuentas con algunos parches puntuales, pero sin que haya sido posible aprobar otras.
Esto no es sólo una anomalía democrática, sino que es una forma de hacer recortes sin que se note mucho, razón por la que la derecha, la económica, la de verdad, hace como que grita, pero en el fondo se parte el culo. Si tuviésemos un gobierno que anunciase recortes del 10%, y más si fuese el gobierno de Feijoo, por ejemplo, tendríamos a la mitad del país en ebullición y cincuenta portadas en Menéame sobre lo mucho que matan los recortes. Alguno puede que hubiese creado ya algún eslogan con una cifra de muertos. Y más de un 10% es lo que se ha recortado el gasto público desde los presupuestos de 2022 por la vía de que no exista partida consignada para esto o para lo otro.
Pero como se trata solamente de seguir gobernando, atornillados a la poltrona, sin aprobar o presentar siquiera unos presupuestos, aunque ello sea un deber constitucional, entonces parece que eso no mata, ni empobrece, ni entorpece, ni quita oportunidades. Estos recoirtes parece que no son recortes, ¿verdad?
Cuando no hay presupuestos, no se pueden emprender nuevas inversiones. Cuando no hay presupuestos, no se pueden crear nuevas partidas para nuevas necesidades. Cundo no hay presupuestos, se pueden prorogar algunos gastos, pero cada incremento debe ser aprobado pro una ley aparte, como está sucediendo con Defensa. Por ese motivo España va como un tiro a nivel macroeconómico, se ha reducido nuestro déficit y se ha reducido nuestra deuda: porque sin presupuestos no se puede gastar.
Los recortes de verdad, son esto. La austeridad de verdad, es esto. Se sigue recaudando, y aumenta la recaudación porque no se han deflactado las tablas del IRPF, pero no se puede gastar ni se pueden acometer inversiones. Esto es el puto paraíso de los liberales, y no lo estamos viendo. Por eso en Europa nos felicitan y hacen la vista gorda: porque mientras no haya presupuestos, el gasto se ha encarrilado solo, sin protestas en la calle, sin dramas, y sin muertos.
Así las cosas, con las protestas amordazadas y las cuentas congeladas, nadie va a mover realmente un dedo para que Sánchez convoque elecciones antes de 2027. Se allanará lo posible el camino pra que el btcazo sea mortal cuando estas se convoquen, pero nadie, en el poder real, tiene la menor prisa. ¿Para qué? ¿Para hacer unos recortes impopulares que ya se están haciendo ahora por la vía de los hechos?
Para eso, que siga el que está, desangrándose otro poco, mientras en las autonomías, que es donde se corta el bacalao más suculento (50% del gasto público), está todo en las manos adecuadas.
Y a veces aplaudimos. Parecemos gilipollas.
Llevamos bastante tiempo hablando de la crisis del periodismo, de cómo los medios tradicionales pierden audiencia y lectores en favor de las redes sociales, los algoritmos y otras opciones más modernas, pero hay un elefante en esa habitación que nadie quiere señalar. Voy a intentarlo.
Empecé a escribir en prensa en 1984, en un preiódico local de la Bañeza (León) llamado Bedunia. En 1987 ya escribía en un periódico provincial y publiqué por primera vez en un periódico nacional en 1991. No os cuento esto para deciros que fui un buen periodista, pero sí para aseguraros que he visto muchos tipos de redacciones y de medios, y las he visto desde más puntos de vista de los que soy ahora capaz de recordar.
La cuestión, tirando de mi archivo y del trastero de casa de mis padres, es que en 1994, el Diario de León de un día cualquiera de Marzo tenía 56 páginas, y contenía 89 artículos, entre los largos y los cortos. En 1998, un día entre semana de septiembre, La Opinión de Zamora tenía 48 páginas y conté 73 artículos.
Cuando escribías una pieza para uno de esos medios, contabas con que la leyese la gente de su ámbito de influencia un día, y que luego el peródico se fuese a envolver bocatas, sin esperanza alguna de que alguien siguiera consultándolo durante meses o años. Y podía haber noticias o no todos los días, pero el periódico salía a diario y había que buscarse la vida para llenarlo con temas que impulsasen a tus lectores a pasar por el kiosco a llevarse el periódico bajo el brazo, con la barra de pan.
Y ahora, cualquiera lo podéis comprobar, pretenden hacer un periódico con 10, 12, o 20 noticias diarias como mucho. Que si digitales, que si el coño de la Bernarda, pero la cifra es esa. Y con los suplementos culturales semanales pasa otro tanto. ¿Cuántas piezas publicaba semanalmente Babelia o XLSemanal, o Interviú (tetas aparte)? Lo he comprobado y andan entre 60 y 80, y contaban con más de 100 páginas por número. Semanal.
Una de las mejores revistas culturales de hoy en día es Jotdown, y citaré luego a Ángel para preguntarle, pero no creo que publique más de 25-30 artículos por semana. Los mismo se puede ver en Revistas como el Cultural o Babelia. Sacan 25-30 artículos por semana como mucho.
Y eso es lo que pasa. Al menos parte de lo que pasa. Los periódicos se han reducido terriblemente, repitiénndose unos a otros, sin tomarse la molestia de añadir temas, de salir de su nicho, de ampliar hasta el absurdo buscando el interés de más y más diversos lectores. ¿Pero qué os pensábais? ¿que en el Diario de León o en la Opinión de Zamora trabajaban cincuenta personas para escribir todo aquello a diario? Había diez, doce, catorce trabajadores, que se hacían el puto periódico entero todos los días del año, y escribían como galeotes. ¿De dónde creéis que salió mi facilidad para, de un modo u otro, escribir un artículo en media hora? ¿Y de dónde pensáis que salió mi maldita indiferencia con las erratas? De que había un tío que lo corregía todo, una especie de Pemán con mala uva, porque lo tuyo era escribir lo que fuese a toda hostia, y llenar el hueco de ese anuncio que se cayó a media hora del cierre.
Y ahora escriben la cuarta parte, ofrecen la cuarta parte, y esperan que el lector los valore igual. Un lector que, además, tuvo aquella experiencia, porque muchos de los lectores de prensa pasan ampliamente de los cincuenta.
Pues no, oye. Pues no, oye, cuando me ofrezcas sesenta páginas con ochenta artículos, en un periódico local, lo hablamos. Cuando me ofrezcas 120 páginas con 100 artículos en un cultural semanal, lo veré de otro modo, incluso cuando no traiga tías en bolas. Mientras vayamos a la reduflación, sólo dejaremos hueco para la competencia amateur, para que cuatro amigos puedan fundar una cabecera digital que se lleve su porcioncita del pastel, para que el producto final se acerque cada día un poco más a lo que la gente no acaba de apreciar del todo.
Y mira que no me beneficia nada decir esto, pero creo que por una vez hay que señalar a este elefante. Es necesario.
A finales del año pasado publiqué aquí una novela por entregas, al viejo estilo del folletón, que tan buenas obras dejó a la historia de la literatura. Eso era recurrir al más antiguo de los métodos de difusión, así que pensé que después tocaba acercarse también a la más moderna herramienta de producción: la inteligencia artificial.
Como prueba, se me ocurrió ampliar la obra con nuevos personajes en las habitaciones, y un añadido a la trama negra. Actualmente tiene unos noventa folios y pensé que estaría bien llevarla al entorno de los ciento treinta, aproximadamente. Hablamos de un incremento del 50%, más o menos.
Lo primero que noté, es lo más importante, es que para que el puñetero artefacto escribiese algo, y hablo de Claude, y de Chatgpt, hay que echarle muchas más horas y mucho más trabajo que al proceso de escribir una historia por el viejo método. A mí, que tengo mucha experiencia y escribo relativamente rápido, no me quita trabajo, sino que me lo da, y además convierte un trabajo más o menos satisfactorio en un trabajo de mierda, en el que tienes que estar pendiente de que los nombres, los sitios y los caracteres encajen.
Por si esto fuera poco, la IA escribe bastante bien, o muy bien, si hablamos de estructuras sintácticas o gramaticales, pero su tono, el ambiente psicológico que transmite, es casi invariable. Puedes cambiar el género y pedirte que te hable de cosas cotidianas, de la vida culinaria de los marcianos o de un grupo de delincuentes, pero lo escribe todo en un registro bastante similar, muy cercano a la novela español del franquismo, aquellas novelas en las que todo el mundo se la agarraba con papel de fumar y caminaba narrativamente por el alambre de lo insustancial. Y quien dice del franquismo español, dice de la novela británica de principios de siglo o de la novela norteamericana de los cincuenta y de los sesenta, o de la novela rusa de los setenta, porque no se trata de un tema político, sino de una estética que evita el riesgo o incluso la ambigüedad como si fuesen esporas de hongo radioactivo.
Las descripciones son ramplonas, la gente se mueve por los escenarios como si estuviese en un ensayo general de unas fiestas patronales de ciudad mediana sin tren. Si le pides un diálogo, todo el mundo habla como si estuviese hablando con la madre de su jefe, y como esperes que alguien haga algo incorrecto legalmente, porque se trata de una novela negra, y en las novelas negras se mata, se pega, se viola y se secuestra gente, prepárate a recibir mensajes moralistas sobre lo que este modelo puede y no puede hacer. Y no digamos el sexo: los personajes pueden besarse y mirrse con deseo, pero como se te ocurre ponerlos a tocarse algo más que la espalda, mejorle pides a una monja de clausura que te lo escriba ella, porque le va a echar más osadía.
Para el que no tiene ni puta idea de escribir, la herramienta puede tener alguna utilidad, igual que nos hace dibujos a los que no tenemos puta idea de dibujar. Lo trágico del asunto es que sucede algo muy similar con los requisitos que actualmente te exigen muchas editoriales, que sólo publican libros cuquis, con los delitos tasados, los achuchones tasados y evitan los temas verdaderamente negros o controvertidos. Y la prosa con cierta audacia. Y los personajes con un poco de profundidad. Lo trágico es que la inteligencia artificial sea tan amiga de los tópicos y tan maniquea como los peores libros que pueden encontrarse hoy en una librería, con el añadido de que se pierde en un costumbrismo mal entendido de gente tomando cosas en las terrazas, coches circulando y pájaros cantando en los árboles. Porque todo eso me salió a mí en mi experimento. En una novela negra. No me jodas.
Y espera que le pida que un personaje se suicide...
Bueno, en resumen: que no sé si ampliaré la novela o no, pero creo que yo en dos semanas puedo hacerlo, a ratos sueltos, y dejarla aceptable. Pero como se lo pida a la IA me va a llevar tres o cuatro meses y otras dos semanas para hacer que el texto nuevo encaje con el existente.
Si alguno queréis probar, ahí está el texto, en el enlace de arriba. Ya veréis qué despelote...

Hubo un tiempo en el que el Partido Republicano tenía un discurso relativamente sencillo de identificar. Mercado libre, Estado mínimo, defensa del comercio internacional, fe en el capitalismo sin trabas. Un conjunto de principios económicos que, con independencia de sus efectos reales, al menos ofrecía coherencia interna. Uno podía estar o no de acuerdo, pero sabía qué esperar.
Eso cambió. No de golpe, pero sí de manera profunda. Y el momento bisagra tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que Trump logró en 2016 no fue solo ganar unas elecciones. Fue reescribir el manual del conservadurismo estadounidense sin apenas disimulo. Y lo hizo con una operación tan audaz como contradictoria: presentarse como enemigo de las élites siendo, él mismo, un miembro destacado de ellas. Un magnate inmobiliario, criado en el privilegio, con contactos en todos los sectores del poder económico y mediático, que supo vender la idea de que representaba al hombre común frente al establishment.
No fue casualidad. Fue cálculo político. Porque Trump entendió algo que sus rivales dentro del partido aún no querían aceptar: que el discurso tradicional republicano había dejado de funcionar para amplias capas de su propio electorado.
Durante décadas, el libre comercio había sido presentado como una bendición universal. Los tratados internacionales, la globalización, la competencia sin restricciones: todo eso, según la ortodoxia republicana, beneficiaba a todos. Pero en las zonas industriales del Medio Oeste, en los pueblos mineros de Pensilvania o en las comunidades manufactureras de Ohio, esa promesa no se había cumplido. Las fábricas cerraban, los empleos desaparecían, los salarios se estancaban. Y mientras tanto, las grandes corporaciones —las mismas que financiaban las campañas republicanas— seguían acumulando beneficios récord.
Trump no inventó ese descontento. Solo supo capitalizarlo. Y lo hizo cambiando radicalmente el mensaje: el enemigo ya no era el Estado, sino China, México, los tratados comerciales injustos, las élites globalistas. De pronto, el Partido Republicano, paladín histórico del libre mercado, empezaba a hablar de aranceles, de proteccionismo, de recuperar empleos industriales aunque eso significara romper acuerdos internacionales.
El giro fue espectacular. Pero lo verdaderamente revelador no fue el cambio en sí, sino su lógica. Trump no abrazó el proteccionismo por convicción ideológica. Lo hizo porque, en ese momento, el libre mercado ya no le beneficiaba políticamente frente a economías más competitivas como la china. Cuando eres el actor más fuerte, defiendes la apertura. Cuando empiezas a perder terreno, cierras las fronteras.
No es principio. Es táctica.
Pero el cambio no se limitó a la economía. Hubo otro desplazamiento, quizá más profundo, relacionado con la forma de ejercer y comunicar el poder.
Antes, incluso los gobiernos más agresivos necesitaban disfrazar sus intenciones. Las invasiones se justificaban con informes de inteligencia, las sanciones con violaciones de derechos humanos, las intervenciones militares con la protección de la democracia. Había un código implícito: no podías decir en voz alta lo que realmente buscabas. Había que mantener, al menos, las formas.
Trump rompió ese pacto. No solo en lo discursivo, sino en lo simbólico. Cuando habló de quedarse con el petróleo de Irak, no lo dijo como desliz. Lo repitió durante años. Cuando su administración dejó claro, por boca de John Bolton, que el petróleo venezolano era parte del interés estadounidense en el cambio de régimen, tampoco hubo eufemismos. Cuando amenazó a países enteros con destrucción económica si no cedían a sus demandas, no lo envolvió en retórica diplomática. Lo tuiteó. Cuando dejó claro que Estados Unidos iría a por los recursos que considerara estratégicos, lo dijo sin rodeos.
Y eso cambió algo fundamental en la política exterior estadounidense: la máscara dejó de ser necesaria.
Los demócratas, mientras tanto, siguen utilizando el mismo lenguaje de siempre. Hablan de alianzas, de multilateralismo, de derechos humanos, de responsabilidad internacional. Mantienen la ficción de que hay un orden basado en reglas y que ellos son sus defensores. Pero cuando se les observa actuar —en Yemen, en Siria, en su apoyo incondicional a ciertos regímenes, en su uso masivo de drones—, la distancia entre el discurso y los hechos es exactamente la misma que con los republicanos. Solo que ellos aún sienten la necesidad de ocultarlo.
Trump y el nuevo republicanismo no mienten menos. Simplemente han dejado de fingir que mienten. Y eso, paradójicamente, les ha dado una ventaja comunicativa inesperada: proyectan autenticidad. Cinismo descarado, sí, pero autenticidad al fin y al cabo.
Lo más inquietante de todo esto no es que Trump haya traicionado los principios republicanos tradicionales. Es que los ha reemplazado sin que el partido, en su conjunto, haya opuesto resistencia real. Porque, al final, esos principios no eran tanto convicciones como herramientas. Funcionaban cuando servían para ganar elecciones y mantener el poder. Cuando dejaron de funcionar, se cambiaron.
El Partido Republicano ya no es el partido del libre mercado. Es el partido de lo que funcione en cada momento. Proteccionismo si es necesario, desregulación si conviene. Apelar al pueblo llano mientras se goberna para los ricos. Romper alianzas internacionales si eso rinde electoralmente, y reforzarlas si no queda más remedio.
Lo que define a este partido ya no es un conjunto de ideas, sino una disposición absoluta a cambiar de forma para conservar el poder. La serpiente muda de piel, pero sigue siendo serpiente.
Y quizá ese sea el verdadero legado de Trump: no haber inventado una nueva ideología, sino haber normalizado la ausencia de ella. Haber demostrado que se puede gobernar sin necesidad de coherencia doctrinal, solo con pragmatismo electoral y con la capacidad de leer, y explotar, el clima político del momento.
Mientras tanto, los demócratas siguen creyendo que la batalla se gana con buenos modales y discursos bien construidos. Siguen hablando de principios, de normas, de instituciones. Y siguen perdiendo terreno ante un adversario que ya no juega con esas reglas.
Porque Trump no cambió solo al Partido Republicano.
Cambió las reglas del juego político.
Y todavía no está claro si alguien, del otro lado, se ha dado cuenta.
Sun Tzu, El arte de la Guerra, “La mejor victoria es ganar sin combatir”
Existen diferentes guerras: militar, comercial, financiera. En las guerras es fundamental elegir el terreno en el que puedas ganar. Europa no puede tener un ejercito capaz de competir con EEUU ni en 100 años; el rearme solo nos puede arruinar.
El punto fuerte de Europa es el consumo, la moneda y el comercio.
Veamos las reacciones más inteligentes de Rusia y China, a la bravuconada de EEUU: Rusia entiende que la mejor manera de responder a la agresión estadounidense no es con más violencia, sino acelerando el sistema financiero que hará irrelevante la violencia estadounidense.
La respuesta china ha sido extremadamente estratégica y silenciosa. En los últimos días, mientras las bombas caían en Caracas, Beijing ha firmado contratos preliminares para importar gas natural licuado de Qatar, pagado en yuanes, acuerdos de refinamiento conjunto con Kuwait y lo más significativo, ha acelerado las conversaciones con Arabia Saudita para establecer un 'hub' energético en el Golfo Pérsico que operaría completamente en monedas no occidentales. www.meneame.net/m/actualidad/ataque-venezuela-operacion-salvamento-pet
Luego los europeos podemos combatir con la misma estrategia:
Los ciudadanos evitando comprar y consumir productos estadounidenses.
Y las empresas que puedan, empezar a comerciar en monedas diferentes al dólar, … en el momento en que el dolar deje de ser la moneda principal de intercambio internacional, EEUU pierde poder, no podría mantener su presupuesto militar.
El sistema petrodólar le permite a EEUU imprimir dólares infinitamente sin sufrir inflación porque hay una demanda global constante de dólares para comprar energía, en el momento que el dolar dejaría de ser hegemonico, Trump y sus amigos ricos-riquisimos americanos sufrirían grandes pérdidas, Trump está defendiendo su fortuna personal.
Europa debería adherirse a los BRICKs, que si sería un golpe definitivo a EEUU.
El inconveniente es que los dirigentes europeos son simples títeres de las corporaciones estadounidenses; Merz mismo es un CEO de Blackrock!!
Y ahora que nos damos cuenta de que es EEUU nuestro enemigo, quizá deberíamos pedir ayuda a Rusia!
Y más teniendo en cuenta el plan del Rand Corporation: El plan estratégico de Estados Unidos contra Rusia fue elaborado hace tres años por la Rand Corporation [: boltxe.eus/2022/03/todo-estaba-escrito-en-el-plan-de-la-rand-corporati | Boltxe
Ante todo, estipula el plan, Rusia debe ser atacada en su flanco más vulnerable, el de su economía fuertemente dependiente de la exportación de gas y petróleo: para ello utilizaremos sanciones comerciales y financieras y, al mismo tiempo, haremos de manera que Europa reduce la importación de gas ruso, sustituyéndolo por gas natural licuado de Estados Unidos. En el ámbito ideológico e informativo, es necesario fomentar las protestas internas y al mismo tiempo socavar la imagen de Rusia en el exterior. En el campo militar, es necesario operar para que los países europeos de la OTAN incrementen sus fuerzas en una función anti-rusa. Estados Unidos puede tener altas probabilidades de éxito y grandes beneficios, con riesgos moderados, invirtiendo principalmente en bombarderos estratégicos y misiles de ataque de largo alcance dirigidos contra Rusia. El despliegue de nuevos misiles nucleares de alcance intermedio dirigidos a Rusia en Europa les otorga una alta probabilidad de éxito, pero también conlleva grandes riesgos. Al calibrar cada opción para obtener el efecto deseado —concluye el Rand — , Rusia terminará pagando el precio más alto en el enfrentamiento con Estados Unidos, pero este último y sus aliados tendrán que invertir grandes recursos quitándolos a otros objetivos. Bajo esa estrategia, el plan de 2019 de Rand Corporation preveía, «entregar ayuda letal a Ucrania explotaría el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia, pero cualquier aumento en las armas y el asesoramiento militar proporcionado por Estados Unidos a Ucrania debe calibrarse cuidadosamente para provocar los costos para Rusia sin provocando un conflicto mucho mayor en el que Rusia, debido a la proximidad, tendría ventajas significativas». Es justamente ahí —en lo que Rand Corporation definió como «el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia», explotable armando a Ucrania de una manera «calibrada para aumentar los costos para Rusia sin provocar un conflicto mucho mayor»— en donde llega la ruptura. Atrapada en el cerco político, económico y militar que Estados Unidos y la OTAN estrecharían cada vez más, ignorando las reiteradas advertencias y propuestas de negociación de Moscú, Rusia reaccionó con la operación militar que destruyó en Ucrania más de 2.000 estructuras militares fabricadas y controladas en realidad no por los gobernantes de Kiev sino por los mandos de Estados Unidos y la OTAN. El artículo que informaba sobre el plan de Rand Corporation hace tres años terminaba con estas palabras: «Las “opciones” previstas por el plan no son en realidad que variaciones de la misma estrategia de guerra, cuyo precio en sacrificios y riesgos pagamos todos». Lo estamos pagando ahora, los pueblos europeos, y lo pagaremos cada vez más, si seguimos siendo peones sacrificados en la estrategia USA-OTAN.
Regresaba anoche a Toy Story 3, una obra cumbre de Pixar en la que se cuenta la historia de unos juguetes que son olvidados por un post-adolescente que se va a la universidad. Hay en Woody, el vaquero protagonista, una lealtad rayana en el esclavismo. Algo muy protestante: el hecho de que tu vida solo pueda tener sentido a través de tu trabajo. De tu deber.

Al final, Woody y los demás acaban recobrando el sentido de su existencia aceptando que pueden cambiar de dueño y pasando de un adulto a otro niño que hará, en un futuro no muy lejano, lo mismo que hizo su amado dueño: abandonarlos.
La película les enseña que la belleza de la vida radica en su utilidad y en la lealtad sin preguntas. Los juguetes no se plantean en ningún momento ser libres, solo batallan por seguir haciendo lo que les toca. Casi sin darnos cuenta, el guion defiende conceptos que son antítesis de lo que debe ser una infancia sana y libre: no preguntes, no pruebes, no tengas curiosidad, haz lo que se te diga, da todo por tu deber aunque no lo comprendas. Lucha por los sueños que te han impuesto.
El único personaje que cuestiona este sistema es Lotso, el oso violeta, el villano. Él propone liberarse del ciclo de abandono. Su argumento, que además es verídico, es: "Los niños crecen, te olvidan, te descartan. En Sunnyside hay un flujo constante de niños nuevos. Nunca te quedarás sin propósito. Aquí nadie es abandonado." Es decir, propone sustituir la dependencia de un amo individual por una comunidad donde los juguetes no están a merced del capricho de un solo niño. Una especie de mutualización del riesgo donde se liberan de la tiranía del abandono inevitable.
Pero —y aquí está la jugada maestra de Pixar— Lotso reproduce exactamente el mismo sistema de opresión que dice combatir. Crea una jerarquía donde él y sus favoritos están arriba (en el Butterfly Room, con niños mayores que son menos agresivos) y los nuevos abajo (en el Caterpillar Room, con bebés que te destrozan). Es el mismo capitalismo que denuncia, con él como nuevo patrón.
Al presentarlo como villano, la película desacredita toda idea de autonomía y rebelión sin tener que argumentar contra ella. No necesita defender el sistema amo-esclavo directamente. Solo necesita mostrar: "¿Ves? Intentaste liberarte, buscaste independencia aplicaste tu capacidad crítica, te olvidaste de tu deber y ¿qué conseguiste? Crear un tirano. No hay salida. La rebelión, la independencia, te hará terminar mucho peor que si obedeces.
Es La Granja de Orwell pero sin la autoconsciencia política. Los cerdos se vuelven granjeros, ergo mejor quedarse con el granjero original. No hay en la película ni un solo momento donde se plantee si los juguetes podrían simplemente ser libres, si podrían no necesitar ningún dueño. Esa opción no existe en el universo moral de Toy Story. Y así, centenares de millones de niños aprendieron que la felicidad es obedecer el plan establecido. Disfrazada de bonita parábola sobre la pérdida de la infancia y la inocencia, Toy Story 3 es una defensa dulce y amable del liberalismo más genuinamente estadounidense: el contrato individual es sagrado, el contrato social es una trampa. Si trabajas tus 40 horas tu vida tendrá sentido, si cuestionas el sistema comenzarán los problemas.
En España, millones de niños vieron esta película, como la vi yo, sin plantearme el trasfondo ideológico de este espanto. Como varias generaciones crecieron y formaron una idea del amor romántico a través de las películas de Disney.
Y este es el gran drama, que nos hemos emocionado con el individualismo más peligroso, el sibilino. Ese que tiene un halo maravilloso de ternura (Toy Story 3) o de épica (ahí están Marvel o DC) sin entender que el inmenso poder cultural de Estados Unidos siempre ha radicado en hacernos creer que todos, salvo ellos, estamos equivocados y que la libertad no es más que el derecho a tener miedo y defendernos y no a hacernos preguntas.

Las ideas impopulares, según se ha visto, pueden ser silenciadas y los hechos desagradables ocultarse sin necesidad de ninguna prohibición oficial. Cualquiera que haya vivido largo tiempo en un país extranjero podrá contar casos de noticias sensacionalistas que ocupaban titulares y acaparaban espacios incluso excesivos para sus méritos. Pues bien, estas mismas noticias son eludidas por la prensa británica, no porque el gobierno las prohíba, sino porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que “no deben” mencionarse. Esto es fácil de entender mientras la prensa británica siga tal como está: muy centralizada y de propiedad, en su mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes. Pero esta misma clase de censura velada actúa también sobre los libros y las publicaciones en general, así como sobre el cine, el teatro y la radio. Su origen está claro: en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas biempensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohiba concretamente decir “esto” o “aquello”, es que “no está bien” decir ciertas cosas, del mismo modo que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en la prensa popular ni en las publicaciones minoritarias e intelectuales.
Ha salido hace muy poquito una noticia del fulano este diciendo algo de que Trump también entre en el Reino de España a llevarse al gobierno español.
Luego sale otra noticia de que denuncian al fulano este por alta traición.
Pero yo me he dado cuenta de una cosa: estamos siendo completamente incoherentes en este asunto, porque a nosotros, los proletarios vasallos españoles, nos encanta la alta traición.
Si le regalamos a una familia de holgazanes parásitos el monopolio de la jefatura de Estado y les decimos que pueden cometer todas las altas traiciones que les dé la gana, prometiéndoles que no les castigaremos si las cometen en forma de inviolabilidad absoluta, eso es que las altas traiciones, de hecho, nos pueden parecer hasta estupendas, si les damos vía libre o aplicabilidad incluso en la jefatura de Estado.
De hecho, recordad que todo buen patriota español tiene su verdadera patria en Suiza. "Viva España" es solo un lema publicitario.
El 26 de diciembre de 2004, mientras gran parte del mundo celebraba la Navidad, un terremoto de magnitud 9,1 frente a la costa de Sumatra desencadenó uno de los desastres naturales más devastadores de la historia: el tsunami del océano Índico, que causó más de 230.000 muertes en 14 países.

En la isla de Phuket, en Tailandia, una niña británica de solo 10 años se convertiría, sin saberlo, en un ejemplo mundial de cómo la educación puede salvar vidas.
Una mañana tranquila… aparentemente
Tilly Smith estaba de vacaciones con su familia en Mai Khao Beach, una larga playa del norte de Phuket. Era su primer viaje fuera de Europa. El día era soleado y tranquilo, pero algo empezó a llamar su atención.
El mar no se comportaba con normalidad.
El agua avanzaba de forma constante hacia la orilla, se retiraba de manera extraña y aparecía una espuma blanca y burbujeante, un aspecto que Tilly describiría más tarde como “espuma de cerveza”. No había olas grandes, ni tormenta, ni viento fuerte. Precisamente eso era lo inquietante.
Un recuerdo reciente de clase
Dos semanas antes del viaje, en su colegio —Danes Hill School, en Surrey (Reino Unido)—, Tilly había tenido una clase de geografía sobre tsunamis. Su profesor, Andrew Kearney, había mostrado imágenes históricas, entre ellas las del tsunami de Hawái de 1946, y había explicado los signos de advertencia:
En la playa, Tilly reconoció exactamente esos signos.
“Va a venir un tsunami”
Tilly empezó a advertir a sus padres con insistencia. Les dijo que lo que estaban viendo era el preludio de un tsunami y que debían salir de la playa de inmediato. Al principio, como es lógico, los adultos dudaron: el cielo estaba despejado y no se veía ninguna ola gigante.
Pero la niña no se calmó. Se puso cada vez más nerviosa y firme:
“Hay que irse. Va a venir un tsunami”.
Su padre, Colin Smith, percibió la urgencia en la voz de su hija y decidió confiar en ella. Avisó al personal del hotel cercano. Por una coincidencia clave, un turista japonés que hablaba inglés escuchó la palabra “tsunami” y confirmó que se había producido un fuerte terremoto en Sumatra horas antes.
El personal del hotel ordenó evacuar la playa inmediatamente.
Segundos antes del impacto
Decenas de personas subieron a plantas superiores del hotel. La madre de Tilly, Penny, fue una de las últimas en abandonar la playa. Más tarde contaría que tuvo que correr mientras el agua empezaba a entrar con fuerza y que pensó que iba a morir.
Pocos segundos después, el tsunami alcanzó la costa. No fue una sola ola “de película”, sino una masa de agua violenta que arrastró hamacas, árboles, arena y escombros, inundando completamente la zona.
En muchas partes de Phuket hubo víctimas mortales.
En Mai Khao Beach, no se registró ninguna muerte.
Reconocimiento internacional
La acción de Tilly Smith fue reconocida en todo el mundo:
Su historia se utiliza hoy en programas educativos y de protección civil como ejemplo del valor de la educación en riesgos naturales.
¿Cuántas vidas salvó?
No existe una cifra oficial exacta. Las estimaciones hablan de alrededor de 100 personas evacuadas, aunque lo verdaderamente relevante es el hecho comprobado: su aviso evitó muertes en una zona que, de otro modo, habría sido alcanzada sin advertencia.
Una vida normal, una lección extraordinaria
Hoy, Tilly Smith vive en Londres y trabaja en el sector náutico. Siempre ha insistido en que el mérito no fue solo suyo, sino de su profesor:
“Si no fuera por aquella clase de geografía, probablemente mi familia y yo no estaríamos vivos”.
Una lección que permanece
La historia de Tilly Smith no es una fábula ni una exageración viral. Es un hecho real que demuestra algo sencillo y poderoso:
Una sola clase, impartida en el momento adecuado, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Y recuerda por qué la educación —especialmente en prevención y ciencia— no es un lujo, sino una necesidad.

Uno de los grandes males actuales es que muchas personas han perdido el sentido numérico y son incapaces de comprender el sentido de las cantidades cuando supera ciertos niveles de magnitud, tanto por lo alto, como por lo bajo. El alcalde de Almonte (al que pertenece Matalascañas) asegura que harían falta 800.000 millones de euros para retranquear el paseo marítimo 100 metros, eliminando 300 construcciones. Los 800.000 millones de euros es la mitad del PIB anual de España y supondría que el coste por edificación sería de 2.667 millones de euros. Vamos, ni que cada una fuese el Palacio Real de Madrid.
Pero no es la única perla de anumerismo que nos ha dejado el alcalde, porque en el artículo completo de la edición impresa podemos leer que achaca todos los problemas a la construcción de un espigón en Huelva "que impide que 300 metros cúbicos de arena pasen cada año a esta playa". Esa cantidad de arena es ridícula y se podría llevar en menos de 15 camiones.

Un hilo didáctico que analiza el proceso y las fuentes utilizadas en Wikipedia para dar veracidad a una organización, que hoy, se sabe que no existe, y que sin embargo, cuenta con una literatura extensa para dar cuerpo de veracidad a la ficción:
x.com/GotPropaganda/status/1204852568096149505
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Hilo || Investigación sobre el 'Cartel de los Soles'.
Voy a empezar a investigar acerca del supuesto 'Cartel de los Soles' y su relación con Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y Hugo Chávez.
Publicaré absolutamente todo lo que consiga, hasta el último dato disponible.

Primera parada WIKIPEDIA ||
"Se compone principalmente por altos oficiales militares que están estrechamente vinculados al crimen organizado internacional, participando en actividades criminales como narcotráfico, minería ilegal y contrabando de combustible."
Referencias 1-4

Primera referencia || 1
Articulo de portal InSight Crime, titulado 'Cartel of the Suns'.

El portal InSight Crime es financiado por la Open Society Foundation de George Soros y el Centro de Estudios Latinoamericanos de la American University, trabajando en conjunto con la 'Fundación Ideas para la Paz' de Colombia.
Fundado por Jeremy McDermott y Steven Dudley.

El 'Centro de Estudios Latinoamericanos' de la American University es financiado por el Departamento de Estado, la Ford Foundation (CIA) y de nuevo, la Open Society Foundation de Soros.

La 'Fundación Ideas para la Paz' fue incluida en una demanda introducida por 'Judicial Watch' en Washington DC, por sus nexos económicos con el gobierno de los EEUU (NED) y Open Society Foundation. Recibió más de $200.000 por parte de la National Endowment for Democracy (NED).



Los fundadores de 'Insight Crime' Jeremy McDermott y Steve Dudley.
McDermott, oficial del Ejercito del UK retirado, convertido a corresponsal de guerra. Trabajó con la BBC, The Economist, etc.
Dudley, becado por la American University, el Departamento de Estado y la OSF.



Regresemos al artículo de 'Insight Crime'.
Argumentan que el ejército venezolano se activó más a mediados de los 00s con la compra, venta y almacenamiento de cocaína, comparando con el pasado donde solo extorsionaba.
La versión en ingles tiene diferencias con la v. en español.

Un la versión en inglés agrega,
"Una TEORÍA para explicar esto", dice el portal, "puede ser que los narcotraficantes Colombianos cambiaron su forma de pago de dinero a droga, obligando a los militares venezolanos a buscar sus propios mercados de narcóticos".
Ni una sola prueba

Al portal argumenta que, "el crimen organizado aumentó en Venezuela gracias a la firma del multimillonario Plan Colombia el cual obligó a las FARC y al ELN a movilizarse a estados fronterizos en Venezuela"
Aún después de dicha firma, la producción de cocaína en Colombia aumentó.




Sin la presentación de ningún tipo de pruebas y la utilización de frases como "SE DIO LA SENSACIÓN de que el gobierno" y "SE CREE que fue en ese momento cuando efectivos del ejército se corrompieron por el narcotráfico", elaboran una narrativa, literalmente, de la nada.


La promoción del famoso 'Cartel de los Soles' se magnifica después del asesinato del periodista/concejal Mauro Marcano (04), el cual realizó unas denuncias en contra miembros de la GN. Denuncia que SUGERÍA una corrupción sistemática. en la GN.

Las denuncias hechas por Mauro Marcano fueron: 1- Vinculación con el narcotráfico por parte de William Fajardo, León Cachito, hermanos Brooker, y Ceferino García. Todos detenidos, siendo Ceferino García el último en ser capturado, acusado por el homicidio intencional de Marcano.



2- Solicitó públicamente explicación al general de la GN, Alexis Maneiro Gómez, sobre su vinculación con los hermanos narcotraficantes Gonzalez Polanco por extensión de carnets, los cuales supuestamente fueron firmados por Maneiro y el director de la DISIP, Rodriguez Torres. En rueda de prensa, Rodriguez Chacín informó la captura del narcotraficante Hermágoras Polanco, hermano de Eudo Polanco, quien falleció en operación de la Disip-CICPS. Acusado por porte ilícito de armas, uso de documentos falsos y conformación de grupos armados. Hermágoras González Polanco y hermano Eudo Polando eran jefes del 'Cartel de la Guajira'. Contaban con senadores Colombianos como socios estratégicos, como Samuel Santander López. Fue condenado a 15 años y 6 meses de prisión.






3- Por último, denunció a Juan Fabricio Tirry por supuesta participación en la confiscación de 1000kg de cocaína, de los cuales 501kg fueron vendidos a Ceferino García. También denunció por corrupción a los ex gobernadores José Gregorio Briceño y Guillermo Call. (ver fotos)




Continuamos con art. de 'Insight Crime'. "En 2004 se llevaron a cabo una serie de INCAUTACIONES RÉCORD de drogas en el país", como muestra de su intención de acusar al Estado de narcotraficante y no como evidencia de la política de Estado ANTI NARCOTRÁFICO.

"Este tipo de incidentes resaltó el papel de los militares en el narcotráfico" Pregunto, ¿quién incauta y detiene a traficantes sino los mismos cuerpos de seguridad del Estado? El mismo gobierno que intentan acusar de narcotraficantes. El arte de manipular la información

Continúan con supuestos argumentos para respaldar la narrativa del narco-Estado venezolano. " Chávez acusó a la DEA de espionaje. Esto puso fin a los proyectos antinarcóticos financiados por EEUU ", como si la presencia de dicha agencia significa la erradicación del narcotráfico.


Citan casos donde funcionarios de la GNB se prestaron para ejecutar actividades ilegales, utilizando frases como "ALIMENTARON LA IMPRESIÓN que había complicidad del gobierno". Extrañamente es el mismo gobierno quien informa al público sobre la incautación del cargamento.

... (limite diario de subidas alcanzado) seguire transcribiendo mañana.
Transcrito hasta aqui:

Publica El Economista un artículo sobre la desigualdad en la pensiones de jubilación centrándose en el País Vasco y Extremadura que tienen las pensiones medias más alta y más baja. La primera pega es sobre el tipo de gráfico utilizado, ya que un gráfico de columnas apiladas no creo que sea la mejor opción si se quiere mostrar las diferencias entre las dos series de datos. Pero, además, la conclusión no es del todo correcta, porque es verdad que la diferencia en valor absoluto ha aumentado un 20% (casi 100 euros) y más adecuado comparar en términos relativos, es decir, que porcentaje es mayor la pensión en el País Vasco respecto a la de Extremadura. Y si realizamos esa comparativa, comprobamos que se ha pasado de un 48% en 2019 a un 44% en 2025. Por tanto, la brecha está decreciendo en términos relativos, y lleva bajando año a año (si comparamos con los datos de 2005, la diferencia era del 54%, con una pensión media de 882,67 € en el País Vasco y 572,83 € en Extremadura) . Es mas, en el propio artículo también se alude a esa diferencia en términos relativos, pero con un razonamiento erróneo: "Una diferencia que sitúa la brecha actual en un 44% y que se repite año a año desde que existe registro, pero que se ha ido ensanchando a lo largo del tiempo"

La Casa Blanca, residencia oficial del Presidente de los EEUU, el que es, probablemente, la persona más poderosa del planeta, "tuiteando" como si fuese un chaval de 15 años.
x.com/WhiteHouse/status/2007557671705293009

No comment.
Las analogías simples es cierto que pasan por alto los detalles y las sutilezas, pero uno no puede dejar de mirar al pasado y comparar las barbas que vimos pelar del vecino con las nuestras de ahora.
Esparta y Atenas, junto con otras ciudades estado partidarias de cada una, se estuvieron dando leña y poniéndose zancadillas durante un par de siglos. A pesar de haber peleado contra los persas en las Guerras Médicas (y las famosas batallas de Maratón, las Termópilas, Salamina, etc.), nunca llegaron a formar un conjunto estable y unido de griegos con una cultura e intereses comunes. Al más puro estilo cainita, los espartanos, con tal de pisotear a sus vecinos atenienses, llegaron a aliarse con los persas que eran enemigos de toda la vida. Ganaron las guerras del Peloponeso a costa de dejar en la ruina a Atenas, pero también a su propia ciudad, Esparta, y a sus aliados. Esto fue en el 404 a.C. Treinta años después, Tebas al mando de Epaminondas, derrotó a Esparta, y ya no quedó fuerza real que pudiese contener a invasores externos. Otros treinta años después Filipo II y Alejandro Magno vinieron de Macedonia a poner firme al cachondeo griego. Y a la muerte de Alejandro, llegaron sucesivas fragmentaciones, derrotas, divisiones e invasiones que culminaron con el Imperio Romano pasándoles por encima sin que nadie allí meneara una pestaña porque no tenían con qué defenderse de una potencia militar tan apabullante.
Quienes habían fundado buena parte de los principios de la civilización en el Mediterráneo, habían enseñado a todo cristo cómo construir magníficos templos y palacios, cómo hacer esculturas dignas de dioses, habían creado poemas, tragedias y comedias excelsas, acabaron siendo el parque de atracciones de los romanos, que admiraban la cultura (y la asimilaban) pero que despreciaban su falta de fuerza. Era muy normal que las buenas familias romanas tuviesen un maestro griego para sus hijos, esclavo o simplemente siervo. Para eso quedaron.
En la Europa moderna, y vuelvo a las analogías simples, aquí estamos peleándonos como atenienses y espartanos, algunos incluso aplaudiendo a los nuevos "persas" que se están empezando a merendar parte del planeta, mientras nos debilitamos sin querer ver la horda que se nos viene encima.
¿Seguiremos los europeos formando liguillas internas para fostiarnos entre nosotros, o por una vez, alguien reaccionará y pararemos los pies a quien quiere convertirnos en un monigote, pisotear nuestros derechos, y reírse de nuestra Historia?

menéame