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De la Red Radial a la Red Mallada: El fin del monopolio de la metrópoli

De la Red Radial a la Red Mallada: El fin del monopolio de la metrópoli

Continuando con el articulo www.meneame.net/story/espejismo-metropoli-modelo-ciudad-espana-olla-pr, en este artículo se va a centrar en el paso de una Red Radial a una Red Mallada Inteligente bajo demanda que permitiría reducir el numero de usos en vehiculo privado en areas poco pobladas.

Como se comentó en el articulo anterior, el debate sobre la vivienda y la sostenibilidad en España suele caer en un falso dilema: o te hacinas en una capital asfixiante con precios prohibitivos o te condenas al aislamiento de un pueblo "ineficiente" dependiendo del coche para todo. Sin embargo, la ciencia de redes y la Teoría de Grafos nos dicen que el problema no es la distancia, sino el diseño de nuestras conexiones.

El problema del modelo actual: El "Grafo en Estrella"

El modelo actual que rige Madrid y su área metropolitana es un Grafo en Estrella o un diseño Hub-and-Spoke. En este diseño, la inmensa mayoría del tráfico, el empleo y los servicios convergen en un nodo central (el Hub, Madrid centro o Madrid Norte), o ir desde un nodo periferico a otro, es necesario pasar por el centro, o incluso hay nodos zonificados donde unos nodos tienen determinados activos (oficinas, comercios, etc) y otros son meros nodos de estancia (barrios dormitorio o ciudades dormitorio) por lo que moverse de unos a otros son horas en transporte publico o atascos en coche.

La alternativa: La Red Mallada y el Transporte a Demanda

Frente a la centralización asfixiante, la tecnología actual nos permite implementar un diseño mucho más resiliente y equitativo: la Red Mallada. En este modelo, los nodos periféricos (ciudades medias, cabeceras de comarca y pueblos) están interconectados entre sí, eliminando la necesidad obligatoria de pasar por el centro para casi cualquier gestión.

  • En la ilustración, puedes ver claramente la diferencia: el modelo de la izquierda (naranja) es el Grafo en Estrella que colapsa Madrid (tanto transporte publico como privado) y con estrica zonificacion con multitud de urbanizaciones de chalets aisladas lejanas a la ciudad y barrios y ciudades dormitorios que provocan multitud de movimientos pendulares y efectos embudo a diario en los movimientos al trabajo y de vuelta a casa; el modelo de la derecha (azul) es la Red Mallada que España necesita para vertebrar el territorio de forma inteligente., siendo como una añadido a las redes de transporte publico necesarias y/o existentes en las pequeñas y medianas ciudades, que permita a los pueblos de alrededor tener conectividad en transporte publico con esas ciudades y servicios, con sistemas DRT*

La ciencia que hace posible este cambio es la Teoría de Grafos aplicada a sistemas de Transporte a Demanda (DRT - Demand Responsive Transport). Mediante el uso de aplicaciones móviles y algoritmos de optimización de rutas en tiempo real, podemos transformar la movilidad en zonas de baja densidad:

  • Nodos latentes: Un pueblo pequeño no necesita una línea de autobús fija que pase vacía cada tres horas. En el grafo, ese pueblo es un "nodo latente" u opcional.
  • Desviación dinámica: Cuando un usuario realiza una reserva en la App (como Uber, Cabify en las grandes ciudades), el algoritmo recalcula instantáneamente la ruta del minibús eléctrico más cercano. Este vehículo se desvía dinámicamente de la vía principal para recoger al pasajero en el nodo opcional y luego se reincorpora a la red, optimizando el tiempo y el consumo de energía. El vehículo solo se mueve si hay demanda real.

Desmontando el mito de la ineficiencia periférica

Los defensores del crecimiento ilimitado de Madrid suelen argumentar que vivir fuera es "malo para el planeta" debido a la dependencia del coche. Este argumento es sesgado y olvida factores termodinámicos y energéticos cruciales:

  1. La pesadilla de la climatización: Es mucho más eficiente energéticamente y sostenible climatizar viviendas aisladas o de baja densidad en zonas con ventilación natural y menos asfalto, que intentar enfriar una isla de calor asfixiante como Madrid, que consume cantidades brutales de energía solo para intentar no ser un horno inhabitable mediante AC que expulsa mucho calor al exterior.
  2. La densidad constructiva es el factor determinante que convierte a Madrid en una "trampa térmica":
  3. El efecto "Cañón Urbano": En ciudades densas como Madrid, los edificios no son solo obstáculos, sino que crean calles profundas y estrechas. Durante el día, las paredes de los edificios absorben la radiación solar. Al llegar la noche, esas paredes empiezan a soltar el calor, pero como las calles son estrechas, el calor rebota de una fachada a otra en lugar de escapar hacia la atmósfera. En una ciudad de casas bajas o zonas perifericas con casas bajas como cualquier ciudad europea, el calor se va directamente hacia arriba.
  4. La rugosidad urbana y el freno al viento: Madrid es una ciudad muy "rugosa" desde el punto de vista aerodinámico. Esa masa compacta de edificios de 6, 7 o más de 10 plantas actúa como un muro que frena el viento. El aire fresco que podría venir de la Sierra o de la Casa de Campo no puede penetrar en los barrios del centro porque la propia densidad de la ciudad lo bloquea. El aire caliente se queda estancado en las calles, creando una burbuja de aire viciado y ardiente.
  5. La inercia térmica del hormigón: No es lo mismo enfriar una zona residencial, pueblo o ciudad pequeña con barrios perifericos de chalets con jardín que enfriar un barrio denso como Chamberí, Arganzuela o Vallecas. La cantidad de toneladas de hormigón y ladrillo por metro cuadrado en Madrid es brutal. El hormigón tiene una inercia térmica altísima: tarda mucho en calentarse, pero una vez que está caliente, tarda muchísimas horas en enfriarse. Por eso, en Madrid las temperaturas mínimas nocturnas son tan altas (noches ecuatoriales); los edificios siguen "encendidos" soltando calor hasta el amanecer.
  6. La ventaja del autoconsumo: En una red de ciudades medias y pueblos, el coche eléctrico tiene todo el sentido del mundo porque puede cargarse con placas solares fotovoltaicas en viviendas unifamiliares, algo prácticamente imposible en un bloque de 12 plantas en el centro de Madrid. De esta forma, el transporte pasa de ser un gasto fósil a un ciclo cerrado de energía renovable.

Conclusión: España necesita nodos conectados, no macrociudades saturadas

Madrid no necesita llegar a los 10 millones de habitantes; lo que España necesita es tener N miles de nodos conectados. Seguir apostando por la densificación extrema de la capital es condenar a la población a una pérdida de calidad de vida y salud por puro desconocimiento tecnológico o interés especulativo.

La tecnología para vivir en una red de ciudades medias, respirando aire limpio y pagando precios justos por la vivienda, ya está disponible. Solo hace falta la voluntad política de dejar de mirar obsesivamente al centro y empezar a mirar a la red. Mediante el uso de aplicaciones móviles y algoritmos de optimización de rutas en tiempo real, podemos transformar la movilidad en zonas de baja densidad.

Nota técnica: Este modelo ya se aplica con éxito en zonas de baja densidad en Suiza y Alemania mediante los llamados "Rufbus" o sistemas de transporte bajo demanda, demostrando que la eficiencia no depende de cuánta gente amontones, sino de qué tan inteligente sea tu red.

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Menéame es lo que es desde hace muchos años y puede que vaya a peor

Menéame es lo que es desde hace muchos años y puede que vaya a peor

Leo con cierto estupor este artículo en el que se afirma que "Menéame no es lo que era y menos que lo va a ser", y a grandes rasgos, se indica la importancia que tiene para administración actual los suscriptores de forma poco velada, exagerando su aportación o infravalorando sus molestias. También se muestra de forma sibilina los inconvenientes que tiene para la administración los usuarios molestos.

El gráfico, si bien muy directo, carece de información en dos sentidos: en que omite el verdadero sentir de la administración e ignora distintas variables dentro de los diferentes grupos de usuarios supuestamente analizados.

Así que, como "brújula moral de Menéame" (descrito así sarcásticamente por el CEO de Menéame), permitidme que desgrane un poco dicho artículo.

Empecemos por los usuarios anónimos.

El grueso de visitas que obtiene Menéame, como era de esperar. Lo de que "votan" hay que entrecomillarlo: los votos de los usuarios anónimos son, evidentemente, anónimos, y dichos votos no cuentan para el cálculo de karma de los meneos, por lo que sus votos no "generan" la portada ni influyen en los subs. Tampoco pueden votar negativo y, como usuarios no registrados, no pueden votar los comentarios ni las notas. Esto es así porque, si sus votos contaran para el karma, sería muy fácil organizar votos masivos mediante el uso de proxies o VPNs.

Estos usuarios anónimos son la inmensa mayoría (rondando el 95% de las visitas que recibe Menéame) por lo que generan, por inercia, muchos más ingresos en publicidad que los "hard users"). Ocurre que, al ser "soft users", es decir, que entran ocasionalmente y durante cortos espacios de tiempo, la mayoría no tiene la necesidad de usar un bloqueador de publicidad para conseguir una navegación cómoda en el sitio, algo que gran parte de los "hard users" hacen debido a que la navegación en Menéame es bastante complicada y molesta debido al gran número de publicidad que se encuentra en el site (por no mencionar los fallos de formato habituales). Es muy probable que buena parte de ellos ni siquiera sepa instalar un bloqueador de publicidad en el navegador del smartphone usando el navegador principal por defecto del mismo.

Los "hard users" también generan ingresos por publicidad, pero mucho menos. Primero, porque el número de "hard users" es bastante más bajo y, segundo, por lo mencionado anteriormente: utilizar de forma productiva Menéame es complicado si no se utiliza un bloqueador de publicidad.

Entre los "hard users", se hace la siguiente diferenciación:

Lo primero es que no se diferencia el tipo de aportes que hacen ni el tipo de molestias que causan. Entre las diferentes formas de aportar en Menéame están las siguientes:

  • Meneando contenido.
  • Creando artículos.
  • Dando actividad a los subs.
  • Haciendo comentarios constructivos o que añadan información.
  • Regulando contenido con votos positivos y negativos.
  • Regulando comentarios con votos positivos y negativos.
  • Haciendo comentarios críticos.

Pero ¿cuáles son las molestias? Podríamos meter en este grupo las siguientes:

  • Insultar a otros usuarios.
  • Protestar por la moderación.
  • Protestar por la ausencia de moderación ante los que infringen las reglas.
  • Hacer spam o explotar los bugs de la página.

Hasta que llegamos al limbo de usuarios que no se sabe muy bien si aportan o molestan:

  • Hacer spam de forma más o menos legítima (ejemplo). Aportan bastante contenido, hacen pocos comentarios, no son molestos con otros usuarios o no molestan a los administradores.
  • Menean contenido con una clara intencionalidad política o ideológica, a menudo de forma monotemática, y con un alto índice de noticias sensacionalistas y bulos.
  • Regulan contenido con votos positivos o negativos, bien por afinidad ideológica (muchas veces ni leen el meneo), bien por percepciones personales sobre el usuario que ha agregado el contenido, y, en algunos casos, de forma coordinada.
  • Realizan comentarios en principio críticos, pero altamente agresivos, normalmente bajo un paraguas político o ideológico, sin llegar al insulto directo, pero fuera de la "netiqueta" y que suelen desvirtuar los diálogos.

Se ha observado que la actual administración toma como molestia los siguientes comportamientos de los "hard users":

  • Los que denuncian a la administración a los usuarios spammers.
  • Los que denuncian a la administración a los usuarios que podrían coordinar votos o usar clones.
  • Los que denuncian a la administración el mal uso de las condiciones de uso y normas de la página, siempre que ese "hard user" no sea suscriptor.

Por lo que vamos al siguiente punto.

Este gráfico es bastante falaz. Parte de la base de que los suscriptores son "hard users" y no es cierto. Sí es verdad que hay una parte que aporta contenido, pero hay una parte considerable que apenas aporta nada a la comunidad salvo el impulso económico. Entran muy poco, están suscritos gracias a algún tipo de promoción (ej: Filmin) y no les preocupa el funcionamiento de la página. Muchos de ellos ni siquiera votan en las iniciativas del llamado Consejo Consultivo.

Por otra parte, los suscriptores "molestos" son más bien pocos. Pero, claro, el número se incrementa si tomamos como suscriptores molestos a aquellos mencionados en el anterior punto, los usuarios cuyo comportamiento puede molestar a la administración.

En la última línea del gráfico se afirma lo siguiente:

Una vez más, la actividad de dichos usuarios es intrascendente para el funcionamiento de la página. Su única aportación son los ingresos que generan, además de un pequeño porcentaje de karma por hacer click en los meneos (influyendo escasamente en el cálculo, no en el incremento, en lo que se llama "bonus clicks").

Al mismo tiempo, estos usuarios no son nada molestos ya que no pueden votar negativo, y no tienen voz ni para opinar ni protestar, incluyendo a los administradores.

Analizando todo lo aportado hasta ahora, se entiende que la administración haya tomado tan fácilmente la decisión de eliminar Google, Twitter y Facebook como plataformas intermediarias de login. En el escalafón actual de importancia de usuarios, tenemos tres niveles:

  1. Los que aportan económicamente, ya sea por no usar bloqueadores de publicidad o por estar suscritos.
  2. Los que enlazan contenido que genere visitas y clicks, independientemente de la calidad de dichos enlaces o si se trata de spam o astroturfing.
  3. Los que nunca dan guerra, ya sea porque no están registrados (y no pueden votar negativo o comentar) o porque pasan de todo y sólo vienen aquí a echar el rato.

Sin duda, la estrategia actual de la administración consiste en:

  • Conseguir un mayor número de suscriptores.
  • Si no pagas, que te calles o te largues a dar el coñazo a otra parte.

Recordemos que dos de las medidas más actuales que ha tomado la administración consiste en prohibir el uso de bloqueadores de publicidad (bajo riesgo de baneo) y banear a aquellos que amenacen con denunciar o hayan denunciado a Menéame de forma legal o administrativa.

Hasta ahora, para bien o para mal, de forma "legal" o "artificial" (votos coordinados, grupos de presión, etc.), el karma de los usuarios era decidido por los usuarios. Esta nueva dinámica puede sentar un peligroso precedente en que el karma está altamente influenciado por la administración mediante las premisas que ellos tienen sobre lo que es un usuario "valioso" y otro "molesto". Los usuarios que aportan y no son molestos, independientemente de que sean suscriptores o no, ya deberían tener un karma alto otorgado por la comunidad, cosa que, por otra parte, suele suceder (hay muchísimos usuarios con karma de 17 a 20 que aportan a la web y raramente causan problemas). Por otra parte, los usuarios que no aportan y que además molestan también deberían tener un karma muy bajo regulado por la comunidad... cosa que también ocurre (los que se dedican a insultar, trolear o soltar barbaridades suelen tener un karma de entre 5 y 7).

En otras dinámicas, el intervencionismo del karma de forma directa por parte de la administración puede abrir el melón al "karma de pago" (suscriptores, etc.), lo cual influenciaría el volumen de spam recibidoy un aumento de la percepción de impunidad para los usuarios suscriptores, además de un acallamiento de las voces discordantes con la administración (que no con otros usuarios), una estrategia, en mi opinión, poco democrática y bastante subjetiva y totalitaria.

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Solo veo parejas de números iguales en las matrículas ¿Qué me pasa doctor?

Empezó un martes cualquiera, en un atasco a la salida de plaza de las Glòries. Delante de mí, un Polo gris llevaba un 4471 que me hizo gracia por el 44 del principio. Tres coches después, una furgoneta blanca con 7732. Cuando llegué a casa me di cuenta de que también tenía fichados, sin querer, el 2665 de un taxi y el 9913 de una moto. Cuatro matrículas con una pareja de números iguales en menos de una hora me parecieron muchas para una tarde de miércoles.

A la semana siguiente ya iba contándolas, y no solo en marcha. Empecé a fijarme también en los coches aparcados, lo cual fue un error porque multiplicó la obsesión. Bajaba a por el pan en Gràcia y volvía con cinco anotaciones. Iba al parking del trabajo y ya tenía tres antes de llegar al ascensor. Apuntaba en una libreta cada 5538, cada 8001, cada 1147 que pillaba ¡Los números me hablan! Una mañana, entre el Eixample y Sant Cugat, sumando los que circulaban y los aparcados en cordón, llegué a anotar cuarenta y siete. Le mandé fotos a mi hermano, que es ingeniero y suele tener paciencia conmigo, y me respondió con un audio larguísimo donde mezclaba la sorna habitual con una palabra que no me sonaba de nada y que acabaría explicándome las semanas siguientes de mi vida.

La palabra era apofenia, un término que acuñó en 1958 el psiquiatra alemán Klaus Conrad para describir esa manía humana de ver patrones con sentido en cosas que pasan al azar. Conrad la estudió en pacientes con esquizofrenia incipiente, pero la psicología cognitiva posterior, sobre todo a partir de Michael Shermer y de los experimentos clásicos de Daniel Kahneman y Amos Tversky, demostró que el mecanismo es universal y bastante útil. El cerebro está cableado para detectar regularidades porque durante cientos de miles de años eso fue lo que distinguió al antepasado que veía un tigre entre las hierbas del que se convertía en almuerzo.

A eso se le suma el sesgo de confirmación, que ya intuía Francis Bacon y formalizó Peter Wason en los sesenta. En cuanto mi atención se enganchó a las parejas, el cerebro empezó a registrar los aciertos y a pasar olímpicamente de las matrículas sin pareja que circulaban o dormían en cordón por delante. El fenómeno tiene nombre coloquial, ilusión de frecuencia, y otro más cinéfilo, fenómeno Baader-Meinhof, que se inventó un lector del St. Paul Pioneer Press en 1994 para describir esa sensación de que una palabra que acabas de aprender aparece de repente en todas partes.

Y luego está la estadística, que es la que remata el cuento. En el sistema español vigente desde el año 2000, los cuatro dígitos generan diez mil combinaciones. De esas, exactamente cuatro mil cuatrocientas sesenta y cuatro contienen una pareja de cifras iguales en cualquier posición. Casi un cuarenta y cinco por ciento. Casi una de cada dos matrículas que veo, parada o en marcha, lleva una pareja. La señal del universo era, en realidad, la mitad del parque móvil de Barcelona.

Sigo apuntándolas, eso sí. La libreta me hace compañía y me recuerda que el cerebro, cuando se aburre, se inventa misterios para tener algo que resolver.

menéame