Santiago Ramón y Cajal escribió doce historias de ficción científica entre 1885-1886, pero hasta 1905 no publicó cinco de ellas, bajo el título de Cuentos de vacaciones. Narraciones pseudocientíficas. En todos los relatos se hace referencia al progreso científico, y siempre están presentes el microscopio y la bacteriología, de la que decía que «es ver lo grande en lo pequeño»