
Esperanza Aguirre entrevista a Daniel Lacalle en The Objective y el resultado es el previsible: toda una ristra de idioteces que se ríen mutuamente. Es difícil destacar cual es la mayor idiotez, pero en lo referente a Groenlandia y Rusia han dejado el listón muy alto: Groenlandia sólo tiene una frontera terrestre testimonial con Canadá (Isla de Hans) y marítima sólo con Canadá e Islandia, estando el territorio ruso más cercano a más de 1.000 km (alguna isla ártica). Y lo que se refiere a que Rusia podría perforar lateralmente para llegar al petroleo de Groenlandia es ya delirante.

Luego Lacalle se quiere dar de enterado con lo que China ha construido un megaeropuerto en Groenlandia, pero es como el que ha oído campanas y no sabe donde: es verdad que una empresa china presentó oferta para construirlo, pero se retiraron del proyecto y acabó siendo llevado a cabo por los gobiernos de Groenlandia y Dinamarca.
Tengo la desgracia de trabajar con redes sociales. Es una de mis responsabilidades en un puesto multitareas. No es la parte más importante de mi trabajo, pero sí uno de los engranajes esenciales de la monstruosa máquina de la información, que en estos tiempos se desempeña como mono con escopeta ante un entorno que la IA está redibujando. Lo diré sin rodeos: pinta mal para los que peinamos canas pero aún no apuntamos en el calendario la fecha de la colonoscopia anual.
El paulatino declive de las redes basadas en texto se revela en cada informe mensual. TikTok e Instagram tienen el poder de atracción de un agujero negro. Podríamos recorrer la galaxia si transformásemos en energía todas las horas que la humanidad ha perdido en la tragaperras de los reels. Esclavos del algoritmo, que sabe bien que tira más un buen trasero que leerse un artículo entero, los usuarios, consumidores o seguidores, y algún que otro lector, están abandonando en masa los medios que mal les han querido para asomarse al pozo del entretenimiento corto, rápido y repetitivo.
Y en esas estamos. Nos piden que dediquemos más esfuerzos a la "creación de contenido", bonito eufemismo para hablar del reempaquetado, recalentado, refinado y ultraprocesado de la información para su filtrado rápido en el cerebro de los otros, donde no quedará nada, solo un sedimento de dopamina cada vez menos gratificante. Nos piden que contribuyamos a masacrar la capacidad de concentración de los usuarios en nombre del informe mensual.
La información sosegada aburre. El discurso moderado aburre. Los cuerpos normales aburren. Un plano de más de dos segundos aburre. Si no eres histriónico, no eres nadie. Si no gesticulas mucho, nadie te escucha. Y todo está saturado en el mercado de la mediocridad. ¿Es ese vídeo real o está creado con IA generativa? "Espera, que voy a comprobarlo en Google". Pero solo aparecen enlaces al mismo vídeo en otras plataformas y en la página de algún medio de comunicación que cita como fuente la misma red social en la que tú lo has visto. Es el ciclo de la "mierdificación" (perdón por el tecnicismo).
Lo que peor llevo, como amante del cine, es la relación de aspecto 9:16. Eso, y la velocidad a la que un joven experto en la materia nos recomendó acelerar los vídeos y cambiar de plano. Adiós a saborear un trávelin. Arriba la repetición, la cantidad de reproducciones del mismo bucle de 15 o 30 segundos con una voz artificial y un tema convertido en meme como banda sonora. Hay que ocupar toda la pantalla del móvil, de arriba a abajo, con lo importante en el centro. Con el experto bromeábamos al decir que en un futuro próximo las pantallas de cine serían verticales.
Solos nos reímos los viejos.

No pienso interrumpirte si azotas a mis hijas. ...Pero ándate con ojo, no te equivoques.
Hagas lo que hagas, no me rayes el coche.
Cantaba esto el grupo de rap español defcondos en los años 90, denunciando el capitalismo y el consumismo rampantes que al ritmo de la elocuente frase del ministerio de economía de entonces, Carlos Solchaga, se iban instalando en nuestro credo. (Solchaga dijo ni más ni menos que «España es el país de Europa, y quizá del mundo, donde se puede ganar más dinero a corto plazo»)
Conseguida con creces la misión inicial de convertir a la España de "OTAN no" en una sociedad capitalista al uso, con permiso de la breve gripe del sistema de la crisis inmobiliaria de 2008, que fue tratada con éxito a base de píldoras de bulos amplificados en pseudo medios y abundantes falsas denuncias a los poderosos surgidos en el ámbito del 15M en los juzgados, llegaron tiempos en los que ya no bastaba con intentar manipular a las masas mediante elocuentes telediarios o sesudos editoriales en los periódicos de referencia. La gente había dejado de mirar sus aparatos de televisión y, mediante un ligero giro de su cabeza de 30 grados vertical hacia abajo dirigia sus ojos, y lo que es más importante, su atención, a las pequeñas pantallas de los móviles que llevaban en los bolsillos.
"Puedes robarme todos los amigosy ridiculizarme delante de mis hijos"
En esos dispositivos, que eran una maravilla tecnológica con la capacidad de cálculo y de comunicaciones de super ordenadores de pocos años antes, tecnoligarcas habían desarrollado potentes algoritmos que, video a video, reel a reel, captaban la atención de sus dueños y moldeaban a su gusto opiniones e ideologías. Y no solo la atención: miles de adolescentes y adultos se volvían adictos al consumo de contenido en tiktok, Twitter e Instagram.
"Profana las tumbas de mis antepasados y píntales bigote a las fotos de mi álbum."
Ante la evidencia de que muchos adolescentes se estaban friendo el cerebro con los adictivos algoritmos de las nuevas plataformas, muchos padres decidieron moverse. Se fundó en Barcelona una plataforma para que los niños y adolescentes crecieran sin móvil, miles de padres se adherieron, el movimiento incluso consiguió que, unos años después, algunos estados tímidamente pidieran que los algoritmos corrompieran a los adultos pero por favor, a los niños quizá mejor que no.
"No voy a disgustarme cuando quemes mi casa aunque vea a mi familia abrasarse ante las llamas."
Años pues han pasado desde que unos tecnoligarcas desarrollaron potentes algoritmos que, con el único objetivo de captar durante horas la atención de nuestros niños y mayores para monetizarla, están friendo el cerebro de nuestra gente. Años y años para que, tímidamente, algunos estados pidan algo de regulación. Petición que por supuesto ha desencadenado la ira de dichos tecnoligarcas, que han llegado a insultar a presidentes de gobierno democráticamente elegidos, o a insertar mensajes políticos en nuestros terminales para influir en nosotros, ingenuos consumidores.
"Méate si quieres en mi almohaday suda los domingos con mi nuevo chándal."
Y por si fuera poco, aparecen nuevas formas de generar contenido, mediante algoritmos que previamente han saqueado ilegalmente el conocimiento de la humanidad entera publicado en internet, que pueden tener el sesgo que quieran que tenga su propietario. Vídeos, audio, texto, imágenes... ¿Que quieres que genere sin sesgo woke? Elon te lo genera, y gratis!
"Aprópiate de mis mejores ocurrencias, hazlas tuyas y ponme en evidencia."
La tecnología avanza rápidamente, pero la sociedad mucho menos. Y los pocos avances que parece tener, como la regulación de la ia en la ue sufren ataques desde todos los lados, haciendo que se tarden años y años en ver cualquier tipo de regulación que ponga freno a las mal llamadas 'nuevas tecnologías' . En cambio, cuando algunos potenciales consumidores de fútbol deciden usar plataformas de streaming saltándose las caras plataformas que emiten legalmente el fútbol... Ai. Los jueces en ese caso son rápidos y eficientes. Y las medidas necesarias para parar ese atroz crimen contra nuestro fútbol patrio se ejecutan en menos que canta un gallo. Porque podéis jugar con nuestra sociedad, magnificar de manera premeditada los mensajes de ultraderecha en redes y marginar al progresismo, freír las cabezas de nuestros adolescentes y volverlos adictos e idiotas, tardaremos años en 'darnos cuenta' y muchos más en actuar (quizá ya cuando sea demasiado tarde). Pero con el dinero no se juega, y menos con el de tito Floren y otros. Hagas lo que hagas, no me rayes el coche.
"Pero ándate con ojo, no te equivoques, Hagas lo que hagas, no me rayes el coche.
¡No, no, el coche no!"
Entradilla:
Si llegan recortes, el resultado previsible es peor acceso, más desigualdad y más gasto a medio plazo. Propongo un marco sencillo: que la sanidad privada opere subordinada al interés general y que el beneficio del inversor quede ligado a mejoras verificables en la salud de la población.
Cuando se recorta, normalmente se traslada presión al sistema: aumentan listas de espera, se reducen recursos en primaria y se agravan brechas entre quien puede pagar y quien no. A la vez, crece la tentación de “externalizar” sin controles reales.
La sanidad privada puede existir, pero supeditada al interés general.
Y si participa en servicios que afectan al conjunto, su retribución no debería depender solo de volumen/actividad, sino de resultados.
Planteo vincular parte del beneficio privado a resultados medibles. La idea es simple:
si la salud general mejora de forma verificable, se gana más; si empeora o no mejora, se gana menos.
No es “privada sí o no”. Es alinear incentivos: que ganar dinero dependa de mejorar salud real, no de multiplicar actos médicos o de capturar rentas durante recortes.
Cierre:
Si vamos a pasar por ajustes, prefiero discutir un marco que proteja resultados y equidad. ¿Qué indicadores pondrías tú? ¿Qué controles serían imprescindibles?
Si visteis el discurso de la "estado de la nación" de Trump ayer por la noche no habéis dormido bien. No pude quitármelo de la cabeza en todo el día, pero no por el contenido político en sí sino por la puesta en escena en el Congreso. Me recordó muchísimo a las imágenes que nos ilustra Antonio Scurati, el escritor napolitano, en su serie M.
Es esa sensación de que el Parlamento ha sido tomado por una especie de bestialidad. No son hombres disfrazados con cuernos, como los tristes hechos de hace poco más de cinco años, sino políticos que supuestamente han sido votados para resolver los proviene de sus votantes. Ya no hay política de verdad, de esa que busca soluciones; no hay debate, ni siquiera un intento de discutir los problemas reales de la gente. Hay demagogia, niñas de seis años expuestas, y equipos se hockey ganadores de medallas celebrados por los ultras. Todos ellos blancos y anglosajones por supuesto. Lo que vimos fue puro escarnio y espectáculo por un lado, y por el otro, una parte de la cámara absolutamente escandalizada, sin saber cómo reaccionar ante el rugido.
Es tristísimo ver cómo esta decadencia se asemeja cada vez más a la Roma de los años 20 y 30. Afortunadamente en Estados Unidos no estamos viendo la violencia física sistemática que desangró a Italia en aquella época (todavía). Pero el escenario, la estética y ese desprecio por las formas democráticas son un calco.
Estamos pasando de la oratoria al grito, y del argumento a la humillación del contrario. Si no habéis leído M, hacedlo; da miedo ver cómo lo que Scurati describe como el fin de una era en Europa se parece tanto a lo que se proyecta hoy en nuestras pantallas.
Aunque hay que decir en honor a la verdad que Mussolini no era un pedófilo, empresario fracaso estrella clown del show business de su época. Hasta en eso hemos ido a peor.
Pues sí, oye: después de 45 años de secretismo, la montaña parió un ratón.
¿De verdad han mantenido en secreto estos papeles durante 45 años? ¿Qué demonios nos han aportado que no fuesen cuatro chorradas para las revistas de la víscera húmeda y tres tontadas para forofos muy cafeteros?
Nada.
Tras echarle un vistazo a los documentos desclasificados le queda a uno la impresión de que nos han tomado el pelo, de que han escamoteado lo importante, de que todo lo que vemos ha sido mil veces filtrado y expurgado, y de que lo verdaderamente interesante no estaba por escrito o ha ido desapareciendo en una especie de naufragio de humo y niebla, al estilo de Walther Nebe y su Gestapo, convertida en CIA por la Gracia de Dios.
La conslusión que uno saca es que lo sabía todo el mundo, que todo el mjndo participaba, y que todos los partidos estaban a ver qué tajada le sacaban a la cuestión, empezando, desd eluego, por Fraga y su AP, pasando por todos los medio conservadores y acabando por ciertas fuerzas progresistas que no le hacían ascos al posible rédito político de una revuelta incruenta, al estilo performance decimonónica. Sólo fató que Tejero entrase a caballo, como Pavía, y que dijesen una misa dentro.
En este circo, me temo que los trapecistas son de plantilla y los payasos están entre el público.
Manda carajo.
Newsmax, un canal de noticias conservador estadounidense, muy pro-Israel y alineado con la derecha republicana. Este canal ha sacado un vídeo que ha provocado un escándalo. Esto forma parte de una narrativa que se escucha mucho en ciertos medios conservadores/evangélicos estadounidenses desde hace décadas, pero que se ha intensificado mucho en los últimos años (especialmente desde 2023-2026 con los conflictos en Oriente Medio). La idea es promover el sionismo cristiano o cristianismo sionista, que sostiene que:

El vídeo señala que los cristianos, su fundamento está en el judaismo. Que los judíos construyeron el mundo libre. Su salvación es es Israel. Mientras vemos carteles que señalan "No puedes ser cristiano y antisemita". Como si no matasen miles de semitas o fueran islamófobos, siendo los árabes semitas.
Este es el nivel de manipulación que sufren los estadounidenses para que desde la muerte de JFK cada año destinen billones a Israel y sus guerras que les dan millones en beneficios, como señalaban algunos archivos de Epstein.
Epstein en 2018: "Trump es psicótico, no dudaría en provocar un ataque contra EE.UU. para 'defender' el país. Si caigo, me llevo a todos." Esto mientras hablaba con contactos sobre Siria, Rusia y la Casa Blanca.



www.justice.gov/age-verify?destination=/epstein/files/DataSet 9/EFTA01
menéame