Puedes robarme todos los amigos y ridiculizarme delante de mis hijos. ¡Pero el fútbol no!

No pienso interrumpirte si azotas a mis hijas. ...Pero ándate con ojo, no te equivoques.

Hagas lo que hagas, no me rayes el coche.

Cantaba esto el grupo de rap español defcondos en los años 90, denunciando el capitalismo y el consumismo rampantes que al ritmo de la elocuente frase del ministerio de economía de entonces, Carlos Solchaga, se iban instalando en  nuestro credo. (Solchaga dijo ni más ni menos que «España es el país de Europa, y quizá del mundo, donde se puede ganar más dinero a corto plazo»)

Conseguida con creces la misión inicial de convertir a la España de "OTAN no" en una sociedad capitalista al uso, con permiso de la breve gripe del sistema de la crisis inmobiliaria de 2008, que fue tratada con éxito a base de píldoras de bulos amplificados en pseudo medios y abundantes falsas denuncias a los poderosos surgidos en el ámbito del 15M en los juzgados, llegaron tiempos en los que ya no bastaba con intentar manipular a las masas mediante elocuentes telediarios o sesudos editoriales en los periódicos de referencia. La gente había dejado de mirar sus aparatos de televisión y, mediante un ligero giro de su cabeza de 30 grados vertical hacia abajo dirigia sus ojos, y lo que es más importante, su atención, a las pequeñas pantallas de los móviles que llevaban en los bolsillos. 

"Puedes robarme todos los amigosy ridiculizarme delante de mis hijos"

En esos dispositivos, que eran una maravilla tecnológica  con la capacidad de cálculo y de comunicaciones de super ordenadores de pocos años antes, tecnoligarcas habían desarrollado potentes algoritmos que, video a video, reel a reel, captaban la atención de sus dueños y moldeaban a su gusto opiniones e ideologías. Y no solo la atención: miles de adolescentes y adultos se volvían adictos al consumo de contenido en tiktok, Twitter e Instagram. 

"Profana las tumbas de mis antepasados y píntales bigote a las fotos de mi álbum."

Ante la evidencia de que muchos adolescentes se estaban friendo el cerebro con los adictivos algoritmos de las nuevas plataformas, muchos padres decidieron moverse. Se fundó en Barcelona una plataforma para que los niños y adolescentes crecieran sin móvil, miles de padres se adherieron, el movimiento incluso consiguió que, unos años después, algunos estados tímidamente pidieran que los algoritmos corrompieran a los adultos pero por favor, a los niños quizá mejor que no.

"No voy a disgustarme cuando quemes mi casa aunque vea a mi familia abrasarse ante las llamas."

Años pues han pasado desde que unos tecnoligarcas desarrollaron potentes algoritmos que, con el único objetivo de captar durante horas la atención de nuestros niños y mayores para monetizarla, están friendo el cerebro de nuestra gente. Años y años para que, tímidamente, algunos estados pidan algo de regulación. Petición que por supuesto ha desencadenado la ira de dichos tecnoligarcas, que han llegado a insultar a presidentes de gobierno democráticamente elegidos, o a insertar mensajes políticos en nuestros terminales para influir en nosotros, ingenuos consumidores.

"Méate si quieres en mi almohaday suda los domingos con mi nuevo chándal."

Y por si fuera poco, aparecen nuevas formas de generar contenido, mediante algoritmos que previamente han saqueado ilegalmente el conocimiento  de la humanidad entera publicado en internet, que pueden tener el sesgo que quieran que  tenga su propietario. Vídeos, audio, texto, imágenes... ¿Que quieres que genere sin sesgo woke? Elon te lo genera, y gratis! 

"Aprópiate de mis mejores ocurrencias, hazlas tuyas y ponme en evidencia."

La tecnología avanza rápidamente, pero la sociedad mucho menos. Y los pocos avances que parece tener, como la regulación de la ia en la ue sufren ataques desde todos los lados, haciendo que se tarden años y años en ver cualquier tipo de regulación que ponga freno a las mal llamadas 'nuevas tecnologías' . En cambio, cuando algunos potenciales consumidores de fútbol deciden usar plataformas de streaming saltándose las caras plataformas que emiten legalmente el fútbol... Ai. Los jueces en ese caso son rápidos y eficientes. Y las medidas necesarias para parar ese atroz crimen contra nuestro fútbol patrio se ejecutan en menos que canta un gallo. Porque podéis jugar con nuestra sociedad, magnificar de manera premeditada los mensajes de ultraderecha en redes y marginar al progresismo, freír las cabezas de nuestros adolescentes y volverlos adictos e idiotas, tardaremos años en 'darnos cuenta' y muchos más en actuar (quizá ya cuando sea demasiado tarde). Pero con el dinero no se juega, y menos con el de tito Floren y otros. Hagas lo que hagas, no me rayes el coche.

"Pero ándate con ojo, no te equivoques, Hagas lo que hagas, no me rayes el coche. 

¡No, no, el coche no!"