El mayor fabricante de coches europeo, Volkswagen, registró el año pasado sus peores beneficios desde el 'diéselgate' en plena crisis del motor europeo por los aranceles, la competencia china, la debilidad de la economía germana y, ahora, con una guerra en Oriente Próximo que golpea también a esta industria clave. La compañía redujo casi a la mitad (un 46%) en el último ejercicio hasta los 6.904 millones de euros y anuncia, además, 50.000 despidos en Alemania de aquí a 2030.