#4: «Yo he sido monitor, soy de izquierdas, y en mi sano juicio se me ocurriría meter a chavales y chavalas en una ducha común... Menos aún, ducharme con ellos/as que barbaridad, si de verdad, han echo esto con un fin bienintencionado me cuesta mucho... A mí me da que se han juntado un grupito de listillos y depravados... Que han querido disfrutar de chiquillos adolescentes. Y si resulta que son buenas personas que han tenido una mala idea pues chico... Hay que darle una vuelta a las cosas.»
#16: «Era curioso que en el anterior artículo culpaban a esas denuncias, incluido el artículo, de destruir el sistema de campamentos juveniles, en lugar de tratar el problema como lo que es : abusos sexuales a menores
Me alegro de que esto salga a la luz y que se evite que pase nuevamente y me encantaría ver a todos esos pedir disculpas públicamente»
#3: «De una de las cartas: "estoy super a gusto, duermo genial, he hecho muchas amigas, lloraré cuando me vaya". Un infierno, vamos.
Yo recuerdo la primera vez que estuve en Bernedo con 11 años haber tenido unos días díficiles para adaptarme, es la primera separación larga de la familia, y recuerdo haber escrito una carta muy chunga también, que mis padres tuvieron a bien ignorar completamente como lo que era: un niño en su primera separación larga de ellos. Luego repetí otros dos años, y…»
#6: «#5 Sí. Lo creo sinceramente.
Lo de las duchas lleva décadas. No sé si convienen cambiarlo, parece que sí, pero que lleva décadas lo sé porque lo viví.
Que los niños los primeros días lo pasaran mal era habitual, porque era la primera separación larga de la familia y a algunos costaba más que a otros. Yo cuando fuí no había móviles, y tampoco dejaban usar el teléfono, era una de las políticas básicas: 15 días sin contactar con la familia.
Recuerdo que un niño tuvo algún tema de salud, y había…»
#8: «#6 Que las duchas fuesen abiertas como en muchos campamentos no lo pongo en duda, que fuesen mixtas y nadie dijese nada durante años permíteme que lo dude muchísimo.
No es un tema de política ni de querer cargarse el euskera si no de simple sentido común y de protección a los niños.»